El lema Muévete por tus huesos, fue lanzado el pasado año por la Fundación Internacional contra la osteoporosis dedicada a prevenir enfermedades musculo esqueléticas, que constituyen una de las principales causas de discapacidad en el mundo.

A la enfermedad, que significa huesos porosos, se le llama silenciosa porque por lo general no causa síntomas, muchas veces el que la padece se entera que la tiene cuando se rompe un hueso, con mayor frecuencia los de la cadera, la columna o la muñeca.
La Organización Mundial de la Salud la define como una afección caracterizada por una baja masa ósea y deterioro de la microarquitectura del tejido óseo, que conduce a un aumento de la fragilidad del hueso y consecuentemente a un mayor riesgo de fracturas.
El interés por conocer lo que ocurre dentro del esqueleto humano para llegar a la osteoporosis nos llevó a consultar el sitio Infomed Santiago donde se explica que el esqueleto consiste en una matriz mineralizada con una fracción celular altamente activa que incluye osteocitos, osteoblastos y osteoclastos. Los dos primeros desempeñan un papel fundamental en la remodelación ósea.
Este es un proceso dinámico durante el cual se elimina el hueso viejo y se agrega el hueso nuevo al esqueleto.
Según los especialistas, hasta aproximadamente los 30 años, una persona normalmente construye más hueso del que pierde. Después de los 35 años, la destrucción de hueso supera la construcción, y resulta una pérdida gradual de la masa ósea. Cuando esta pérdida llega a cierto punto, la persona padece osteoporosis.
Las causas principales de la osteoporosis son la disminución de los niveles de estrógenos en las mujeres en el momento de la menopausia y la disminución de la testosterona en los hombres. Las féminas, en especial mayores de 50 años, sufren de esta afección con mayor frecuencia que los hombres.
Precisa Infomed que el ciclo de remodelación ósea se desacopla con la menopausia y el avance de la edad, lo que ocasiona más reabsorción ósea que formación. Esto conduce a una fase de pérdida ósea acelerada y salida del calcio del esqueleto al líquido extracelular y a su vez el balance negativo del calcio corporal total exacerba las pérdidas esqueléticas.

Otros trastornos hormonales pueden provocar pérdida ósea independientemente de la edad, al igual que la deficiencia de vitamina D, y el hiperparatiroidismo, hipercortisolismo, hipertiroidismo, artritis reumatoide, enfermedades gastrointestinales y renal crónica, fármacos, el consumo excesivo de alcohol y el hipergonadismo, que se presenta cuando las glándulas sexuales del cuerpo (gónadas) producen poca o ninguna hormona.
El personal médico se centra al evaluar al paciente en los factores de riesgo, como fracturas previas, antecedentes familiares de osteoporosis, pérdida de altura, medicamentos, tabaquismo, consumo de alcohol y cálculos renales.
Para la salud ósea se necesita de la ingesta adecuada de nutrientes, dentro de los cuales los más importantes son el calcio, la vitamina D y las proteínas. El ejercicio físico es útil para disminuir el riesgo de fracturas, lo conveniente para los pacientes o quienes quieren prevenir la enfermedad es hacer ejercicio durante 30 minutos 3 veces por semana.
Acerca del autor
Graduada de Periodismo en 1974 y Master en Ciencias Políticas de
enfoque Sur, Al graduarse pasó a atender temas históricos e
ideológicos y viajó a varios de los antiguos países socialistas. Al
pasar al periódico Trabajadores, escribió para el Suplemento de
salud durante varios años y realizó la cobertura del segundo
contingente de la brigada médica en Guatemala. Posteriormente fue
jefa de la edición digital y subdirectora editorial hasta mayo de 2025
que se jubiló y se recontrató en la publicación. En el transcurso de
su ejercicio profesional Ha ganado premios en concursos
periodísticos y de humorismo.

