En una multitud a veces cuesta fijarse en los detalles, sin embargo, es la suma de las individualidades lo que conforma un grupo, sea cual sea la naturaleza del mismo.



En la avenida José Martí, de Pinar del Río, este Primero de Mayo, se juntaron millares de desconocidos que coincidieron en un mismo propósito, conmemorar el Día Internacional de los Trabajadores, la fecha, en Cuba, es de celebración.
La risa, estar junto a las personas amadas y compartir con quienes te rodean en un ambiente distendido son genuinas expresiones de bienestar y por algunas horas, se olvidaron del apagón, de los altos precios y la obligatoriedad de cocinar con carbón; tal vez sólo no dejaron que les ensombrecieran esas circunstancias los rostros.
Aunque sólo fuera un instante en que las penurias cotidianas se vieran solapadas por la alegría, entonces basta para que esta congregación se justifique por sí misma y es que el sacrificio diario roba sonrisas y espontaneidad, así que cualquier pretexto que las traiga de vuelta, bienvenido sea: “venga la esperanza, de cualquier color…”