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Alta tensión, elevados resultados

A 40 metros de alturas, con viento y sol que curten la piel, linieros de la unidad empresarial de base (UEB)  Santiago de Cuba de la Empresa de Construcciones de la Industria Eléctrica (ECIE) desafían el peligro y asumen los riesgos de su labor.

 

La reparación de transformadores, con aporte a la sustitución de importaciones, y la aplicación de modernas tecnologías para el mantenimiento oportuno a estos equipos son de los resultados que resaltan en la ECIE Santiago de Cuba. Foto: Cortesía ECIE Santiago de Cuba

 

Lo mismo hacen ingenieros, técnicos y operarios que trabajan en subestaciones y líneas aéreas de 220 mil voltios.

Son gente de alta tensión, y responsabilidad más grande aún, en tanto les corresponde brindar servicios de montaje, mantenimiento y transmisión para el sistema electro energético nacional.

Tan elevado como las misiones que asumen, con impacto de Oriente a Occidente, son el desempeño y los resultados de su quehacer, coronados con la condición de mejor del país en 2023, entre las 12 UEB de la Empresa, por el cumplimiento de los indicadores de eficiencia, y por añadidura, la conquista de la bandera de Vanguardia Nacional.

 

La prevención de riesgos, la protección y seguridad de los trabajadores es prioridad en la entidad santiaguera. Foto: Cortesía ECIE Santiago de Cuba

 

Servicios de excelencia dentro del sector de energía y minas, además de a terceros, innovación, inventiva, sustitución de importaciones, aportes social y comunitario son, entre otras, cuestiones que tienen pleno lucimiento en la UEB santiaguera, decidida a no dar ni un paso atrás.

El talento y el corazón de buena parte de los 156 trabajadores de la ECIE Santiago de Cuba andan diseminados por toda la geografía nacional, incluso atesoran contribuciones fuera de fronteras, en la hermana Venezuela.

Están a pie de obra bien en tiempos “normales”, bien en momentos de recuperación luego de un evento climatológico. En cada sitio donde han hecho montajes, reparado, o dado mantenimiento, dejan su impronta humana y profesional.

Lo demuestran los más de dos años sin errores operacionales en las líneas — 124 kilómetros desde Santiago de Cuba hasta los límites con Holguín—  así como en subestaciones; un lustro sin interrupciones por fallas técnicas, y adecuado estado de las más de 300 torres de alta tensión que les corresponden atender.

“Es el resultado de un colectivo donde la experiencia y la experticia son carta de presentación”, comenta con orgullo el ingeniero Carlos Manuel Almaguer Arias, director de la UEB santiaguera, palabras que confirman hombres como Juan Emilio Ramos Meriño, quien supera las tres décadas vinculado a estas faenas; al frente hoy de ocho compañeros que conforman una de las brigadas de línea de alta tensión.

 

Aéreas de autoconsumo, contribución a la escuela de la comunidad, donaciones, de sangre, innovaciones… son parte de la cotidianidad en este colectivo Vanguardia Nacional. Foto: Betty Beatón

 

“En dos palabras se puede resumir lo que hacemos con muchísimo gusto: sacrificio y riesgo. Hay que subir a lo alto de las torres, ajustar, reparar, comprobar, y lo hacemos bajo condiciones difíciles, en especial el sol y el calor, a lo que se suma que la gran mayoría de esas estructuras están en zonas intrincadas, de difícil acceso, y llegamos a la hora que sea necesario, lo mismo para un mantenimiento que para cualquier imprevisto”.

No menos rigor llevan las tarea que realizan los celadores como Roger Cuñat Castellano, ducho en revisar minuciosamente cada tramo de línea, verificar su estado técnico, estar al pendiente de que no existan árboles cercanos a las torres, que los alrededores se mantengan libres de maleza y que las trochas cortafuego estén abiertas, siempre en estrecha alianza con la empresa de Construcciones Militares y campesinos que residen cerca.

Igualmente rigurosa es la labor de los operarios de las subestaciones y aquellos que mantienen o recuperan transformadores y autotransformadores (AT) de alta tensión.

Esta última labor — con alrededor de una decena “salvados” recientemente— tiene impacto directo en la sustitución de importaciones en tanto el precio fuera de fronteras de cada uno alcanza valores millonarios.

Todo lo dicho se concreta bajo un estricto sistema seguridad y salud, que tiene en Yunai Riveaux Sorzano una permanente veladora, no sólo por la responsabilidad administrativa, vinculada directamente a este ámbito, sino por su rol en el ejecutivo sindical.

En materia de ciencia e innovación la UEB santiaguera tiene también mucho que mostrar según comentaron a Trabajadores el ingeniero José Gonzalo Meriño Mora, especialista principal de la transmisión y el Ms. C. Luis Manuel Bizet Téllez, especialista en inversiones.

Modernas tecnologías puestas en función de las labores garantizan  precisión y calidad.

“Una de ellas es el uso de drones, en alianza con Geocuba, para visualizar las estructuras en lo más alto de las torres e ir al ajuste milimétrico”, comenta Bizet Téllez.

Otras son las que Meriño Mora asume cual galeno de transformadores: “cromatografía, medición de temperatura y barrido de frecuencia, algo así como análisis de sangre y ultrasonidos a un paciente, lo que permite atender los transformadores justo cuando necesitan de mantenimiento, dejando atrás el viejo método de hacerlo por ciclos fijos, digamos seis meses, con lo cual vamos a lo preventivo más que a lo ‘curativo’, poniéndonos un paso por delante”.

Así andan y pretenden seguir en la unidad santiaguera que en la actualidad multiplica su quehacer en obras de montaje, ampliación,  reparación o mantenimiento de subestaciones que benefician el desarrollo turístico en Antillas, Holguín; la fábrica de cemento Moncada, en Santiago de Cuba; el parque eólico de Herradura, y el central Guiteras, en Las Tunas;  además de grupos de fuel oil y diesel de a generación distribuida para el sistema electro energético nacional.

Grandes y misiones para un colectivo que trabaja a lo grande, con alta tensión y elevados resultados.

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