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RETRATOS: “Un fotógrafo no se jubila nunca”

José Raúl Rodríguez Robleda (Pepe, como le dicen los amigos) pudo haber sido un excelente deportista. Según cuenta, en su natal Manzanillo, en la provincia de Granma, practicó natación, beisbol, polo acuático y voleibol. Precisamente, en ese último deporte fue donde más sobresalió, no obstante, su baja estatura.

 

Por sus méritos, José Raúl Rodríguez Robleda distinciones Servicio Distinguido, Destacado en la Producción y la Defensa, Félix Elmusa, así como la medalla Raúl Gómez García. Foto: Agustín Borrego Torres

 

“En el pueblo formamos un equipo llamado Los Toleticos de Manzanillo, cuyo profesor era Tati Mendoza, quien después sería, durante algún tiempo, director técnico del equipo nacional de voleibol masculino. Por los resultados deportivos, gané el derecho a ingresar en la Escuela de Iniciación Deportiva (EIDE) Capitán Orestes Acosta, de Santiago de Cuba. Ahí participé en los III Juegos Escolares Nacionales, celebrados en La Habana, en 1963 y obtuvimos el segundo lugar. En ese entonces tenía 13 años.

“Luego tuve que dejar la EIDE, pues tenía que pasar a otra categoría y mi estatura no me acompañaba. En 1966, vine para La Habana, y matriculé en la Secundaria Básica Rosalía Abreu, en el municipio de Boyeros. Al finalizar, ingresé en el Instituto Politécnico Rubén Martínez Villena, porque quería ser ganadero como mi papá.

“Pero, en ese entonces, había cumplido 16 años y fui llamado al Servicio Militar Obligatorio. Me convertí en un verdadero machetero. Participé con mi batallón en las zafras de 1968, 69 y 70, en la provincia de Camagüey; específicamente, aportábamos caña para el central Primero de Enero. Estuvimos bajo el mando del primer capitán Roberto Milián Vega.

“Comprobé ahí el sacrificio de los trabajadores que se consagran a la zafra azucarera. No solo corté caña, también laboré en el centro de acopio de dicho central.

“Cuando nos desmovilizamos, nos dijeron que aquellos que querían seguir estudiando, podían hacerlo, pero yo no quise”.

 

¿Cómo llegas a la fotografía?

“A mí la fotografía me gustaba desde muchacho. En casa teníamos una camarita y yo le tiraba fotos a la familia, a mis amigos, e incluso, al equipo de deporte. O sea, ya tenía el bichito y me embullé, sin saber que ahí estaba mi verdadera vocación.

“Me enteré de la convocatoria de un Curso Nacional de Fotografía, auspiciado por el ministerio de Educación, el Instituto Nacional de Deportes, Educación Física y Recreación (Inder) y la Unión de Periodistas de Cuba (Upec) y pude matricular.

“En ese grupo había jóvenes de todo el país. “Nos dieron clases teóricas y prácticas verdaderos maestros de la fotografía, como José (Pepe) Agraz, Osvaldo Salas, Jesús Rocamora, Rogelio Moré, y Lorenzo Hernández. Unos se formaron como fotógrafos y otros como camarógrafos. Me gradué y a partir de entonces, nunca abandoné mi oficio”.

 

¿Cuál fue la primera experiencia laboral?

“Comencé a trabajar en el semanario deportivo LPV y las revistas Jaque Mate, y El deporte derecho del pueblo, pertenecientes al Inder. Fue una etapa intensa, que aportó mucho en mi formación”.

 

 

¿Estuviste cerca del Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz?

“Fue durante mi permanencia en el Inder. Ese día se desarrollaba un juego de pelota entre los equipos Industriales y Santiago de Cuba, en el Estadio Latinoamericano y Fidel Castro presenciaba el partido.

“Yo estaba dentro del terreno (antes se permitía) tratando de lograr una buena imagen. Ese día estrenaba una cámara-fusil Zenit PhotoSpiner, de la otrora Unión Soviética. Por su forma, parecía un fusil.

“Había acabado de comenzar el juego y estaba enfrascado en mi objetivo, cuando un oficial del Ministerio de lnterior (Minint) se acerca y me llama. Hizo algunas preguntas sobre el equipo y le respondí. Entonces, me dijo que lo acompañara. Me puse nervioso, no sabía de qué se trataba. Cuando subí, nada más y nada menos, me veo frente a Fidel.

“El me saludó y me interrogó sobre la cámara. Preguntó las características de esta y su procedencia. Le dije todo lo que sabía y le comenté que precisamente, era mi primer día con ella. El Comandante me pidió que se la prestara. Por supuesto, se la di. La cogió entre sus manos, la llevó hacia su cara y puso el ojo detrás del visor. Luego apuntó hacia el terreno donde estaban los peloteros e hizo como si fuera a darle al gatillo, que funcionaba como un obturador. Ahí me la entregó y me incorporé a trabajar, con una emoción indescriptible. Lamentablemente, no quedó una imagen de ese instante.

“Después, tuve otras oportunidades de verlo cerca durante coberturas de prensa, pero esa primera vez quedó muy nítida en mi memoria”.


Cómo reportero,
¿cuáles han sido momentos significativos para ti?

“En 1986 fui uno de los fundadores del otrora periódico el Habanero, y, posteriormente. Estando ahí, di cobertura a maniobras y ejercicios militares desarrollados por las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR), y estuve en el recibimiento de los combatientes que cumplieron misión internacionalista en Angola. También cubrí la Operación Tributo, con la cual se les rindió tributo a los cubanos caídos en misiones internacionalistas en países de África.

“En el periódico Trabajadores, al cual llegué en 1999, he tenido oportunidad de cubrir eventos deportivos nacionales e internacionales, también he estado en momentos trascendentales de la vida del país; en Congresos de la Central de Trabajadores de Cuba (CTC), de la Unión de Jóvenes Comunista y de los Comités de Defensa de la Revolución (por solo poner esos ejemplos); así como en sesiones de la Asamblea Nacional del Poder Popular.

 

En varias oportunidades, ha dejado constancia con sus imágenes de la entrega del Título Honorífico de Héroe del Trabajo de la República de Cuba a destacados trabajadores. Foto: Cortesía del entrevistado

 

“También estuve en el equipo que cubrió la Conferencia Internacional: La Crisis de octubre: Una visión política 40 años después. Ahí vi de cerca a personalidades muy importantes tanto de Cuba como de Rusia y Estados Unidos.

“Fui parte de los fotorreporteros que estuvieron laborando durante las visitas a Cuba del presidente norteamericano Barack Obama, en el 2016; del Papa Benedicto XVI, en el 2012, y del Papa Francisco en el 2015.

“Un momento doloroso, fue la cobertura tras el fallecimiento del Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz, el 25 de noviembre de 2016. Las cenizas del Comandante en Jefe Fidel Castro peregrinaron desde La Habana hasta Santiago de Cuba, y desde un helicóptero pude tirar imágenes y vi, cómo a lo largo del país, los cubanos le rindieron honor a su querido líder”.

 

Imágenes conmovedoras durante tributo que el pueblo cubano ofreció luego del fallecimiento del Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz. Foto: Cortesía del entrevistado

 

“¿Aún te sigue sorprendiendo la fotografía?

“Por supuesto. Uno nunca sabe cuándo va a lograr la mejor fotografía, puede estar en cualquier lugar. En esta profesión, he aprendido más de lo que pude enseñar”.

 

¿Cuál es la foto que te falta por hacer?

“La firma del cese del bloqueo de Estados Unidos a Cuba, sin ningún tipo de exigencias hacia nosotros, respetando nuestra soberanía”.

Con un marcapasos en el lado izquierdo de su pecho, que le ha devuelto casi la vida, José Raúl Rodríguez Robleda, sonríe y agradece a todos los que hicieron posible que luego de 76 seis días ingresado, esté en casa feliz, bajo los cuidados de, su esposa, Margarita. Y por supuesto, de su hija Heidi, de Niurka y toda la familia, amigos, compañeros de trabajo que lo apoyaron y aún siguen haciéndolo.

 

Recientemente, Robleda recibió la Medalla Conmemorativa 60 aniversario de la UPEC. Foto: Agustín Borrego Torres

 

¿Decidiste jubilarte…?

“Luego de 53 años de labor, será solo un tiempo de descanso, un fotógrafo no se jubila nunca. Mi aspiración es volver a mi segunda casa: el periódico Trabajadores”.

 

 

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