En la finca La Milagrosa: el «milagro» es trabajar

En la finca La Milagrosa: el «milagro» es trabajar

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«Entonces, ¿cuál es el secreto para lograr estos resultados productivos?», le dijo el Presidente de la Comisión Agroalimentaria de la Asamblea Nacional del Poder Popular, Ramón Aguilar Betancourt, al joven Andy González Santana, cirujano maxilofacial en el Hospital Provincial General «Camilo Cienfuegos» de Sancti Spíritus, devenido al unísono productor agropecuario, tras recorrer su finca familiar «La Milagrosa», en el municipio Yaguajay.

Fotos: Lizet Márquez Gómez y Kendry Luis Bosch Cuellar

–El milagro es trabajar–, respondió con total seguridad el muchacho de 38 años, también diputado al Parlamento cubano, con la convicción de quien se entrega «en cuerpo y alma», con amor y compromiso, a la labor en el campo; luego de sus intensas jornadas en la institución sanitaria. El esfuerzo de Andy y su familia –de su madre Alina Santana Simancas, de su padre Jorge Luis González Pérez y de alrededor de 10 trabajadores–, desde su terruño, con modestia y sobreponiéndose a los desafíos, equivale a garantizar en estos tiempos más alimentos en la mesa del ciudadano. En apenas 130 hectáreas (ha) de tierra, siguiendo la tradición familiar, hoy cuentan con ganado vacuno, ovino y caprino; además de 15 ha dedicadas a cultivos varios, donde predominan viandas, granos y frutales.

Fotos: Lizet Márquez Gómez y Kendry Luis Bosch Cuellar

«La Milagrosa» es de esos lugares que debería ser regla, y no excepciones, en los campos cubanos. Surco adentro, los diputados Ramón Aguilar y Marta Hernández Romero, coordinadora de las comisiones parlamentarias, junto a los propietarios de la finca, apreciaron siembras de plátano intercalados con calabaza, melón y pepino; surcos con diversas variedades de boniato, tomate y yuca; caña sembrada para el alimento animal; cuartones para las gallinas, carneros, cerdos, chivos y el ganado mayor, donde son atendidos con esmero…

Fotos: Lizet Márquez Gómez y Kendry Luis Bosch Cuellar

No sorprende entonces que, en la mesa familiar ni en la alimentación de los trabajadores, falten ni la carne, ni huevo, ni queso, ni viandas, vegetales, hortalizas y otros productos muy demandados hoy, obtenidos aquí exclusivamente para el autoconsumo. Ni tampoco es excepcional el hecho de que esta finca entregue sistemáticamente volumen de carne a la industria espirituana, aunque su aspiración es aportar cada vez más. Es algo natural para estos pobladores espirituanos, pero este ejemplo es digno de destacar en tiempos donde urge revolucionar la agricultura en el país.

«Nosotros podemos vivir de lo que producimos aquí en estas áreas, solo escasos productos necesitamos buscarlos en el pueblo. Eso porque nos resulta imposible obtenerlos aquí», comenta Alina con orgullo; quien es, además, especialista en prótesis, del sector de la Salud Pública.

Los resultados son palpables, en solo 12 años dedicados a cultivar la tierra con esfuerzo, amor y dedicación; logros que ameritan también de mayor respaldo de las autoridades pertinentes, en función de contribuir a solucionar los desafíos pendientes, que se traducirían en mayores volúmenes productivos destinados al consumo de la población. Hoy «La Milagrosa» precisa de pozos y de sistema de riego, elemento que garantizaría mejores rendimientos y producción agropecuaria de mayor cantidad y calidad, al contar de esta manera con tierras más fértiles y mejorar la atención a los cultivos; así como del importante apoyo de la genética para el ganado.

«Este pequeño sistema agroalimentario local familiar aporta a la población, a la economía y a la comunidad, desde su base en la ganadería hasta los cultivos varios. Tenemos la aspiración de continuar adelante, de seguir la marcha también con nuestro aporte desde la agricultura espirituana», afirmó Andy.

 Un valle fértil, abonado con el sudor del trabajo

A escasos metros del mar, rodeado de pequeñas elevaciones, cerca del poblado de Santa Rosa se encuentra la finca de Gianni Barroso. Un valle fértil, bendecido por la calidad de las tierras y la presencia de abundante agua a escasa profundidad, aunque la mayor riqueza es la voluntad de los hombres de convertir estos parajes en áreas verdaderamente productivas. La hermosa geografía conjuga extraordinariamente con el verde de los sembrados de ajo, frutabomba, ají, frijol, entre otros cultivos.

De ahí que Aguilar Betancourt indagara por los principales resultados alcanzados en la etapa, las dificultades existentes, la fórmula para obtener estas producciones y las proyecciones en lo adelante. La mayor urgencia es contar hoy en este sitio con un banco de transformadores con la potencia para el regadío, aspecto que pudiera solucionarse mediante diversos proyectos de colaboración internacional.

La agenda de este 7 de marzo de los diputados Ramón Aguilar y Marta Hernández incluyó un intercambio con el colectivo de la Empresa Pecuaria Venegas y recorrido por áreas de esta entidad, además de visita a varios mercados de productos agropecuarios en la cabecera municipal. En diálogo con los pobladores y trabajadores, los parlamentarios se interesaron por la estabilidad de la oferta, la calidad y el precio de los productos, y de las principales insatisfacciones existentes. Previamente, recibieron una caracterización del territorio por parte del intendente en la sede de la Asamblea Municipal.

 

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