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Espejuelos para el género desde la Educación Superior

Con la intervención especial titulada Intersectorialidad, fortaleza imprescindible en la promoción de la igualdad de género, a cargo de Inés María Chapman Waugh, vice primera ministra cubana, concluyó el Taller de Género, perteneciente al simposio número 3 del XIV Congreso Internacional de Educación Superior Universidad 2024.

Foto: Omara García Mederos

El encuentro contó con la participación de 37 cubanos y seis extranjeros de Uruguay, Haití, México, Argentina y Brasil, los cuales 18 expusieron a través de póster de forma virtual y 19 presenciales.

Los espacios fundamentales de este taller de género, que sesionó también martes y miércoles fueron la conferencia inaugural, una sesión general de póster, una mesa redonda en la que participaron rectores y viceministros de varias universidades del país y algunas instituciones, un debate, dos sesiones de ponencia, un panel y una intervención especial.

Según Chapman cuando mencionamos el término Intersectorialidad, tenemos que hablar de la fortaleza que tiene este elemento para poder promover la igualdad de género.

Al referirse a la mujer hizo alusión a la imagen que tenía su presentación en pantalla y expresó la semejanza entre la mujer y una flor, pero no una flor cualquiera sino la mariposa que es la flor nacional cubana y se caracteriza por ser muy delicada, tener un aroma maravilloso, pero también por su fortaleza y trayectoria histórica.

Y entonces hablamos de las mujeres, de cómo podemos ser delicadas, pero también fuertes y capaces de emprender y aportar al desarrollo de las naciones, explicó.

Así introdujo su intervención especial la Vice primera ministra cubana en el capitalino Palacio de las Convenciones, quien definió a su vez a la intersectoralidad como la acción de integrar varios sectores en una visión conjunta para resolver el problema social y ver lo que queremos ver hoy.

Precisó que este es un proceso analítico que proporciona un método riguroso para el análisis de las desigualdades sistémicas, así como para evaluar el impacto de políticas, programas e iniciativas sobre la vida de grupos de mujeres, hombres y personas de género diverso.

Asegura que nadie se quede atrás, cuestiona las suposiciones mediante la participación de las partes interesadas y el uso de datos y analiza las desigualdades desde perspectivas culturales, sistémicas e históricas, comentó.

Insistió en que desde la educación superior debemos velar, informar y guiar a las personas para que conozcan qué hace, qué está haciendo y qué hará nuestro país en función de la mujer.

Es necesario que sepan, por ejemplo, sobre las diferentes redes con las que contamos, los proyectos, organismos e instituciones de apoyo a mujeres, los programas gubernamentales existentes, las áreas de atención, los espacios de intercambio y debate, los centros de estudio, las normas que las protegen, los compromisos internacionales, a donde deben dirigirse cuándo no le hallen salida a sus problemas y todo lo relacionado con ellas y su empoderamiento, acotó.

Aclaró, además, que para poder educar hay que comunicar y ese es uno de los tres pilares de la sociedad cubana: la comunicación social, junto a la transformación digital y la ciencia, la tecnología e innovación y en este proceso entran los medios de comunicación pero también debemos acercarnos y llevarlo a cabo de persona a persona o de institución a institución.

Me gusta mucho el tema de la emancipación de la mujer y ahí hablamos de igualdad, de equidad, de todo lo que estamos hablando en función de dar solución a los problemas hoy presentes; siempre he dicho que si no trabajamos también con los hombres no es posible avanzar en el adelanto de la mujer y continuar dando respuesta a los desafíos y las brechas que tenemos en la sociedad cubana, agregó.

Resaltó, la delicadeza, la percepción y la sensibilidad humana y política que debemos tener para todo lo que hacemos y el hecho de transformar los imposibles en fértil semilla para que el trabajo noble florezca.

La historia de Cuba está llena de historias de mujeres y hombres, que constituyen ejemplos de trabajo, compromiso, entrega, bondad y amor a la paz nacional, así que sigamos venciendo imposibles y digamos con voces de fraternidad y firmeza no, a cualquier tipo de violencia, ratificó.

Seamos una flor y cantemos canciones de paz como la interpretada por nuestra querida Teresita Fernández: dame la mano y danzaremos, dame la mano y me amarás, como una sola flor seremos, como una sola flor y nada más, concluyó  Chapman.

(Por Melissa Mavis Villar De Bardet)

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