Una huelga políglota

Una huelga políglota

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Enero dice adiós al calendario en un invierno que calienta a Europa por la protesta agrícola que estremece a la Unión Europea en varios idiomas, ya que los trabajadores agrícolas muestran su irritación por las estrictas normas comunitarias que afectan sus economías.

 

Gráfico muestra los países afectados por protestas. Foto: RT

 

Principalmente por el alto precio de combustibles y energía, así porque son afectados por los productos agrícolas que son importados por sus respectivos gobiernos considerándolo una competencia que agrava su situación.

Entre las variadas consignas que gritan en las avenidas de Francia, Bonn, Madrid y otras ciudades está la exigencia de paralizar las gestiones  que el bloque comunitario realiza, desde hace mucho tiempo, con el Mercado Común del Sur (MERCOSUR).

No es casual que entre otras demandas, los huelguistas exigen, además de la paralización de esas negociaciones, la no ratificación del acuerdo con Nueva Zelanda y se ponga un alto a las negociaciones con Chile, Kenia, México, India y Australia.

Las manifestaciones arrancaron en Francia, y se extendieron como una enorme ola de protestas a Italia, Alemania, Polonia, España y otras naciones, donde participan las principales organizaciones agrarias y ganaderas, aunque ya se sumaron otros gremios, como los autos de alquiler en Francia.

 

Camino de París y otras ciudades francesas. Foto: AP

 

La ira sin fronteras no es nueva

Según el corresponsal de la BBC, los granjeros franceses, así como sus  colegas de buena parte de la UE, exigen medidas que les permitan sortear la inflación y los efectos de la guerra en Ucrania y exigen que se revisen algunas de las políticas medioambientales impuestas en los últimos años.

La situación creó una crisis para el nuevo primer ministro francés, Gabriel Attal. Los agricultores galos aseguran que se trata de una lucha por su supervivencia y de paso reiteran sus críticas a la burocracia creciente en Bruselas y las demoras en los pagos de los subsidios por parte de la UE.

 

Los alemanes de inmediato se sumaron. Foto: EPA

 

En el caso de Alemania los agricultores protestan por la eliminación gradual de las exenciones fiscales sobre el diésel agrícola, que según dicen los llevará a la quiebra. Algunos dirigentes piden la renuncia del canciller Olaf Sholtz y el fin del gobierno integrado por los partidos Socialdemócrata, el Liberal Demócrata y Los Verdes.

Este descontento se repite en otras naciones europeas y no es nuevo por lo que con cada medida de Bruselas que afecta sus intereses crece la ira contra las políticas de la UE.

Josep Borrell, jefe de la diplomacia europea, advirtió que las protestas pueden suponer otro obstáculo en la ratificación del acuerdo que el bloque europeo y el sudamericano llevan décadas negociando y que está pendiente de ratificación.

 

También los rumanos se manifestaron. Foto: EPA

 

Otro invierno de descontento

En Bruselas están ya acostumbrados desde hace mucho tiempo a que los agricultores entren al barrio europeo de la ciudad para rociar los edificios con leche o llenar las calles con ganado en protesta por las regulaciones agrícolas de la UE, señala un colega.

Aunque algunos especialistas precisan que esta situación es el efecto dominó de la guerra en Ucrania. En Polonia, los agricultores iniciaron una protesta a nivel nacional el 24 de enero contra las importaciones agrícolas ucranianas.

«El grano ucraniano debería ir adonde pertenece: a los mercados asiáticos o africanos, no a Europa», les dijo a los medios polacos Adrian Wawrzyniak, del sindicato de agricultores. Opiniones similares se escuchan en Eslovaquia y Hungría.

El invierno avanza y se acercan los días más fríos, pero la temperatura no ha sido capaz de limitar otro avance, el reclamo de los trabajadores agrícolas por eliminar trabas y medidas que van en contra de sus intereses y que responden a los dictados de la burocracia de Bruselas, que sigue cerrando acuerdos de libre comercio que agudizan los problemas de los agricultores y ganaderos de toda la UE.

Pero las protestas ciudadanas están motivadas sobre todo por la crisis económica, que tiene varios efectos sobre la población. Por un lado, la recesión económica, que afecta al presupuesto de los gobiernos, con menos dinero para invertir en políticas públicas o pagar a los funcionarios, cuyo sueldo depende del Estado.

Gobiernos que han priorizado la entrega de dinero y armas a Ucrania, cumpliendo lo orientado por la Otan y la UE (que es la misma cosa) y han descuidado la salud, la educación y otros temas sociales, el verdadero frente de batalla para los cuales fueron elegidos y por el que, en algún momento, le exigirán sus poblaciones.

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