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Martí siempre aporta ideas nuevas

Hay personas que nacen con un don, y tienen la suerte de contar con un jardinero que plante valores cual rosas blancas en su corazón. Juan Eduardo Bernal Echemendía abona ese jardín con su exquisitez de poeta, escritor, maestro; de martiano ardiente y convencido.

Foto: Cortesía del entrevistado

No digo que sea un prodigio o un genio, sino un cubano cultivado por muchas virtudes. Juanelo —que es como su propio nombre—, es Presidente de la Sociedad Cultural José Martí, en Sancti Spíritus, tiene 25 libros publicados y en coautoría superan el medio centenar.

Es uno de mis más admirados maestros, y me ha brindado una perdurable y sincera amistad, a la cual correspondo, sin que esta entrevista sea para hacerle culto, sino para resaltar su admirable obra.

Foto: Perla González

“Martí constituye una motivación, y cuando las personas se sienten comprometidas con la inteligencia mucho más. Yo descubro a Martí por un viejo tío abuelo que había combatido en la guerra del 95. Me cargaba, y frente a un cuadro del Martí de las Américas, me decía: ese es `José Martí, un hombre al que hay que querer`.

“Tenía dos o tres años y me acuerdo perfectamente; tengo una memoria afectiva bastante fuerte. Crecí y llegó el momento en que no me pudo cargar, pero sí lo acompañaba a ese lugar, iba con su bastón, y le decía: te acuerdas de cuando me traías…, era un hombre que había hecho una carrera militar interesante en el Ejército Libertador.

“Poco más adelante, cuando entré en la primaria, que entré en tercer grado, me encontré con una maestra, Dulce Luya, que enfatizaba mucho en los asuntos de la historia. Me despertó esas motivaciones, fui su monitor, y tal vez por eso fui maestro.

“Era una mujer formada en el capitalismo; hay una leyenda negra por ahí que no siempre es exacta, de que los maestros en el capitalismo no recibían enseñanzas de Martí y otras… que se manipulaban.

“Había manipulaciones ideológicas en aquella república burguesa en cuanto a Martí; cosa que disimilaban y a veces ni se daban, pero hubo buenos maestros que se responsabilizaron con la historia y formaron buenos maestros en la escuela normal, que se sintieron responsabilizados con Martí, que siguieron multiplicando sus ideas.

“Por esas dos cosas esenciales, desde muy temprano me sentí comprometido con Martí; me despertaba el interés por leerlo; eran las cosas que podía leer un niño, y mi padre, que no era intelectual, cada vez que encontraba algo interesante de la historia, lo copiaba. “Conservo las libretas en las que él copiaba sucesos de la historia, y me decía: algún día te servirán. Leía aquello, leía muy temprano, como leí a Carpentier y a otros escritores cubanos.

“Gracias a ellos, a ese efecto familiar y de la escuela pude descubrir a José Martí, y no puedes abandonarlo, porque él nunca te abandona. Eso de que es un misterio, no; Martí es un compañero.

“A veces en las situaciones más complejas recuerdas algo que dijo, es como si fuera una esperanza que encuentras en cualquier momento y te facilita entender que la vida tiene una utilidad, precisamente es lo que dijo él, es la virtud y la virtud es útil.

“Eso me ayudó notablemente a que Martí no me abandonara nunca.

Luego, los estudios que hice y sobre todos los que hice de manera autodidacta, la universidad aporta herramientas, pero lo demás hay que buscarlo, sino fracasas como ser humano, espiritual.

“Y como Martí es siempre un descubrimiento, nunca me he cansado de leerlo, tanto que a veces lo leo y creo que terminé, que lo agoté, y cuando vuelvo encuentro cosas que están en el sustento. Si hay algún misterio, es que Martí siempre está aportando ideas nuevas”.

Prolongar a Martí

“También enseñé historia; luego hacía falta que diera español, y como la literatura y el español son asignaturas que por su afinidad me comprometían, pues lo hice y porque no se puede dar una clase de literatura si no hay indagación histórica; no es posible entender ni el suceso, ni a los hombres ni lo que sucede en una obra literaria.

El presidente de la Sociedad Cultural José Martí, en Sancti Spíritus recurre a la acción para prolongar a Martí: primero fueron los Centros de Estudios Martianos para estudiar la obra del Maestro. “El movimiento juvenil ayudó mucho, sobre todo cuando había un sentido espontáneo de participación; hubo cosas muy buenas y otras que dañaron, como aquello de dirigir obligatoriamente las investigaciones, aunque luego hubo una recuperación.

Cortesía del entrevistado

“En Sancti Spíritus no eran numerosas, pero hubo personas motivadas y comprometidas con su estudio, luego aparece la Sociedad Cultural José Martí y alguien me propuso un 12 de enero de 1998; desde entonces soy el presidente de esta filial.

“El coloquio Voces de la República surge después. Ese propio año probamos fuerza, teníamos algunas direcciones: la cultura tradicional espirituana, un estímulo para que no muriera nunca porque se puede dañar con el tiempo y otras atrocidades; la música de concierto, que era una carencia, pero era el año 98, y le dije a la gente, hagamos un evento breve, para escalar otros empeños.

“Y abrimos un evento que se llamó así: El año 98, para hablar acerca del centenario del fin de la guerra con España. Logramos una respuesta tan positiva de amigos de Cuba y de la provincia, y dijimos, tenemos para más.

“Siempre he sido una persona enamorada de la república, de esa etapa, porque hubo cosas muy buenas, matices que hay que atender, a veces vamos a una sola cuestión y echamos a perder la visión real y objetiva. De esa época siempre se decía que eran bandoleros, ladrones, y se perdía la otra ganancia, el efecto constructivo que hubo en la época, no solo de la arquitectura sino de un pensamiento social y una instauración sólida del pensamiento cubano que nos llevó luego al triunfo de la Revolución.

“De dónde vino la Revolución? De una formación larga del pensamiento que existía; y les propuse a mis colegas abrir un evento de la República para hablar de manera sistemática y surgió Voces de la República, en mayo de 1999, y se sigue haciendo, este año será la XXVI edición consecutiva.

“Siempre estamos insatisfecho, creo que las personas, mientras más trabajan, se sienten más insatisfechos, porque creen que tiene que ser necesariamente perfectible o es posible una mayor repercusión.

“La sociedad comenzó con esa cultura de lo popular, la música de conciertos, hoy la sociedad es un hecho multiplicado, existe en toda la provincia, con los clubes municipales; hacen muchas actividades y a partir de la propia identidad territorial ha conseguido multiplicar la idea de la sociedad. No hay nada impuesto, para quien hace sus cosas según sus iniciativas y cada actividad se parece a su pueblo.

Una persona como Juanelo, que hace tanto por la cultura de esta central provincia cubana, declara que “cuando hay una persona que empuje, por ejemplo, la actividad de la fuente, el café Bonaparte…, yo puedo aportar una idea, pero un hombre solo no puede más que un pueblo. La Noche de la Fuente y Café Bonaparte se hace en la sede de la Sociedad, es un homenaje a Fayaj Jamik, uno de los emblemáticos de la poesía latinoamericana”.

A pesar de esa amplia vida cultural que tiene Sancti Spíritus, los espirituanos están insatisfechos, qué falta?

“A Sancti Spíritus le faltan muchas cosas; la cultura es parte de un sistema, no es algo aislado, y cuando hay cosas que se han deteriorado, naturalmente se deteriora todo lo que forma parte del sistema.

“Sancti Spíritus hoy no es la misma ciudad; se han perdido espacios y las personas no se sienten movilizadas; la cultura puede favorecer, puede ayudar, pero como parte de un sistema que es necesario regresar, hay que reactualizar para que vuelva a ser Sancti Spíritus aquella provincia, aquella ciudad que en otro momento era expresión permanente de la alegría”.

El Coloquio por el equilibrio del mundo

“He asistido a todos. Es un espacio que crece afortunadamente — cada dos años en La Habana, próximo en enero del 2025—, el primero fue escandaloso, por las personalidades, la proyección, la presencia de Fidel, el sentido de la unidad, la unidad de pueblo.

“Martí es el más hermosos pretexto para congregar, un hombre tan universal, que puede ser centro de este evento porque los valores que sostuvo y manifestó son los que van a existir siempre mientras existan hombres y mujeres.

No es que Martí sea un falso pretexto para congregar, es que Martí es el centro; hay cosas que parecen colaterales, ajenas, pero en cuanto escuchas las conferencias, con valores universales, todas van a Martí, es el inevitable contacto con una figura indispensable.

“Creo que una de las mejores cosas que le sucede al mundo, es precisamente este evento, solo que hay muchas razones que bloquean la extensión de su conocimiento mundial; es un evento que aporta al intercambio no solo de las ideas sino de las personas, nos conocemos, intercambiamos y a veces nos hacemos grandes amigos, a quien viene y descubre el país, el acento de los cubanos, otro de los resultados del Equilibrio del Mundo”.

Un día le escuché a Juanelo una conferencia titulada: Estatuto del sujeto popular? Y le pregunté, ¿qué quieres mostrar, decir? “José Martí muchas veces es tratado de una forma muy académica, se habla de determinadas zonas de Martí, que son necesarias, pero no son únicas; se habla del patriotismo, pero hay algo que en ocasiones se descuida que es el humanismo; a Martí hay que verlo como lo que fue: un sujeto integral, si no, no lo entendemos.

“Insisto en que si fue tantas cosas es porque fue el más elevado humanista que yo he conocido; yo he leído mucho y no creo que alguien más haya llegado a alcanzar tanta dimensión humana como José Martí.

“Su dimensión humana parte del conocimiento de los humildes, de la cultura de los humildes, de la relación que tuvieron y tienen los humildes de manifestarse. No existe pueblo sin pueblo; a veces se habla de manera académica, elitista de los pueblos, pero esos pueblos están sostenidos precisamente por la gente del pueblo, incluso la gran literatura está sostenida por la anécdota popular, las grandes expresiones de la música clásica está sostenida por la pulsión popular.

“Si no nos damos cuenta de ese Martí que miró hacia el pueblo, que se enamoró de las cosas del pueblo, que supo ver cómo se cantaba, cómo se bailaba; también Martí fue un bailador, cómo se hablaba, no encontramos la mejor explicación para entender el elevado humanismo que caracterizó a esa figura

“Con esa conferencia me aproximo a él, me enamoro de ese Martí de pueblo y trato de decir, brevemente, cómo no podemos dejar de descubrir a esa persona, desde una entraña popular; como nació en hogar humilde, entendió mejor la pureza del hombre de pueblo, no solo en Cuba, sino en todas partes”.

¿Estás satisfecho con lo logrado en la vida o con la vida?

“Estoy satisfecho por lo que me falta por lograr. Sería una posición muy acomodaticia decir, lo logré todo. Mi mayor estímulo no es lo que he conseguido sino lo que estoy dispuesto a conseguir”.

“Conozco otros países, España, Portugal, Venezuela, Dominicana, México, que aportan a mis experiencias, pero nada como Sancti Spíritus. Me sucede algo cada vez que salgo: los deseos de regresar, soy un espirituano muy apegado a mi lugar de origen.

“La experiencia de otros lugares de Cuba y del mundo me ha servido para ganar conocimiento, sobre todo de las personas y su cultura, pero nada es superable a vivir en un lugar como el nuestro, que a pesar de que le faltan tantas cosas, creo que puedan recuperarse, porque nada pesa tanto como la tradición, y el peso de la tradición espirituana permitirá la recuperación.

“Yo a Sancti Spíritus lo amo. Hay un parque, el de la Caridad, donde yo aprendí a  jugar bolas, a jugar pelota, tuve la primera novia; tengo mis grandes dolores también cerca de allí, pero yo necesito ir al Parque de la Caridad”.

Pie de fotos:

1.- Juanelo 1.- Foto: Perla González

2.- Juanelo de la 4 a la 6.- Escoger una.- Foto: Cortesía del entrevistado

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