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RETRATOS: Sin perder la ternura

Cuando María del Carmen Makenzie (más conocida como Mamita) pidió la palabra en el II Encuentro de Género de Mujeres Transportistas, organizado por el Grupo Empresarial de Servicios de Transporte Automotor (GEA), dejó impresionado al auditorio.

 

Foto: Agustín Borrego Torres

 

La directora de la Unidad Empresarial de Base (UEB) de Ómnibus Nacionales en Ciego de Ávila, habló con pasión del trabajo que realiza en esa entidad, en la cual ha pasado la mayor parte de su vida. Ahí dirige a 132 personas, en su mayoría, choferes y mecánicos, y “todos constituyen una gran familia”.

“Me gustan las flores, pero salto más de alegría cuando entregan piezas de repuestos para los vehículos de la base porque así no se detienen y podemos dar los servicios que el pueblo necesita”, dijo y reflexionó sobre las dificultades que enfrentan con la disponibilidad de neumáticos, baterías y otros accesorios imprescindibles para garantizar un alto coeficiente de disponibilidad técnica.

“Los innovadores y racionalizadores hacen una importante labor; nuestros mecánicos se la pasan inventando para que no se detengan los ómnibus. Es tan cotidiano esa acción que ni cuenta se dan de cuánto contribuyen a la sustitución de importaciones”, asegura.

Ella afirma que nunca tiene el móvil apagado. “Una persona que dirige una base como la nuestra no puede permitírselo. Tiene que estar pendiente porque hay hombres en la carretera. ¿Y si un vehículo se rompió, o hubo un accidente, cómo se va a comunicar el chofer con sus jefes?, manifiesta.

 

Mujer empoderada

Fue su abuela Rubí Matilde Michell, una jamaicana muy especial, quien le puso el apodo de Mamita. “Ella decía que mi nombre era muy largo, por eso me llamaba así. De esa manera, se fue quedando y, para todos, soy Mamita”.

Con satisfacción, rememora la educación recibida de sus padres, Eloísa y Juan Alberto, quienes le inculcaron valores como la honestidad, la solidaridad y el respeto, entre otros. Con esos atributos, es ella hoy una jefa querida y admirada por sus compañeros.

Alega que, en el 2013, se desempeñaba como reserva del director de la UEB. “Al jubilarse, ocupé ese puesto. Agradezco a Lino Alberto sus enseñanzas, aprendí mucho de sus métodos de dirección”.

¿No hubo rechazo a tener una mujer como directora?, le pregunto y rápida responde que no fue algo impuesto, cuando llegó a esa responsabilidad, ya había ocupado diversas funciones en esa UEB: laboré en recursos humanos, fui comercial y jefa de operaciones, es decir, conozco todas las actividades que aquí se desarrollan”, asegura.

Acota, que nunca pierde la ternura, aunque a veces, tiene que “subir un poquito de tono, porque alguien no tiene y prueba fuerza, no obstante, siempre se llega a la comprensión que es lo más importante”.

Afirma que el sector de transporte ha sido su vida, y recordó que su primer puesto, en 1984, en el municipio de Baraguá, fue como operaria de conteo de moneda. “Al trasladarme para Ciego de Ávila, en 1995, fui directo para la empresa de transporte provincial, donde laboré en el área de recursos humanos. Ya después, vine para esta UEB”.

Cuenta que también se empeñó en superarse y, en el 2018, concluyó la licenciatura en Contabilidad y Finanzas a través del curso para trabajadores, convencida de que mientras más preparada esté, más capacitada se encuentra para dirigir.

Exigente, y a la vez asequible para con todos, alega que en cada uno de sus subordinados ve a su familia. Algunos hasta pueden ser sus hijos, y trata de llevar a ellos los valores que también inculcó a sus dos muchachos; Jander y Jaime, licenciados en Cultura Física y en Derecho, respectivamente.

La directiva añade que, en estos tiempos complejos, donde hay muchas dificultades, es preciso estar aún más pendiente de los trabajadores: conocer cuáles son sus problemas, en qué se le puede ayudar; y a veces no es solo cuestión material, sino, un detalle.

“Llego temprano todos los días a la UEB y el área que primero visito es el taller.  Muchas veces los mecánicos están ahí, llenos de grasa, enfrascados en sacar un carro, y comparto con ellos, los aliento, porque hacen una tarea dura y vital para todos”, acota.

 

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