Yosenki García: El caos de vivir

Yosenki García: El caos de vivir

1 Estrella2 Estrellas3 Estrellas4 Estrellas5 Estrellas (30 puntos, 6 votos)
Cargando...

QUIZÁS Yosenki García beba para matar algo que anida en su interior. Tal vez en su día a día se pierde en un laberinto donde habitan la furia, la decepción, incluso la desesperanza.

Foto: Daniel Martínez

Quién sabe si el alcohol es para él, como para otros, una forma de conectar con su alma y esa conciencia azotada, que solo precisa vomitar su angustia y sus frustraciones…

Escribo estas líneas en mi pequeño block de notas y sobre un roído muro, en una de esas avenidas de la capital, donde las personas fuman impenitentes y vagan con la mirada perdida, a la vez que murmuran quimeras y palabrotas.

Aquí lo espero, luego de confrontar rumores, que aseguran que a diario camina por acá. Al más puro y añejo estilo detectivesco cotejo por mi teléfono móvil una foto suya, cuando hace más de 20 años integró la selección cubana de voleibol…

Lo diviso. Alto y desgarbado, rodeado de un aura de incertidumbre. Lo abordo y le confieso mi interés. Estoy apurado. Algo que a veces no comulga con el periodismo. Persigo unas medicinas para mi padre y él no sé, pero un par de mujeres le hacen señas a una distancia prudencial, lo que me obliga a dispararle a boca de jarro mi cuestionario.

Será personal, improvisado y sincero. A lo mejor duro para alguien, sin “anestesia”. Por algunos segundos su cara no expresa nada. Abre los ojos como platos. Parpadea varias veces, en tanto el sudor corre por sus mejillas, acumulándose tímidamente sobre la comisura de los labios. ¿Percibirá mis preguntas como una emboscada?

“Reconozco que me gusta beber —apunta en voz baja y apretando los labios, mientras por el momento solo tenemos como testigos unas moscas que se mueven a nuestro alrededor como si fuéramos de azúcar—, eso no quiere decir que sea un alcohólico, he pasado por muchas tensiones y sufrimientos en la vida, tomo por eso, y sí, lo hago todos los días. No me escondo para decirlo”, acuña con una sinceridad desnuda, y repleta de cansancio y abatimiento, a la vez que intenta acomodarse en el muro. ¡Buena señal!

Viste un short blanco que apenas le llega a la rodilla y una gastada camiseta roja. Sus dos largos brazos, algo delgados, descansan sobre sus muslos rematando el contundente panorama.

“Mira —dice en tanto cruza las piernas y juega nerviosamente con un rizo del pelo— yo me sacrifiqué mucho para ser grande en el deporte. En el 2001 a los 15 días del regreso de una competencia en Europa, en la que se quedaron un grupo de compañeros, me sacaron del equipo, al igual que a otros. Tenía 25 años y estaba en buena forma deportiva”, destaca y se traga el resto del disgusto. Pasan los minutos. Muy cerca un hombre mayor le guiña un ojo a una joven y le lanza un beso soplando sobre la mano. Ella pasa frente a nosotros embadurnada en un perfume intenso y empalagoso, le sonríe con malicia al anciano y se marcha. Yosenki por fin levanta la mirada y continúa.

“Ahí cambió todo. Mi vida cogió un camino algo equivocado. Tuve que ver a médicos, pues creí que enloquecía. ¿Ayuda? Sí, de algunos familiares, otros no. Eso me llevó a lo que estoy pasando. La bebida y otras muchas cosas que prefiero no decir”.

Una de las mujeres que le procuraban se acerca. Le hace unas señas y él la observa. Noto su cara angosta y macilenta, incluso la piel algo amarillenta debajo de los ojos.

Le responde con varios gestos, en tanto se frota la barbilla y arquea las cejas nervioso. Está claro que desea proseguir dialogando, pero necesita su tiempo.

“Vivo para divertirme —afirma a la vez que cruza los brazos sobre su pecho—. Tomo para olvidar mis penas. Sé que no lo hará, pero es algo que está ahí. Al principio de esta situación fui al sicólogo, era joven. A esta altura no, ya soy adulto.

“Nunca dijeron por qué nos sacaron de la selección. Fuimos al Cerro Pelado y dijeron que estábamos fuera. Muchos me preguntan sobre aquello. Estoy aquí, no traicioné a mi país. Una cosa es que me guste la bebida y otra que sea un loco como se dice. La gente sabe por qué actúo así.

“En mi trabajo como profesor de Recreación en el Combinado Deportivo de Agua Dulce, en el Cerro, me quieren. No me meto en la vida de nadie, ni en su forma de pensar, para que conmigo se comporten igual. Este es el camino que escogí. No me arrepiento”.

De repente calla. Se humedece nerviosamente los labios con la lengua, como si tuviera una sed extrema y hace un cómico gesto que involucra a la nariz.

“Mira, todavía me veo jugando —apunta y hace tintinear algo que se asemeja a unas llaves en sus bolsillos—, pongo el televisor y cuando veo voleibol lloro. Tengo que quitarlo. Sufro mucha frustración. Hay gente que se mata o se vuelve loco. Estoy vivo, y peleando por mí”, prosigue contando su historia como una secesión de duelos personales.

“Conozco otros casos como el mío. No digo nombres, pero los hay.

“Sabes…, abunda incorporándose y contemplando el profundo cielo azul. Cuando jugaba me daba mis tragos. Era normal. Otros también lo hacían. Jamás afectó mi rendimiento”.

La mañana crece y con ella un calor egoísta que quema la piel y la mente. Yosenki se seca con sus enormes manos el sudor que le chorrea por la frente y las cejas, habla de su fuerza para estudiar actualmente en el Fajardo. Inclusive recuerda que sueña con un libro de voleibol. Es evidente que por algunos segundos persigue memorias con los ojos de su mente.

“Recuerdo el título en la Liga Mundial de 1998. Viví mi momento acá en La Habana. Tuvimos que ganarle a España dos veces para avanzar. Por delante de mí estaban Osvaldo y Ihosvany Hernández, pero me tocó salir y bloquee tres veces a Rafa Pascual, el mejor atacador del mundo en ese momento.

 

Foto: foto: Getty images

 

“También vencimos en los Panamericanos de Winnipeg en 1999 y estuve en el equipo que participó en los Juegos Olímpicos de Sidney 2000. No jugué, mas lo sentí desde el banco”.

Tose tapándose la boca con el puño. De momento sus palabras surgen con más lentitud y cautela. Se pellizca levemente el puente de la nariz y prosigue. “Estuve jugando en Italia. Un año en la Serie Dos y otro en la Uno. Estuve bien. Al final nos sacaron de esa liga. Tampoco sé el porqué”, apuntala y se encoge de hombros.

Le interrogo sobre ciertas dudas y habladurías. En varias se viste de silencio. En una en particular percute con un diminuto estallido.

“Sí, tuve la oportunidad de comprar un carro luego de la Liga Mundial del 98. Un Nissan. Lo vendí, necesitaba el dinero”.

Se frota las palmas de las manos en los muslos como si quisiera avivar un fuego dormido. Otra vez su pasado le devora.

“Estuve dos años perdido en la vida”, reconoce y como claves chasquea muy alto los dedos a solo unos centímetros de su cara. “No sé cómo estoy aquí. Hasta intenté quitarme la vida dos veces. Casi nadie sabe eso —confiesa a corazón abierto, en tanto su mentón se arria como una bandera en derrota—. Gracias a Georgina, la mamá de Pavel Pimienta, lo superé.

“No todos pueden, ni tienen el valor de representar a Cuba en el deporte, señala como un soplo de aire fresco, tan inesperado como necesario. Fue un honor y un orgullo. Deseo que el pueblo me recuerde. Puedo ser útil. Hay glorias que están mal, peor que uno. Yo estoy vivo…”.

No me atrevo a asegurar que el día a día de Yosenki García sea una odisea moral huérfana de horizonte. Prefiero no juzgarlo y respetar sus decisiones. Su sinceridad y sentimientos. Él como otros, sobrevive en ese caos, que es el vivir.

Compartir...

40 comentarios en Yosenki García: El caos de vivir

  1. En Cuba, al igual que la Asociación de Combatientes de la Revolución Cubana, existe una Comisión de Atención a Atletas que dirigía anteriormente la campeona olímpica de volleybal, Regla. No se quien sera ahora. Pero Fidel dijo en una ocasión que pueblo que olvida su historia esta perdido. Muchas personas se han perdido y otras se han dejado perder. Cuando queda del lado personal es digno de respeto, pero cuando es institucional duele mucho que alguien que haya aportado tanto al pais, en cualquier campo, no haya sido atendido, seguido, monitoreado y asistido por la Revolución que lo formó. Es lamentable que cosas asi sigan ocurriendo en el pais que todos soñamos construir.

  2. Interesante historia Daniel, podría escribir más pero es suficiente mi breve mi comentario. Qué bien por Trabajadores que publicó este trabajo.

  3. Por acá en La Isla de la Juventud, tenemos otro mal ejemplo de descuido a exatleta Alfredo Duvergel, campeón mundial y sub-campeón olimpico de boxeo, está vendiendo chupa chupas en la calle para suscistir.

  4. ASI EXISTEN MUCHOS CUBANOS OLVIDADOS DESPUES DE TRABAJAR DURO Y OTROS YA NO CONTARAN SU HISTORIA, MUCHOS MUCHOS , DEFENDAMOS LA HISTORIA Y EVITEMOS LAS INJUSTICIAS QUE HAY BASTANTE

  5. por qué permitimos que gente buena se pierda.

    por el Monaco deambula un exboxeador, come de la basura, ya se le nota el deterioro.

    qué hacen las organizaciones de masas para evitar esto.

    por qué nos hemos vuelto tan indolentes.

  6. Muchas lindas historias tiene el deporte cubano. También tristes como esta. Apoyemos a las glorias y no solo en lo material, lo espiritual es igual de importante al menos yo lo creo así

  7. Creo todo lo que he leído. certero y poderoso el periodista se metió en la historia y Yosenki se abrió bueno por los dos, Yosenki por su valentía y el periodista por expresarlo con calidad y sin miedos

  8. Acabo de leerlo dos veces y no lo creo, yo he visto a Yosenki en la calle algunas veces y la verdad lo vi un poco mal pero no pensé que fuera por esto gracias por rescatarlo ahora toca apoyarlo si el quiere la verdad

  9. Saludos, yo había leído y creo que fue en Trabajadores sobre el caso del 2001 (Gilberto Herrera) fue duro, el trabajo excelente y digno de compartir

  10. Daniel mi sincera felicitación por su trabajo, estoy perplejo ante esto, felicito también a sus jefes por apoyarlo en esta necesaria y útil misión

  11. Yo en lo personal no conocía a Yosenki no lo vi jugar pero creo que de cierta forma el miso se llevó a eso, ojalá salga adelante todos merecemos mejorar

  12. Morí con esto, cuanta verdad los niveles de alcoholismo y tabaquismo suben los ex deportistas no están ajenos a esto hay que atenderlos, ojalá Yosenki Garcia salga adelante pero debe poner de su parte la verdad

  13. Compañeros de Trabajadores: Mi agradecimiento por su periodismo comprometido y ciudadano, gracias por su valentía, no se detengan muchos lo agradecemos

  14. “Mira —dice en tanto cruza las piernas y juega nerviosamente con un rizo del pelo— yo me sacrifiqué mucho para ser grande en el deporte. En el 2001 a los 15 días del regreso de una competencia en Europa, en la que se quedaron un grupo de compañeros, me sacaron del equipo, al igual que a otros. Tenía 25 años y estaba en buena forma deportiva”, destaca y se traga el resto del disgusto.

    “Estuve dos años perdido en la vida”, reconoce y como claves chasquea muy alto los dedos a solo unos centímetros de su cara. “No sé cómo estoy aquí. Hasta intenté quitarme la vida dos veces. Casi nadie sabe eso —confiesa a corazón abierto, en tanto su mentón se arria como una bandera en derrota—. Gracias a Georgina, la mamá de Pavel Pimienta, lo superé.

    “No todos pueden, ni tienen el valor de representar a Cuba en el deporte, señala como un soplo de aire fresco, tan inesperado como necesario. Fue un honor y un orgullo. Deseo que el pueblo me recuerde. Puedo ser útil. Hay glorias que están mal, peor que uno. Yo estoy vivo…”.

    podría agregar más pero me quedo con esto, en fin

  15. Da dolor y también gusto (vaya contradicción) leer trabajos así, repletos de matices humanos, gracias Trabajadores por esta desgarradora entrega muyyyy necesaria.

  16. Un socio acaba de llamarme por wasap y decirme esto brutal trabajo, yo he visto a Yosenki por la calle y no luce bien a veces la verdad bendiciones para el

  17. QUIZÁS Yosenki García beba para matar algo que anida en su interior. Tal vez en su día a día se pierde en un laberinto donde habitan la furia, la decepción, incluso la desesperanza.
    Quién sabe si el alcohol es para él, como para otros, una forma de conectar con su alma y esa conciencia azotada, que solo precisa vomitar su angustia y sus frustraciones…

    De ahi para abajo duele la verdad

  18. Claro que recuerdo a Yosenki formó parte de una generación especial, incluso creo que lo he visto por Ayestaran algunas veces, animo hombre y guapo con la vida

  19. Saludos, desde el inicio se nota que viene algo duro y mira que lo es pero es real. Agradecido por pinchas asi fuerza para Yosenki espero salga adelante

  20. Señores hay más casos así es real, apoyarlos es lo que necesitamos, gracias al periódico por su valor y calidad en el trabajo, a gusto leer algo así aunque sea duro

  21. Estimado Daniel (no lo conozco personalmente, me disculpa?) muchas gracias por emocionarme, excelente trabajo repleto de sensibilidad y una narrativa viva, siga así y felicidades para sus superiores por apoyarlo en este camino

  22. Eso es periodismo y del bueno, calidad y talento, mi agradecimiento a Trabajadores y le sección deportiva donde Daniel Martínez, Joel García y Jorge Luis hacen un periodismo serio y bueno sigan así

  23. “Reconozco que me gusta beber —apunta en voz baja y apretando los labios, mientras por el momento solo tenemos como testigos unas moscas que se mueven a nuestro alrededor como si fuéramos de azúcar—, eso no quiere decir que sea un alcohólico, he pasado por muchas tensiones y sufrimientos en la vida, tomo por eso, y sí, lo hago todos los días. No me escondo para decirlo”, acuña con una sinceridad desnuda, y repleta de cansancio y abatimiento, a la vez que intenta acomodarse en el muro. ¡Buena señal!

    “Estuve dos años perdido en la vida”, reconoce y como claves chasquea muy alto los dedos a solo unos centímetros de su cara. “No sé cómo estoy aquí. Hasta intenté quitarme la vida dos veces. Casi nadie sabe eso —confiesa a corazón abierto, en tanto su mentón se arria como una bandera en derrota—. Gracias a Georgina, la mamá de Pavel Pimienta, lo superé.

    “No todos pueden, ni tienen el valor de representar a Cuba en el deporte, señala como un soplo de aire fresco, tan inesperado como necesario. Fue un honor y un orgullo. Deseo que el pueblo me recuerde. Puedo ser útil. Hay glorias que están mal, peor que uno. Yo estoy vivo…”.

    Que mas puedo decir, excelente periodista Daniel

  24. Es lo mejor que he leído en los ultimas semanas en la prensa deportiva, siempre visito y compro el periódico este tipo de artículo lo merece, bendiciones para Yosenki García, espero salga adelante.

  25. Soy fanatico del voly recuerdo a Yosenki no era regular pero tenia calidad en una epoca donde ser regular no era facil, triste su caso espero salga adelante fuerza hombre

  26. Esas son las cosas que me duelen,acabaron con los sueños de un joven con talento para el deporte, ojalá y logre recuperarse. Suerte Yosenky

Escribir comentario

© 2018 Trabajadores. Órgano de la Central de Trabajadores de Cuba
Director: Alberto Núñez Betancourt
Subdirectores Editoriales: Alina Martínez Triay y Joel García León
Territorial y General Suárez. Plaza de la Revolución. La Habana, Cuba. CP: 10698
Fax: 053 (7) 555927 E-mail: digital@trabajadores.cu