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@En Redes: ha cambiado la estructura del mercado de la cocaína, afirma Gustavo Petro, presidente de Colombia

En los últimos días, el presidente de Colombia Gustavo Petro ha abordado en sus redes sociales, Twitter para ser más precisos, el tema del narcotráfico en la región y cómo impacta en la vida de los pobladores de su nación y los países vecinos. A continuación, compartimos con nuestros lectores los dos tuits sobre el tema, hilvanados para hacer más coherente la lectura. Al final del texto compartimos los links de la publicación original.

 

Tomado de @petrogustavo

 

Ha cambiado la estructura del mercado de la cocaína. Las áreas de cultivo de plantas de Coca y la localización de laboratorios buscaban trazar rutas hacia el norte por el océano Pacífico o hacia el Caribe. Las rutas recorrían centroamérica, las islas del Caribe y México hacia EEUU.

Estas rutas de manera progresiva comienzan a cambiar.

 

 

Ahora van hacia el sur. Abandonan las costas y penetran al otro lado de la cordillera de los Andes hacia la selva amazónica.

Hoy la mayor zona cocalera no se ubica en Tumaco en el pacífico nariñense, ni en el Catatumbo. La nueva zona de mayor producción de cocaína del mundo se ubica en una franja de 10 kilómetros a lo largo de la frontera colombo ecuatoriana, del lado colombiano.

Desde esta zona alejada del mar se trazan las nuevas rutas por los ríos y van hacia el sur. Hacia Brasil para llenar el mercado brasileño, hacia Brasil para pasar al África y de allí a Europa. Hacia Ecuador y Perú para pasar al Asia oriental, a Japón y Australia.

¿La razón?: el mercado de la cocaína se desplomó en EEUU, reemplazado por uno peor: el del Fentanilo que ya les mata 100.000 personas al año. La cocaína mataba 4.000 por sus mezclas venenosas producto del mercado clandestino.

Es por esta razón por la que cae el precio de la hoja de la Coca en las áreas dedicadas a la exportación hacia EEUU y las organizaciones armadas asentadas allí reemplazan la perdida de ganancias de la cocaína por oro ilícito, extorsión y secuestro contra la misma población de la zona.

Es por esto que las rutas de la marihuana, lamentablemente ilegalizada por el Congreso y la cocaína ahora se bañan de sangre en el sur.

Es por esto que de ser un país pacífico, Ecuador ha superado en violencia a Colombia, y quizás es por esto que asesinaron al candidato presidencial Fernando Villavicencio.

Es probable que con la nueva geografía del mercado de la cocaína, mafias paraguayas y uruguayas busquen construir una economía ilícita en Bolivia y es posible que ahora los laboratorios de cocaína se ubiquen en Europa para competir con calidad ante la invasión de las drogas químicas y el fentanilo.

Cambia la geografía pero sigue el fracaso de la guerra antidrogas empeorando el panorama.

Quizás Colombia, ante su incapacidad industrial para producir Fentanilo pueda escaparse de esta geografía narcotraficante; escape que para nosotros sería la paz.

El gobierno debe prepararse a contrarrestar el consumo de Fentanilo en nuestra juventud. La instalación de puestos civiles de detección gratuitos y libres para consumidores en zonas de rumba y la pedagogías sobre los efectos mortales de esta droga deben ser el centro de una estrategia de salud pública. Al fentanilo lo esconden en otras drogas para garantizar la adicción del consumidor.

De la marihuana del capitalismo del bienestar y sus juventudes rebeldes, pasamos a la cocaína, la droga de la competitividad y el neoliberalismo; y ahora entramos a la droga de la muerte, el fentanilo: la droga del capitalismo de la crisis climática y la guerra.

Mi análisis sobre el cambio de la geografía de las rutas de la cocaína tiene esta correlación con el análisis de los expertos en Perú. Esto amerita una nueva estrategia que implica a la selva amazónica y la política de seguridad de los países amazónicos.

¿Cómo integrar la política de seguridad con la democracia y el poder hacia la ciudadanía amazónica? He aquí el reto. Mi propuesta es que una seria política de restauración de la selva con participación central de las comunidades puede ser al mismo tiempo, con la ayuda de la coordinación de las fuerzas de seguridad, la llave para detener a las mafias.

Es una estrategia político/militar. La construcción de un tribunal de justicia para delitos ambientales en el área amazónica que constituyen crímenes contra la humanidad y el empoderamiento de la población amazónica y sus comunidades indígenas son claves para detener esta enorme amenaza que es una amenaza contra la humanidad

Ojalá Europa hacia donde van las nuevas rutas, y el extremo oriente asiático, entendieran que una política sobre la cocaína no basada en la criminalización sino en la prevención podría dar la solución inmediata al problema. EEUU ha mostrado una evidencia. El camino es derrumbar el precio de la cocaína para quitar la rentabilidad sobre la cual se fundan las mafias y disminuir sustancialmente el consumo como se ha logrado con la nicotina.

 

 

 

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