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Con Filo: Jubileo, no jubilación

A los 60 años comienza la edad de jubilación en Cuba, al menos para las compañeras. Pero por estos días celebramos las seis décadas de una organización que casi vuelve a reiniciarse con esa edad, con la expectativa de importantes transformaciones en marcha: la Unión de Periodistas de Cuba, nuestra UPEC.

Han sido jornadas en las que se ha hablado bastante en nuestros medios de esa fecha fundacional del 15 de julio, cuando allá en 1963 los profesionales de la prensa sellaron con la creación de la UPEC una primera etapa de lucha comunicacional en la Revolución cubana.

Por supuesto, siempre habrá a quien le parezca que nos autorreferenciamos demasiado al conmemorar este aniversario 60,a partir de que somos la prensa, claro, y tenemos esa posibilidad. O que en medio de tantas dificultades, a las cuales no escapan ni el periodismo ni sus hacedores, habría que ser más recatados con la recordación.

Sin embargo, el propio tipo de trabajo que realizamos periodistas y otros trabajadores del gremio, hacen muy cercano a nuestro pueblo el propósito y los destinos de la UPEC como organización.

La vocación de servidores públicos y de modestos mediadores entre el sentimiento y las necesidades populares y las instituciones que deben satisfacer esas expectativas, nos ubican siempre en la obligación de una mirada reflexiva sobre nuestra labor.

La UPEC ha tratado de ser siempre la primera y más crítica de las voces que en la sociedad cubana evalúan la eficacia del periodismo que hacemos, al considerarnos en constante deuda con esa ciudadanía que deposita en sus medios de comunicación la responsabilidad de informar, entretener, educar y contribuir a cambiar todo lo que deba ser cambiado.

Y he aquí que los 60 años nos alcanzan en medio de rupturas de paradigmas, sobre qué es y cómo se maneja la comunicación social en todas las esferas de la vida; cuáles son los saltos que imponen las tecnologías en el ámbito del periodismo como profesión; y qué implican para la prensa las transformaciones en el modelo económico y social cubano.

La reciente aprobación de la Ley de Comunicación Social, y el anunciado inicio de un experimento en 16 órganos de prensa de todo el país, que buscará el mejoramiento de la gestión editorial, un periodismo más efectivo y mejores condiciones económicas para el desempeño de su labor, son hitos que marcarán también los destinos de la UPEC, pues resumen décadas de debates y propuestas entre sus afiliados.

La formación y motivación de jóvenes periodistas y de otras profesiones sin las cuales los medios de prensa modernos no se conciben; así como la atención a las generaciones que atesoran experiencias, valores y preceptos éticos sin los cuales de muy poco nos servirían los más avanzados artilugios informáticos o los conocimientos teóricos sobre la comunicación, son también desafíos no resueltos que obligan a un relanzamiento de nuestra Unión de Periodistas.

Y todo eso hay que hacerlo con la profundidad requerida y, además, con la prisaurgencia incluso, que define el éxito en estos tiempos. De manera que a sus 60 años, esa señora experimentada que es ya nuestra UPEC, no está para jubilaciones, sino para jubileos de acción y pensamiento.

 

 

 

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