Icono del sitio Trabajadores

Día del Trabajador de la Administración Pública: Los doctores del cajero (+ Fotos y Video)

Una pequeña piececita de apenas unos centímetros llamada MTS puede hacer que los cajeros automáticos dejen de funcionar por completo como consecuencia del polvo, la humedad y el calor.

 

Organizar mejor el mantenimiento y la reparación puede aliviar la obsolescencia tecnológica. Foto: Alejandro Acosta Hechavarría

En un pequeño taller del Banco Metropolitano, un colectivo de trabajadores inventa en medio de carencias y otras adversidades cómo arreglar ese y otros desperfectos que tanto disgusto causan hoy en la ciudadanía, cuando no logran sacar su dinero del banco.

“Se trata de un censor que impide que salgan billetes dobles o pegados desde las gavetas que guardan el efectivo. Con el paso del tiempo y las altas temperaturas se quiebran las soldaduras de esa minúscula placa. Cuando esa pieza falla, el sistema bloquea todo el equipo”, explicó Víctor Martínez Medina, quien en los últimos dos meses ya recuperó junto con sus compañeros unos 30 cajeros automáticos con esa avería, mediante un mantenimiento a fondo que incluye limpieza y volver a soldar los microscópicos contactos.

 

Olga María Vale Marrero explicó la situación de obsolescencia de la mayoría de los cajeros automáticos, Foto: Alejandro Acosta Hechavarría

 

Víctor Martínez Medina ya recuperó junto con sus compañeros unos 30 cajeros automáticos con el censor MTS averiado. Foto: Alejandro Acosta Hechavarría

 

En el taller se combinan edades, experiencias y saberes para arreglar un cajero automático. Foto: Alejandro Acosta Hechavarría

Solo 25 trabajadores laboran en la Dirección de Atención a Cajeros Automáticos del banco de la capital cubana, para reparar y dar mantenimiento a 517 equipos esparcidos por toda la ciudad. “De esa cantidad, hay 117 del modelo más antiguo (año 2005) para los cuales ya no es posible comprar piezas de los proveedores chinos; otros 93 cuentan con un respaldo para la mitad de sus aditamentos; y el resto es un poco más moderno, que data de 2016”, explicó Olga María Vale Marrero, la directora de esa dependencia.

Hay 12 cajeros fuera de servicios por actos vandálicos, añadió. Los técnicos enumeran además malos procedimientos y errores en su manejo que multiplican las quejas y la insatisfacción, cometidos tanto por los clientes como por personal bancario. “Las personas al intentar extraer no se fijan en las denominaciones disponibles y en que solo caben 40 billetes por la ranura que sirve el dinero, tampoco el banco debe mezclar billetes nuevos y reutilizados al servirlos”.

 

El taller ocupa un reducido local que quizás requeriría mejores condiciones laborales. Foto: Alejandro Acosta Hechavarría

 

El censor impide que salgan billetes dobles o pegados desde las gavetas que guardan el efectivo. Cuando esa pieza falla, el sistema bloquea todo el equipo. Foto: Alejandro Acosta Hechavarría

Un cajero es una máquina sofisticada. Para repararlo hay que saber de mecánica, automática, informática y electrónica. Formar un técnico en esta especialidad implica como mínimo un año de trabajo. En el taller quedan siete trabajadores experimentados que trasmiten sus enseñanzas y ganas al resto del bisoño colectivo.

En San Miguel del Padrón, por ejemplo, se armó una primera brigada de tres técnicos que atienden además a Regla, Guanabacoa y el Cotorro, en un triciclo eléctrico. José Luis Paz Riquezme es el veterano, y Bernardo Sardá Betancourt y Eduardo Acuña Delgado son sus pupilos de apenas unos meses de labor: “Es una labor que te obliga a superarte cada día. Ya cada uno puede salir solo y resolver el problema”, dijo orgulloso el último.

 

En San Miguel del Padrón se armó una primera brigada de tres técnicos, José Luis Paz Riquezme, Bernardo Sardá Betancourt y Eduardo Acuña Delgado, lo cual acerca la reparación y mantenimiento de los cajeros a los territorios. Foto: Alejandro Acosta Hechavarría

Un cajero nuevo podría costar alrededor de 8 mil 500 euros, y ahora mismo no hay posibilidad de importarlos. En un día en la capital se dispensan por esa vía hasta alrededor de 200 millones de pesos, casi cinco veces el valor de lo que se extraía en 2019, con igual cantidad o más equipos, y sin tanto desgaste.

Descentralizar su atención parece ahora mismo una opción valedera, comentó Vale Marrero. Ya hay un dueto de técnicos para Plaza y Habana Vieja, y otro para Cerro y Centro Habana, en vehículos eléctricos. Con dos viejos automóviles tratan de llegar al resto de la provincia. La idea no es solo remendar, sino poder llegar a dar los necesarios mantenimientos preventivos, lo cual incluye la limpieza de la parte que ve y la que no ve el público. De su trabajo, literalmente, dependen nuestros billetes.

Compartir...
Salir de la versión móvil