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Barreras: el periodismo en venas

No recuerdo exactamen­te las fechas, pero están impregnadas en mi me­moria las etapas y los rostros de aquel mucha­cho imberbe, que jun­to a otros más hechos: Fulgueiras y Ruano, pe­riodistas del periódico Vanguardia, llegó para una corrida por el car­naval a la redacción del Escambray.

 

Nuestro colega Ramón Barreras falleció en la noche del miércoles 14 de junio. En la imagen aparece en el extremo derecho, tras recibir la medalla Jesús Menéndez. A su lado compañeros de trabajo. Foto: Archivo de Trabajadores

Confraternizamos; en este último la ma­yoría éramos novatos y había un ansia co­lectiva por aprender. Otras veces fueron así, por diferentes moti­vos. Barreritas, como le decían, se destaca­ba por su estatura, su peso, su elocuencia y caballerosi­dad.

Desde esos primeros encuen­tros Ramón Barreras Ferrán contó que no había estudiado Periodis­mo, sino Pedagogía en el Instituto Félix Varela, de Santa Clara (su ciudad natal), pero logró iniciar­se en el oficio en el periódico del Ejército Occidental, radicado en Matanzas, mientras hacía el Ser­vicio Militar.

El periodismo corría por sus venas y su intelecto estaba centrado en ello. El colega y maestro Arturo Chang al recordar ese tránsito me dijo: “Sin duda sería periodista o sería periodis­ta. No podía ser otra cosa”. Un día, de sorpresa, fue a buscarme a Escambray con su “escudero”, el fotógrafo Lázaro Vento.

Claro que hice las diligencias con el director y en ese momento ambos se quedaron en Sancti Spíritus. Ba­rreritas atendió la zafra, una vacante que dejó Rafael Daniel a su paso para el telecentro. Vivíamos juntos, en una casa del periódico y muchas veces es­cribía en mi máquina; dirigíamos el comité de base, practicábamos kárate y discutíamos muchísimo. Su talen­to y voluntad lo convirtieron en un especialista del tema azucarero. Su obra parecía consolidarse allí, mas teníamos alas jóvenes y su necesidad de tener una vivienda lo llevó a Cien­fuegos.

En la Perla del Sur echó raíces, hizo amigos y una nueva familia; del periódico 5 de Septiembre pasó a la corresponsalía del diario Granma, hizo periodismo en Honduras y luego volvió al 5. En una etapa quejumbro­sa, llegada la jubilación de Reinal­do Rodríguez Pérez, corresponsal de Trabajadores, le propuse ocupar su plaza; eso alegró sus días.

En nuestro periódico, el fogueado y sagaz Barreras levantó otra histo­ria: calidad, productividad y profun­didad marcaron su impronta; pedago­go al fin, se apegaba a corresponsales y jóvenes, a quienes transmitió ense­ñanzas y experiencias.

Se hizo experto en los temas de la construcción y la hidráulica; con estos llegó hasta un congreso en Panamá y desde Cienfuegos se las ingeniaba para reportar noti­cias y eventos. Tristemente, enfer­mó cuando aún tenía mucho que aportar, y volvió al 5 de Septiembre buscando un poco de sosiego en el oficio. Su paso por cada medio lo consagró, lo hicieron un periodista todoterreno.

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