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El tope lo pone la eficiencia

En el periférico reparto Altamira la ausencia de agua potable golpea a sus residentes, por lo menos en la cuadra de Las Cruces, donde vive Orlando Ferreiro Santiesteban, quien hoy “respira tranquilo”  después de haber invertido “buena platica en una turbina, gracias al pago por las utilidades”.

 

Orlando Ferreiro Santiesteban, chofer de la Comercializadora de Combustibles, encuentra en la distribución de utilidades incentivo para su faena diaria. Foto: Betty Beatón Ruiz

“No imagino qué hubiera hecho de no tener ese beneficio, el salario mensual no me alcanza para gastos de ese tipo, es sólo para alimentos.

“Ahora esperaré el pago del próximo trimestre para construir otro tanque para agua, tal vez una cisterna… no me canso de repetirlo: ¡gracias a la utilidades!”

Orlando, empleado como chofer en la Comercializadora de Combustibles de Santiago de Cuba, figura entre los 30 mil 862 trabajadores santiagueros que en este 2023 se han beneficiado con la aplicación de la Resolución 56 del Ministerio de Trabajo y Seguridad Social que establece la retribución por el trabajo en el sistema empresarial.

En este suroriental territorio sólo el 45 por ciento del total de entidades estatales (312), entre empresas y unidades empresariales de base (UEB), logran distribuir utilidades (141), con una cuantía media por trabajador de 4 442 pesos.

Los datos dejan en claro lo mucho que aún queda por ganar en eficiencia, y en resultados económicos y productivos, a la medida que necesitan el bolsillo de los empleados y el desarrollo de la nación.

En medio de las actuales circunstancias el tema es de los más llevados y traídos en el diálogo sindical, cuestión que corrobora Daniel Romero Ilnait, funcionario de la Central de Trabajadores de Cuba (CTC) en la provincia santiaguera.

“La distribución de las utilidades a los trabajadores es de los asuntos más discutidos en las asambleas de afiliados, fundamentalmente en aquellos centros donde no se concreta, aunque en los que se paga también han dudas y criterios.

“En las entidades donde se aplica bien la Resolución 56 su impacto es positivo y se manifiesta en la gestión para asegurar la estabilidad de la fuerza laboral, incremento de la productividad del trabajo, así como un uso más racional de los recursos humanos y materiales con el trabajo a distancia.

“Todo este buen ambiente favorece el necesario encadenamiento productivo, la sustitución de importaciones, el aumento de producciones alternativas, la búsqueda de fuentes de financiamiento, junto con la disminución de las pérdidas contables de años anteriores”.

Según valoraciones de Romero Ilnait, el contrapeso a lo dicho lo ponen ciertas cuestiones que todavía se dan en el territorio.

“Hemos desarrollado intercambios con dirigentes sindicales de varios sectores y en todos ellos se han identificado las potencialidades para materializar en muchos de sus centros  la Resolución 56: Salud Pública, Agropecuarios, Forestales y Tabacaleros, Administración Pública,  Alimentaria y la Pesca, Comunicaciones, Comercio Gastronomía y los Servicios, Cultura, Energía y Minas,  Educación la Ciencia y el Deporte, Transporte y Pesca, Industria y Hotelería y Turismo.

“Igual se ha indicado, en los que casos precisos, la corrección de distorsiones que hay que enmendar con urgencia para evitar el efecto boomerang.

“Entre ellas podemos mencionar reglamentos elaborados sin tener en cuenta la participación real de cada una de las UEB, no se definen con claridad los indicadores para la distribución asociada a los resultados individuales, mala planificación, lo cual genera utilidades excesivas, o pagos sin respaldo productivo, y nulos pagos por alto desempeño.

“También desde la CTC hemos hecho alertas para que en el Convenio Colectivo de Trabajo se refleje adecuadamente el monto de las utilidades que se distribuirán, y en cuanto a la desproporción en los beneficios del pago entre los trabajadores directos y el personal indirectos o de oficina.

“Los destinos de esas utilidades son otro punto rojo; muestran un mejor saldo aquellos que van al incremento del capital de trabajo, desarrollo e investigación, capacitación, o financiamiento de pérdidas contables de años anteriores, por sólo mencionar unos ejemplo.

“Pero no pasa igual con los que se disponen para la reparación y construcción de viviendas, la estimulación colectiva e individual, y ni hablar del pago por alto desempeño, que hasta ahora ninguna de las empresas del territorio lo ha aplicado”.

A juicio de Romero Ilnait, con el cual coincidimos, el Sindicato tiene que hacerse fuerte en la revisión y análisis de todos estos asuntos, desempeñar mejor su rol de representación, y a los trabajadores les toca seguir exigiendo sus derechos con voz plena en las asambleas a nivel de cada área.

“Es cierto que repartir utilidades es un incentivo, pero para hacerla sostenible es primario fortalecer las empresa; el tope lo pone la eficiencia”.

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