Icono del sitio Trabajadores

Una tormenta altruista

Algunos la ven como la conti­nuadora del doctor José Rubie­ra y de otras figuras eminen­tes de la meteorología cubana. Otros recuerdan un episo­dio simpático en la vida de la avileña Aylín Justiz Águila, cuando en una aparición en vivo (difícil de sortear en esas circunstancias) para ofrecer el pronóstico de la tormenta tropical Elsa, en julio del 2021 —al no encontrar la palabra adecuada por las caracterís­ticas del evento— afirmó que la tormenta se había quedado “atormentada”.

Aylín Justiz Águila, ejemplo de joven cubana. Foto: Agustín Borrego

Horas después las redes sociales estaban colmadas de comentarios al respecto, pero la muchacha capaz, segura y profesional, contaba desde ese entonces con el cariño del pue­blo, y ante algunos criterios mal intencionados se alzaron las voces de otros muchos con buena fe y gratitud.

Hoy Aylín está sorprendi­da por otra “tormenta”, la de la acogida franca y cariñosa que a cada paso le profesan en el municipio capitalino de San Miguel del Padrón, te­rritorio donde está propues­ta como candidata a diputada del Parlamento cubano, en su X Legislatura.

Graduada en el 2010 con Título de Oro en el Institu­to Superior de Tecnologías y Ciencias Aplicadas (en la ac­tualidad facultad de la Uni­versidad de La Habana), Aylín dirige hoy el Centro de Física de la Atmósfera en el Institu­to de Meteorología. Un cambio rotundo en su carrera profe­sional, pues ya acumulaba 10 años como especialista princi­pal en el Centro de Pronósti­cos, donde llegó recién gradua­da como reserva científica.

“Allí me cautivó la vida operativa —comentó—, me di cuenta de que para hacer pro­nósticos se necesita agilidad, habilidad, dinamismo; tener decisiones propias, porque un fenómeno meteorológico in­cide en cualquier momento y hay que tener la capacidad de responder ante ello. Y eso me agradaba porque soy una per­sona muy activa, me gusta bus­car soluciones, alternativas”.

No obstante, como su filo­sofía de vida es “echar para adelante todo el tiempo” y ser­vir a la patria donde se necesi­te, la joven científica aceptó el reto y ahora dirige a un colec­tivo de más de 20 trabajadores, que incluye a las Doctoras en Ciencias Ida Mitrani Arenal y Lourdes Álvarez Escudero, investigadoras titulares de la institución, que le han apor­tado mucho a la meteorología cubana y que, además, fueron profesoras suyas.

Aylín es docente en la pro­pia institución que la formó; Máster en Ciencias Meteoro­lógicas y ahora doctorante; miembro del Comité Provin­cial del Partido en La Habana; madre de Diego Alejandro, de seis años de edad, e hija de la enfermera Mercedes, trabaja­dora del Instituto de Oftalmo­logía Ramón Pando Ferrer.

La niña que no sentía mo­tivación por las lluvias ni los ciclones tropicales, confesó que al cabo de los años encon­tró en la meteorología el cami­no para hacer ciencia. En rea­lidad lo que más le interesaba. Y así venció los desafíos de los cálculos, de la Física y de la Química, asignaturas muy di­fíciles en la carrera, pero que le aportaron un basamento para su posterior desarrollo profesional.

Entre sus paradigmas, por supuesto que está el doctor Ru­biera, quien la animó y ayudó para que también presentara el parte meteorológico en la tele­visión, lo cual implica tener determinadas aptitudes para la comunicación, además del sacrificio de madrugar cuando tiene que hacerlo en la Revista Buenos Días, por ejemplo.

Con ese propio cariño y gratitud, Aylín mencionó ade­más a la doctora Gisell Agui­lar Oro (ya fallecida), “muy carismática, comunicativa, que el pueblo recuerda”, y a la tutora de sus tesis de licencia­tura y maestría, y ahora en el doctorado, la también doctora Cecilia González Pedroso.

Dentro de muy poco la vida le dará un cambio si llega a in­tegrar la Asamblea Nacional del Poder Popular en su X Le­gislatura. Entonces afirmó que se imagina una Aylín senci­lla, trabajadora como siempre, dispuesta a hacer cada día lo que Cuba reclame para seguir avanzando con luz propia.

Compartir...
Salir de la versión móvil