VII Cumbre de la Celac en Argentina: Para seguir compartiendo el combate

VII Cumbre de la Celac en Argentina: Para seguir compartiendo el combate

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Representantes de los 33 países de América Latina y el Caribe  —más de 600 millones de personas— se darán cita en Argentina este 24 de enero durante la VII Cumbre de Jefes de Estado y de Gobierno de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac),  cuya presidencia pro témpore en el último año le correspondió al presidente argentino Alberto Fernández, defensor de la cooperación regional, la paz, el entendimiento y los valores que desde su propia fundación ha defendido esta Comunidad.

 

Foto: Télam
Foto: Télam

El trabajo articulado para enfrentar los desafíos locales y garantizar que se escuche la voz de todas las naciones miembros de la Celac en el escenario global, centrará la atención y los debates que se generen durante la Cumbre regional, confirmó recientemente un comunicado oficial de la presidencia argentina, en el que también se resumen los objetivos de trabajo de la última etapa.

En un contexto marcado por la pospandemia y, por tanto, por la definición de estrategias sanitarias para salir de sus devastadores efectos,  intentos de recuperación económica, seguridad alimentaria y enfrentamiento al cambio climático —sobre todo la gestión de riesgos y situaciones de crisis generadas por desastres naturales han resultado muchos y muy desafiantes los retos impuestos a los pueblos de la región y a su relación con el resto del mundo.

América Latina y el Caribe sigue siendo la región más desigual  del planeta, fue epicentro de la pandemia de la COVID-19 durante muchos meses, y tras sus terribles efectos intenta levantarse, a la vez que los pueblos vuelven a reclamar y ejercer sus derechos eligiendo como presidentes a líderes progresistas que representan y abogan por defender los intereses y necesidades de las mayorías.

Otros desafíos y riesgos intentan imponerse también, nuevas amenazas y otras que bien conocemos parecieran erigirse: golpes de Estado, procesos judiciales amañados contra líderes de izquierda, asesinatos de quienes encabezan movimientos sociales y empleo de la violencia para impedir a los pueblos defender sus decisiones y derechos legítimos.

Mientras, empresas transnacionales y medios de comunicación de la derecha continúan destinando millones para arremeter mediante la más despiadada guerra cultural y simbólica contra proyectos como el de la Revolución Bolivariana, el de Lucho Arce en Bolivia, las ideas integracionistas y antinjerencistas de Andrés Manuel López Obrador, la paz en Colombia o la llegada de Lula da Silva al poder en Brasil, con los respectivos cambios anunciados y otros ya en marcha.

Por cierto, el retorno de Brasil a la Celac, marcará, sin duda, uno de los momentos cimeros de la Cumbre de este mecanismo intergubernamental de diálogo y concertación política, hecho imprescindible para volver a estar todos y cada uno de los pueblos de Nuestra América, dialogar de frente, entender, proponer, trazar el camino común “en cuadro apretado como las raíces de los Andes”.

Es precisamente esa unidad, esencia y raíz de los pueblos del Río Bravo hasta la Patagonia, desde Bolívar y Martí, más necesaria que nunca y habrá que buscar otras formas para articularse, renovarse y ampliar los mecanismos de cooperación, intercambio y solidaridad sobre la base del respeto y el entendimiento mutuos, sin condicionamientos ni egoísmos.

El encuentro de Argentina será entonces un nuevo soplo de aire para la región, al que Cuba asistirá, además, cargada de optimismo, dispuesta como siempre a abrazar a todos y cada uno de nuestros hermanos y hermanas nuestramericanas, expresarles nuestro apoyo y compromiso con los ideales, desafíos y fortalezas que nos unen, con el necesario camino que tendremos que seguir recorriendo juntos.

Seguramente allí también se levantarán las banderas de la justicia y la voz firme frente a quienes pretenden seguir atentando contra la paz y la unidad de nuestros pueblos, esa que –al decir  del Líder Histórico de la Revolución cubana Fidel Castro– significa: “compartir el combate, los riesgos, los sacrificios, los objetivos, ideas, conceptos y estrategias, a los que se llega mediante debates y análisis (…) unidad en torno a la idea de la independencia y contra el imperio que avanza sobre los pueblos de América”.

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