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El día que Puerto Padre vistió de verde olivo

¡Que Viva Fidel!, se escuchaba en el fragor del combate que en los  minutos finales  del 24 de diciembre de 1958 comenzaba en la ciudad  de Puerto Padre, la segunda en importancia de la actual provincia de Las Tunas, y que anunciaba la decisión de destronar a las fuerzas que representaban y defendían a la oprobiosa dictadura de Fulgencio Batista en esa demarcación.

 

La Semana de la Cultura se dedica, también, a la conmemoración de la importante efeméride. Foto: FB de Rosa María Reyes

Ese día  integrantes de la Columna 32 José Antonio Echeverría,  del IV Frente Oriental Simón Bolívar, lideradas por el comandante del Ejército Rebelde Delio Gómez García, atacaron dentro de la ciudad  objetivos claves del poder dictatorial que incluían cuartel de la tristemente célebre Guardia Rural,   guarnición del Fuerte de la Loma, Policía Municipal,  Ayuntamiento,   Zona Fiscal,  Junta Electoral  y  Fuerte de la Marina de Guerra, ubicado en    el malecón villazulino.

El enfrentamiento  se extendió durante toda la madrugada  y al filo de las 5: 30 P.M  del 25 de diciembre  la guarnición enemiga firmó su rendición incondicional ante el capitán del Ejército Rebelde Arsenio García Dávila, del Estado Mayor del IV Frente y expedicionario del Granma; y,  coronaba una importante victoria   prevista en la estrategia militar ideada por el Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz en la lucha por la emancipación nacional.

Así se iba materializando la misión otorgada por el Jefe de la Revolución al IV Frente Oriental, cuya creación tenía el propósito de cubrir la zona entre Gibara-Holguín-Las Tunas-Puerto Padre e ir llevando la lucha revolucionaria a toda la geografía nacional que ya asumían las columnas invasoras lideradas por los comandantes Camilo Cienfuegos y Ernesto Che Guevara en su marcha triunfal hacia el occidente del país.

Las tropas rebeldes tomaron 102 prisioneros  y ocuparon   más de 120 armas,  gran cantidad de parque y otros insumos que sirvieron de pertrecho para continuar la ofensiva revolucionaria hasta la victoria definitiva conquistada el primero de enero de 1959, fecha en la que el tirano Fulgencio Batista huye de Cuba.

También distingue esta batalla  la participación activa de la  mayoría de la oficialidad del IV Frente Oriental  y de cuatro mujeres, miembros de las llamadas Marianas, entre ellas Esther Puebla Viltre (Teté), actualmente general de brigada de las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR).

En la acción tres combatientes rebeldes ofrendaron sus vidas: Manuel Olivera Guerra, Luis Manuel Rodríguez Romero y Francisco Rivero Mujica, como consecuencia de haber equivocado la calle asignada para la operación y resultaron abatidos por   una ametralladora situada en un cuartel de la dictadura.

Crónicas de la época recrean la reacción popular  de alegría y tras el cese de los disparos, el pueblo salió a la calle a festejar junto a los rebeldes la victoria, una de las más importantes logradas por el IV Frente Oriental Simón Bolívar durante la campaña y convertía a la ciudad en el primer puerto liberado   en el norte de la entonces provincia de Oriente.

Toda esta región era de importancia estratégica en el objetivo de obstaculizar el tránsito y arribo de refuerzos enemigos desde el occidente hasta el oriente cubano.

Las páginas de la historia recuerdan que en esa fecha, Puerto Padre tenía solo tres médicos y  las escuelas privadas no eran muy pocas, un panorama que la Revolución transformó en beneficio de las grandes mayorías del pueblo con la creación de centros de enseñanza desde la Primaria hasta la Universitaria y la creación de un consistente sistema hospitalario, entre otras obras de superestructura para las que el bloqueo norteamericano constituye el mayor obstáculo para conquistar el desarrollo.

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