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Todos los caminos conducen a la zafra

Solo la ausencia de los olores tradicionales a miel, alcoholes, rones… denota la pausa obligada que padece, desde hace dos años, la planta de derivados de la caña de azúcar del tunero municipio de Amancio. Los trabajadores que permanecen en sus puestos la han engalanado y miran con expectativas el inicio de la venidera zafra.

 

 

Odalis Batista Pérez, secretaria general de la CTC en Las Tunas, reconoce las alternativas que sanean las finanzas de la empresa. Foto: Jorge Pérez Cruz

 

Su estado actual avala los lauros   que exaltan su condición de Industria más Limpia y el Reconocimiento Ambiental Nacional,  entregados por el Ministerio de Ciencias, Tecnología y Medio Ambiente (Citma) para premiar los desvelos del colectivo de una fábrica con residuos muy contaminantes que con esfuerzos mantenían a buen recaudo.

“Esos premios lo obtuvimos cuando las faenas eran constantes”, refiere Pedro Castro Reyes, actual director de la unidad empresarial de base, que agrupa  destilería de alcohol, una minindustria y  fábricas de alimento animal, de ron y de hielo.

 

En intercambio con directivos y trabajadores de la UEB, la Secretaria General de la CTC, comprobó el espíritu del colectivo y las inmaculadas áreas de producción. Foto: Jorge Pérez Cruz

 

Ahora, dice Ramón Guevara Benítez, director de Capital Humano,  esas dependencias se han constituido como colectivos laborales regidos por el sistema   ingresos menos gastos, incluidas en las 43 medidas aprobadas para la salvación del sector cañero azucarero del país.

 

Plantas cerradas y ¿los hombres qué?

Guevara Benítez considera como fortaleza y oportunidad esta manera de organizar la fuerza, porque “los trabajadores pueden devengar hasta cinco veces su salario. Es algo que estimula y promueve la productividad y la eficiencia”, argumenta.

Más de 60 de sus trabajadores están fuera de la planta; “unos reubicados por la  entidad en   labores nada afines y otros que buscaron sus propias ocupaciones, pero todos esperan el llamado para volver a sus puestos de siempre”, asegura el Director de Capital Humano y habla de las acciones de capacitación  que empezaron para los cargos en puestos claves y tener lista la plantilla que exigen los procesos.

Por esa razón Guevara Benítez siente optimismo y confía en que tan pronto dispongan de la materia prima empezarán a recuperar los espacios perdidos por este impasse impuesto por las carencias  y las zafras que no satisfacen sus demandas.

Y sin embargo se mueve…

 

Una vista del central Amancio Rodríguez desde la caña que conduce a la planta de derivados. Foto: Jorge Pérez Cruz

 

Desde la planta de derivados la imagen del central Amancio Rodríguez, uno de sus proveedores principales, es desoladora,  sus estructuras develan los casi cuatro años de inactividad y para esta contienda las cosas no cambiarán mucho.

Según declaraciones de Rafael Pantaleón Quevedo, director del Grupo Empresarial Azucarero  de Azcuba en Las Tunas,   esta industria solo molerá  al final de la zafra para hacer jugo clarificado de la caña (guarapo) que llegará en tiro directo a la destilería y para comprobar el resultado de las inversiones que se le realizan actualmente.

La mayor cifra de toneladas de caña  del sureño territorio la molerá el ingenio Colombia para extraer meladura que enviarán directamente a la destilería de marras y que entregarán de acuerdo con las cantidades pactadas, adelantó el directivo.

 

Sin pérdidas económicas

Aunque añoran la producción de azúcar, su encargo estatal, en  la empresa agroindustrial Amancio Rodríguez se burlaron  del odioso indicador de pérdidas planificadas como consecuencia de estas limitaciones y hoy exhiben utilidades  que superan los cinco millones de pesos, confirma Wilfredo Estrada Treco, el director,  “porque se han buscado alternativas para paliar las carencias”.

 

Wilfredo Estrada Treco, director de la empresa agroindustrial azucarera Amancio Rodríguez, se siente optimista de cara al futuro. Foto: Jorge Pérez Cruz

 

Y en esas iniciativas tiene protagonismo la UEB de Derivados, cuyo colectivo ha logrado elaborar licores saborizados, vinagre, gel para las manos,  y volúmenes planificados de ron Sevilla vendidos por acuerdo con determinadas entidades, confirma Castro Reyes y cuenta que ultiman detalles para poner en funcionamiento una refresquera, “producciones que alivian la economía de la empresa y  favorecen la ampliación de las ofertas a la población, aunque  no satisfacen las necesidades”,  sostiene Estrada Treco con la mira puesta en otras disyuntivas que irán fortaleciendo la salud empresarial sin renunciar a la obtención del crudo.

Y el vinagre  lo pondera el tecnólogo Roberto López Alonso “es un producto de muy buena calidad, pasteurizado, fermentado en barriles de roble que le incorporan propiedades superiores, en cuya brillantez estamos trabajando”, dice y comenta  la estrecha coordinación con la Universidad y el apoyo que brinda el centro de altos estudios en los planes de desarrollo y perfeccionamiento de la minindustria en fomento.

 

El tecnólogo Roberto López Alonso muestra la calidad del vinagre y reconoce el impacto de la ciencia en los procesos productivos. Foto: Jorge Pérez Cruz

Epílogo…

Está claro que desde la planta de derivado hacia el desarrollo todos los caminos conducen a la zafra y  con su salvación  sueñan los trabajadores de esta rama convencidos de que la caña es más que azúcar y este sector es cultura, tradición y patrimonio nacional.

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