Del bosque a la chorrera (+ Fotos)

Del bosque a la chorrera (+ Fotos)

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Rancho Querete, inmerso en el área protegida Jobo Rosado, en Yaguajay, al norte de Sancti Spíritus despierta como uno de los mayores atractivos del turismo de naturaleza en esa central provincia, donde acuden miles de cubanos y extranjeros cada año.

 

 

Un conjunto de parajes virginales como la Cueva de Valdés, la Solapa de Genaro, las chorreras y pocetas del río Malaffo, y el monte virgen, donde habitan valiosas especies de la flora y la fauna, serían suficientes para atraer a cualquier mortal.

Pero se le suman las bondades gastronómicas, los paseos a caballo, el senderismo, la venta de artesanías y la particular manera de sus trabajadores y especialistas para tratar a al público.

Nunca imaginé que niños y adolescentes, entre ellos Patricia Pérez, José Rafael y Laura Valdés declinaran un viaje a la playa Ancón, en el sureño municipio de Trinidad, por la excursión que se les proponía a Rancho Querete, alguno de los cuales ya repetía.

Como ellos, miles de espirituanos, vecinos y extranjeros planifican uno o más días de sus vacaciones para la recreación sana, que tanto ocupa a entidades nacionales y a la dirección del país.

 

Un día bien diferente

Creyendo que ya no estaba apta para esas excursiones, guardé mi escepticismo y retomé el camino a Jobo Rosado, un parque natural de recursos protegidos y manejados, que bajo la dirección de la empresa Flora y Fauna se acondiciona (respetando lo silvestre) y enriquece para el disfrute del pueblo.

La reservación de un ómnibus escolar en tiempo de vacaciones no fue un problema; en menos de 2 horas llegamos bien tempranito del sur al norte de la provincia y cuál sería la sorpresa al ver que había siete carros que nos antecedían y procedían de Ciego de Ávila, Villa Clara y varios municipios espirituanos.

A las nueve en punto de la mañana y a su debido tiempo: cuando llegó el turno de entrar, Carlos García Rodríguez, el administrador de Unidad Empresarial de Base Rancho Querete, subió al ómnibus (lo hizo con cada uno), saludó cordialmente y explicó detalladamente las características del lugar.

 

 

La zona fue reconocida por la UNESCO como Reserva de la Biosfera y muchos de sus recursos protegidos por la Convención Ramsar, dado el valor de sus humedales, los espacios en cuestión vienen siendo explotados de manera controlada desde hace algún tiempo, en especial por el turismo nacional.

La extensión territorial, las riquezas de la flora y la fauna, dos rutas para el senderismo, una corta y otra larga; las vulnerabilidades de la gruta en la Cueva Valdés, por lo que advirtió no entrar a ella y bañarse en las pocetas, no bajo las solapas, las ofertas gastronómicas, paseos a caballo y demás, dejando bien claro la prohibición de recoger o sustraer cualquier material de la floresta, especialmente el llamado culantrillo de arroyo, que por su encantadora belleza parece atraer a los ecoturistas.

De suceder un hecho de esta magnitud, el infractor sería multado y se le decomisaría lo obtenido.

Con tales advertencias comenzó el recorrido. La mayoría hizo una parada, atraídos por las artesanías que dos miembros de la Asociación de Artesanos de la provincia ofertaban a precios “asequibles”, al menos para los interesados: pulsos, colgantes, brazaletes y muchos más, con materiales atractivos y duraderos hicieron las primeras mermas en los monederos.

La transparencia del agua

Transparentes y cristalinas, sinónimos que vale la pena emplear para remarcar la delicia de las chorreras del Malaffo quedan atrás si de verdad quieres conocer la mayor parte del atractivo rancho; la floresta bien tupida con árboles crecidos e identificados en algunos ejemplares cubre un suelo lleno de musgos, helechos, bejucos y hasta alguna que otra basura que los indisciplinados dejan al pasar.

 

 

Confieso que ha cambiado mucho Jobo Rosado desde aquellas incursiones que hice allá por los finales de la década de los 70 y principios de los 80. El objetivo turístico deja marcas, imprescindibles, que allí se han hecho en concordancia con el entorno: caminos en el bosque, casonas para la gastronomía, baños, áreas recreativas con columpios…

Para que se tenga una idea del atractivo de este Rancho, antes de la pandemia, en los primeros 8 meses del 2019, más de 14 mil personas lo habían visitado; espero que con las condiciones que se han creado desde entonces y la discreta promoción que realizan los medios de la provincia y las redes sociales de Flora y Fauna, esta cifra sea muy superior este año.

Por suerte, la primavera mantiene el fluir del agua de los manantiales por el arroyo, una condición imprescindible para prestar servicios durante el verano y todo el año, pues en cualquier momento hay turistas por la zona.

 

 

Conversando con varios de los guías, que mayormente conducían a los turistas extranjeros (vi más de un grupo el día de mi visita), sobre todo por la necesidad de hablarles en inglés u otro idioma o porque los cubanos somos más osados y nos lanzamos con curiosidad a lo desconocido supe de la introducción de la jutía, de algunas aves y el trabajo para la reproducción que hacen.

Una estación biológica enclavada en el propio sitio monitorea la nidificación, los nacimientos de los animales, así como de la reserva florística. La protección y la conservación de los recursos naturales son la principal misión para el colectivo.

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