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Con Filo: Darle buen curso al curso

El reinicio del curso escolar ya está a las puertas, como parte de un proceso educativo que ha transitado por accidentados caminos en los últimos dos años, como resultado de las numerosas adecuaciones que suscitó la pandemia de Covid-19.

Todavía llevará un tiempo más retomar el calendario regular que siempre tuvimos en las escuelas, las cuales además han tenido que cambiar su modo de trabajar, para adaptarse a las nuevas condiciones que requiere esta nueva normalidad, no exenta de riesgos epidemiológicos.

Por si fuera poco, las dificultades económicas acumuladas en el país, incluyendo los actuales problemas en la generación de energía eléctrica, suponen la continuidad de las clases en circunstancias no ideales, que obligarán a que estudiantes y docentes deban aportar un extra de empeño y organización para un mejor aprovechamiento del tiempo.

Es previsible igualmente que los aseguramientos materiales que siempre se priorizan para la educación en Cuba, no satisfagan en estas condiciones todas las necesidades existentes, lo cual requerirá un análisis al detalle de las prioridades, para que lo indispensable esté garantizado en la medida de lo posible.

En medio de ese panorama, los claustros y el alumnado deben cerrar filas para contribuir a retomar el curso escolar con los mejores resultados posibles, siempre con el decisivo apoyo de las familias.

Las autoridades locales y educativas tienen que implicarse enseguida con los planteles de sus comunidades, para un seguimiento riguroso de la marcha del proceso docente.

Aprendizajes de los últimos tiempos como la combinación intensiva de las clases presenciales con el estudio independiente en la casa tiene que seguir perfeccionándose en todos los tipos de enseñanza, con un mayor rigor en su control y evaluación posterior. El uso de los medios audiovisuales y las tecnologías de la comunicación también deben pasar a formar parte de las rutinas escolares.

Porque la calidad de la educación hay que asegurarla por todos los medios, y para ello es preciso echar mano a toda la ciencia pedagógica que sostiene al modelo educativo cubano, en función de mantener, e incluso mejorar los niveles de conocimientos y habilidades en nuestros educandos.

Lo más importante lo tenemos. Estudiantes y profesores volverán a las aulas, con la motivación y los deseos de aprender y enseñar. En la retaguardia, madres y padres harán su máximo esfuerzo por garantizar ese crecimiento intelectual de niñas, niños, adolescentes y jóvenes.

La tarea debemos tenerla clara desde el primer día de clases, tanto las instituciones como el resto de la sociedad: hay que darle un buen curso al reinicio del curso escolar.

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