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Miguel Ángel, un médico que enfrentó de cerca al incendio en Cuba

Alejarse de la familia y poner en riesgo la vida constituyen premisas de los hombres y mujeres que como el médico Miguel Ángel Llorente enfrentaron muy de cerca al incendio de mayores proporciones en la historia de Cuba.

 

Foto: Arley Perera

 

En declaraciones exclusivas a Prensa Latina el galeno expresó que el siniestro alcanzó una magnitud enorme, el impacto emocional resultó realmente fuerte al ingresar por primera vez a las áreas de mayor peligrosidad.

Laboré en otros eventos de grandes proporciones tales como la explosión del Hotel Saratoga, pero en esta ocasión tuve que entrar y salir en varias oportunidades para apoyar al Cuerpo de Bomberos con el objetivo de atender personal con llamas aún muy fuertes a mi alrededor, rememoró.

Según el residente en Medicina General Integral la zona de impacto presentaba mucha variabilidad lo cual dificultó en demasía el trabajo, realizábamos el aseguramiento sanitario y la atención a los heridos en un contexto extremo.

Llorente manifestó que durante los primeros momentos los lesionados en su mayoría presentaban quemaduras de primer y segundo grado, las curas se hacían reiteradamente en el puesto de mando hasta que se trasladaban a los centros asistenciales, la misión era atenderlos lo más rápido posible.

El médico explicó que lesiones digestivas como consecuencia del contacto con vapores, gases y líquidos, todos de carácter tóxico para el cuerpo humano, resultan también afectaciones atendidas durante el incendio.

El joven natural del municipio Habana del Este perteneciente a la capital de Cuba argumentó que escuchar las historias de los heridos, realizar un primer auxilio psicológico, aunque no sea experto en la materia, también resulta importante en el proceso de recuperación.

Según el miembro desde hace tres años del Grupo Especializado de Operaciones y Socorro de la Cruz Roja de La Habana el que trabaja emergencias conoce del impacto de este tipo de fenómenos, pero vivir de cerca una de las explosiones, específicamente la tercera, no se compara con nada antes vivido.

Pese a lo agitado de las jornadas Miguel Ángel confesó que existen dos cosas en el día inviolables que son llamar a la familia y a la esposa, ellos necesitan escuchar de nuestras voces que estamos bien y que continuaremos el trabajo hasta que resulte necesario.  (PL)

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