¿Libertad de expresión o sanciones a un profesor prorruso?

¿Libertad de expresión o sanciones a un profesor prorruso?

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“Arnold August merece nuestro agradecimiento por su respuesta en The Canada Files con relación a un sorprendente asalto al derecho a la libertad de expresión ocurrido en la Universidad de Montreal”, escribió la activista canadiense Suzanne Berliner Weiss, en artículo remitido a nuestra redacción.

 

 

Michael Carley (Nueva York, Estados Unidos, 1945), nacionalizado estadounidense, publicó el libro Conflicto silencioso: una historia oculta de las primeras relaciones soviético-occidentales, sobre el enfrentamiento entre la URSS y Occidente entre 1917 y 1930, editorial estadounidense Rowman & Littlefield; y trabaja en A Near-Run Thing: The Improbable Grand Alliance of World War II (título provisional), acerca de los orígenes y creación de la Gran Alianza de la Segunda Guerra Mundial contra la Alemania nazi. | foto: Tomada de la página personal de Michael Carley

 

La autora del libro Holocaust and Resistance: My Journey [Holocausto y resistencia: Mi trayetoria], de la editorial Fernwood, aclara que el texto de August también arroja luz sobre la ofensiva bélica que libran los Estados Unidos, Canadá y otros países de la OTAN contra Rusia.

Berliner Weiss se refiere a una publicación del intelectual canadiense y colaborador de Trabajadores, Arnold August acerca de los ataques mediáticos y que en su entorno laboral ha recibido el profesor Michael Carley, de la Universidad de Montreal, por adoptar una postura sobre el conflicto Rusia-Ucrania-OTAN que lo distancia del gobierno canadiense y los medios de comunicación corporativos.

La supuesta “libertad de pensamiento” del modelo democrático canadiense quedó en entredicho al conocerse de la expulsión del profesor Carley del Centro de Estudios e Investigación Internacionales de la Universidad de Montreal (CERIUM) y que la casa de altos estudios recibió una petición en su contra debido a ciertos comentarios en redes sociales emitidos por el académico en los que, supuestamente, justifica el accionar de Rusia en el conflicto contra Ucrania.

Berliner Weiss reconoce que Romain Schué, periodista del canal estatal de noticias RDI (Canadá), intentó menospreciar y desprestigiar al profesor Carley basándose en una fuente única y nada imparcial, la del Departamento de Estado estadounidense. Sobre esa base pidió a la Universidad de Montreal que sancionara al pedagogo, cuyo “delito” fue exponer un punto de vista diferente, basado en investigaciones y experiencias documentadas.

Michael Carley lleva cincuenta años estudiando las dinámicas de Rusia y la Unión Soviética en el siglo XX. Actualmente es un eminente especialista en relaciones internacionales con tres libros publicados y cientos de referencias, artículos y capítulos a su nombre. Ha recibido quince premios y sus obras están traducidas a una docena de idiomas, recuenta Berliner Weiss.

Los esfuerzos del señor Schué por ridiculizar y deshonrar al profesor Carley recuerdan la infame cacería de brujas protagonizada por McCarthy en Estados Unidos, iniciativa que se apoyaba en falsedades y mentiras — refiere la activista— y con “el propósito de aplastar cualquier aliento de libertad de expresión, sesgó la verdad para imponer una obediencia ciega a la autoridad. Miles de personas, sindicalistas, profesionales y personas de mentalidad progresista fueron atacadas y perdieron sus medios de vida. Las familias y las comunidades se dividieron e hizo añicos la solidaridad que se había forjado contra el fascismo. La cacería de brujas de McCarthy fue finalmente derrotada, pero sólo después de casi 10 años de coerción y sufrimiento”.

Arnold August, por su parte,  desmontó el caso al contrastar la información de medios de comunicación alternativos con los dominantes y los informes del señor Schué. En su texto también dio voz al propio profesor Carley.

“A partir del 23 de marzo, los medios de comunicación francófonos estatales canadienses, Radio-Canada, y los medios privados francófonos de Quebec, lanzaron una campaña para sancionar a un profesor de la Universidad de Montreal. La campaña se extendió después a un diario de Toronto e incluso a Estados Unidos”, denunció Arnold en su artículo “Ucrania-Rusia: ¿Sanciones contra un profesor ‘pro-ruso’ de la Universidad de Montreal o libertad de expresión?”, publicado en The Canada Files.

“Como historiador, al utilizar fuentes rusas y otras, el profesor Carley aclara y amplía la perspectiva rusa—enfatiza el periodista y conferencista canadiense August—. Puede que esté tomando partido, pero esta posición surge de la lectura de fuentes, estudios y de sus propios viajes de investigación a Rusia. Es un experto con una visión a largo plazo de las relaciones entre Rusia y Occidente”.

“La forma en que está escrito el artículo del Sr. Schué demuestra un intento cada vez más feo de mantener la narrativa de EE.UU., Canadá y la OTAN sobre el conflicto entre Ucrania y Rusia tan hermética como sea posible. Pocas veces he visto un esfuerzo semejante por imponer un apagón mediático general. Es el tipo de atmósfera que prevalece cuando un país está en guerra, y Canadá está de hecho ahora en guerra con Rusia, utilizando a Ucrania como representante”, acentúa Arnold.

En sus conclusiones, la activista canadiense Suzanne Berliner Weiss recuerda a la opinión pública canadiense “tomar nota de la malignidad de la experiencia estadounidense de McCarthy, y escuchar con apertura las diferencias de opinión basadas en los hechos vinculados con la búsqueda de la paz. Las maliciosas acusaciones del señor Schué contra el profesor Carley resuenan en consonancia con un impulso bélico que puede acarrear un daño incalculable a los pueblos del mundo. En cambio, la hábil exposición de Arnold August y su descripción fundamentada en pruebas proporciona una buena base para alimentar el necesario debate para contar con conclusiones concretas”.

 

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