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Pablo estuvo, está, estará… (+Video)

Ante miles de personas que se reunieron en el coliseo de la Ciudad Deportiva, el cantautor cubano Pablo Milanés ofreció este martes un concierto memorable, en una de las escalas (quizás la más emotiva, y en todo caso la imprescindible) de su gira Días de luz.

 

Foto: Omara García (Tomada de Facebook)

 

Mucho se especuló en redes sociales y medios de comunicación sobre esta presentación; algunos parecían ignorar algo fundamental: el vínculo de Pablo Milanés con su público va más allá de posicionamientos en un espectro político, de afinidades generacionales o, incluso, de puntuales gustos y sensibilidades: el capital simbólico de Pablo Milanés acoge a multitudes.

Y una multitud acudió a un concierto en el que hubieran querido estar muchos miles más.

Desde el comienzo, cientos de luminarias colmaron el lunetario: las personas encendieron sus celulares para darle la bienvenida al cantor. En medio del clamor se escuchó la primera frase: «Vengan todos a mi jardín…»

«Siempre dicho que (este) es mi mejor público», afirmó en los primeros momentos. Y a partir de ahí, canciones emblemáticas de uno de los repertorios más extraordinarios de la cancionística cubana de todos los tiempos, a las que se sumaron temas más recientes, incluidos en producciones discográficas de los últimos años.

Acompañado por un ensemble musical sencillo (Miguel Núñez en los teclados y Cary Varona en el chelo) una y otra vez tomó su guitarra para acompañarse. Su voz tuvo la calidez de siempre, la elegancia en el fraseo, los matices que han fascinado a millones de seguidores en todo el mundo.

Entre canción y canción, sus comentarios: fue evocando momentos, inspiraciones, compañías y colaboraciones. El diálogo acostumbrado con los asistentes de sus presentaciones. El público respondía con sus aplausos.

En algunos temas invitó a los asistentes a corear junto a él, aunque normalmente la gente lo acompañó en casi todo el concierto. Es la atmósfera que Pablo instaura en sus espectáculos. A veces unos poquísimos acordes bastaban para lograr una comunión.

De pronto, en medio del silencio, se escuchó la declaración de tantas veces: «¡Pablo, te amo!»

Cantante de fructíferas confluencias (tradición y contemporaneidad; bolero, son y filin), en su presentación hubo la variedad melódica y alternancia rítmica de las que ha hecho décadas durante seis décadas de carrera.

El concierto en La Habana demuestra lo que muchos saben: viva aquí o en el extranjero, se pronuncie en los medios de comunicación o se mantenga en silencio, Pablo Milanés es presencia permanente, compañía de millones. Pablo estuvo. Está. Estará.

 

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