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Trabajo comunitario integrado con rostro juvenil (+ Fotos)

Ninguno de ellos supera los 35 años de edad. Sin embargo, cada día entregan lo mejor de sí en esa patria chica llamada barrio y comunidad, como delegados del Poder Popular.

 

Foto: Ariel Ley Royero

 

Cada uno tiene «mil y una anécdotas» por contar, impulsa permanentemente la transformación material y espiritual en su circunscripción, se enfrenta a diario a múltiples desafíos con la única recompensa de servir al pueblo, como el más grande orgullo.

Sobre sus hombros tienen el deber de representar a miles de electores, acompañarlos permanentemente en esa aspiración colectiva de defender juntos un mejor país, que nace de la genuina voluntad de construir el Socialismo desde el barrio, con unidad, participación y control popular.

Han venido hasta tierra avileña, desde diferentes provincias del centro del país, a compartir sus experiencias en el III Taller Regional de Trabajo Comunitario Integrado, que entre el 17 y 18 de junio acoge la Universidad de Ciego de Ávila. Tras sus intervenciones en este evento, también accedieron a compartirlas con nuestro equipo de prensa…

 

Elegaray, el delegado más joven de Sancti Spíritus

Fue electo como delegado el 17 de octubre de 2021, dos días antes de cumplir 19 años. Elegaray Pendón Quesada era ya presidente de su Comité de Defensa de la Revolución (CDR) y actualmente representa a los electores de la circunscripción 2, del consejo popular Kilo 12, del municipio Sancti Spíritus.

 

Elegaray Pendón Quesada. Foto: Ariel Ley Royero

 

«Tenemos activo en la zona el grupo de Trabajo Comunitario Integrado, al cual se van sumando más personas cada día. Logramos reanimar nuestro parquecito y diariamente abre sus puertas para los niños. También se recuperó la sala de video de la Colmenita y la compañía ya puede presentar nuevamente sus espectáculos en la comunidad, así como fueron rehabilitadas otras obras sociales mediante trabajos voluntarios.

«Los jóvenes, incluso adultos y otras personas mayores, se han sumado a estas acciones de transformación, no solo en el ámbito material sino también espiritual. En siete meses, hemos fortalecido conjuntamente los valores y la conciencia ciudadana», manifestó el joven espirituano, que también se desempeña como administrador de la ESBU «23 de Diciembre».

Al preguntarle cómo lograr la participación activa de la población en cada una de las tareas, reconoce que, ante cada problema o reto, «siempre lo más importante es “virarse para el pueblo”, reunir y escuchar a la gente, compartir ideas, y encontrar con ellos las mejores soluciones a cada situación o planteamiento».

Nos hemos dado cuenta que, en gran parte de los casos, podemos resolver con nuestros propios esfuerzos las problemáticas existentes en la comunidad, considera el delegado más joven de la provincia de Sancti Spíritus.

«A partir de mi experiencia, considero que sí se puede cumplir las metas, aportando más entre todos, con unidad y participación del pueblo. En cada acción comunitaria, el delegado debe estar siempre al frente, con gran sensibilidad ante cada problemática de una persona, una familia o la población en general», reconoció Elegaray.

 

Las vivencias de Andy tres años después

En mayo de 2019, Juventud Rebelde publicaba en sus páginas la experiencia sobre el Trabajo Comunitario Integrado (TCI) del joven de 29 años Andy Borges Sigler, delegado de la circunscripción 21 y entonces presidente del consejo popular La Panchita, en el municipio de Corralillo. Entonces, participaba en el II Taller Regional de Trabajo Comunitario Integrado de la zona central de Cuba, con sede en Villa Clara.

 

Andy Borges Sigler. Foto: Ariel Ley Royero

 

En esa oportunidad, refería que el TCI «más que un trabajo es un estilo de vida, un modo de vivir por la comunidad y para la comunidad. En la teoría es un método de trabajo del Poder Popular con principios establecidos. Pero, creo que en realidad, no es más que tener sentido de pertenencia por el barrio y asumirlo como tal. Tiene que nacer del corazón, esa resulta su mayor fortaleza».

Hoy, con 32 años de edad y ya vicepresidente de la Asamblea Municipal del Poder Popular de Corralillo, reafirma que el trabajo comunitario como herramienta y sistema de trabajo ha respondido esencialmente a las necesidades propias de la comunidad, a partir del reconocimiento de los problemas existentes por los habitantes y la búsqueda de posibles soluciones conjuntas a los mismos.

«Está relacionado principalmente con el nivel de conciencia, sensibilidad, compromiso y participación de todos los actores que conviven en el barrio a la hora de identificar y resolver problemas. Hoy, más que nunca cobra una importancia vital que el trabajo comunitario integrado tenga resultados concretos en la base, ante la necesidad de tener en muchos de nuestros barrios una transformación material y también espiritual, en el rescate de valores como la solidaridad y la amistad, en el reconocimiento de la historia local, en ayudarnos más entre todos.

«Entonces, el delegado ostenta un papel fundamental como ente coordinador de estos esfuerzos, de las iniciativas, de unir y multiplicar acciones y alternativas. El trabajo comunitario integrado puede marcar la diferencia hoy en el mundo, desde la sociedad cubana, como una alternativa para defender desde el barrio el país, la Revolución y nuestros principios enarbolados por más de seis décadas», precisó el joven villaclareño.

Por último, agradeció la oportunidad de participar en este evento que permite compartir experiencias entre delegados de diferentes municipios, provincias y comunidades del país. En su caso, regresa a su tierra con nuevas herramientas para fortalecer su labor, tanto en la Dirección de la Asamblea Municipal del Poder Popular como en su circunscripción.

«Encontramos en la experiencia de otros barrios nuevas alternativas, maneras de pensar y actuar para, a pesar de las diferencias, transmitir estos saberes comunes a otros delegados y recrearlos en nuestras comunidades en busca de resultados superiores en beneficio de la población», argumentó Andy.

 

Arístides, médico por partida doble

A sus 28 años de edad, Aristides Arredondo Gil asegura ser médico por partida doble: en primer lugar, doctor de profesión como especialista de Primer Grado en Medicina General Integral (MGI), y también en su comunidad como delegado de la circunscripción 41, del municipio camagüeyano de Santa Cruz del Sur, donde está llamado a ser en la cotidianidad «un médico del alma».

 

Aristides Arredondo Gil . Foto: Ariel Ley Royero

 

«Provengo de una familia con tradición en el sistema del Poder Popular. Mi abuelo fue fundador de estos órganos en mi propia circunscripción, después continuó mi papá y ahora yo ocupo esta responsabilidad como delegado. Al principio fue un poco difícil, al tener que enfrentarme a la apatía y la escasa participación en las actividades evidente en algunos. Pero, a partir del diagnóstico, la identificación de las potencialidades y apoyados por varios centros, hemos podido transformar la comunidad con la creación de la brigada Mi Aporte al Barrio.

«Se han realizado labores de reconstrucción, reparación y mantenimiento de obras sociales y entidades productivas, así como se ha logrado un ambiente diferente en la comunidad», subrayó el también miembro del Comité Nacional de la Unión de Jóvenes Comunistas (UJC) y subdirector de Asistencia Médica Municipal.

Hoy, hemos podido reinsertar a antiguos reclusos a las actividades en el barrio y recibido el agradecimiento de niños y ancianos por la labor desarrollada en estos años en aras de transformar la circunscripción. «Por ejemplo, los padres participaron en la reconstrucción de la escuela de la zona, ejecutando desde el corte de la madera hasta disímiles acciones. Hoy varios niños dicen orgullosos que su padre antes estuvo recluido, pero que hoy, gracias a su esfuerzo y aporte concreto, la escuela luce más hermosa. Es muy gratificante tener logros como esos», reconoció.

– ¿Es difícil para un médico ser delegado del Poder Popular?

–Al principio sí. Ahora digo que ha sido una herramienta muy importante que me ha sensibilizado mucho con la gente y ha contribuido a mi ejercicio profesional. Ambas son dos labores muy importantes en la sociedad. Hoy me siento más confiado por contar con un grupo de trabajo comunitario integrado que me apoya en cada tarea, aunque la preparación y la entrega nunca terminan en ninguno de los dos casos, ni como médico ni como delegado. A Camagüey, regreso dispuesto a poner en práctica todo lo aprendido en este valioso taller.

 

«Es un orgullo que te llamen delegado»

Así confiesa emocionado Juan Carlos Pérez Morales, delegado de la circunscripción 14, del municipio de Remedios. A sus 28 años, asegura que ha perdido ya su nombre en el barrio pues ya todos lo conocen como «el delegado» y esto representa también una gran satisfacción.

 

Juan Carlos Pérez Morales. Foto: Ariel Ley Royero

 

«El reto más grande ha sido cumplir con la confianza depositada en mí por los electores, a fin de contribuir en la solución de varias problemáticas existentes en la demarcación. Hemos avanzando en este tema fundamentalmente escuchando a los habitantes e involucrándolos en cada actividad.

«En primer lugar, identificamos que de los 83 jóvenes de la circunscripción, 45 estaban desvinculados del estudio y del trabajo. Nos acercamos a ellos y les propusimos ofertas para el empleo y la superación. Posteriormente, detectamos los problemas de la infraestructura hidráulica, al existir una sola toma de agua para 595 personas. Con el aporte de los vecinos, logramos colocar varios tanques de agua y acercar más este servicio a las viviendas. Hemos construido también diferentes obras sociales y de servicios que antes no existían en la localidad, así como atendido problemas de varios hogares y a las madres con tres hijos o más», resaltó Juan Carlos.

Por otra parte, añade que el trabajo no fue sencillo. «Fue un reto para nosotros porque es una circunscripción grande, con varios problemas acumulados. Pero la población ha participado, lo mismo en la construcción de viviendas que en la eliminación de los microvertederos y en otras actividades. Hoy se visibilizan mucho más valores como el compañerismo, la solidaridad y el humanismo. Siempre quedan cosas por hacer porque no hay obra perfecta, pero sí se ha avanzado. Ser delegado es entregarte a los demás las 24 horas del día, pero esa entrega es un verdadero orgullo», significó el joven remediano.

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