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El Che junto a la clase obrera

En una zona portuaria de La Habana, codo a codo con los estibadores en la descarga de mercancías; junto a los constructores en una obra; al pie de una maquinaria compartiendo criterios con obreros, técnicos y profesionales;  en asambleas y actos de reconocimiento en una empresa, un taller o una fábrica.

 

 

Fueron diversos los momentos en los que el Comandante Ernesto Che Guevara participó –como solía hacerlo- en diálogo abierto  y permanente con las masas de los colectivos laborales desde sus responsabilidades en el Gobierno Revolucionario y de manera particular como ministro de Industrias, a inicios de 1961,  y años después como presidente del Banco Nacional de Cuba.

En tales espacios dejaba claro sus reflexiones acerca de la necesidad e importancia del control estricto de los recursos, promover  el ahorro  e impulsar  la creatividad  innovadora para enfrentar y solucionar las carencias de piezas de repuesto y otros obstáculos  motivados por el inicio del bloqueo imperialista contra la Isla.

 

 

Cabe recordar que a raíz del éxodo de especialistas y técnicos aupado por el gobierno norteamericano para impedir el desarrollo científico y técnico del naciente proceso revolucionario, el Che dedicó atención y confió en lo que por entonces fue el movimiento de inventores e innovadores del cual surgieron importantes proyectos aplicados en diversos sectores.

Años más tarde, aquel destacamento se convirtió en la actual Asociación Nacional de Innovadores y Racionalizadores (Anir), de la cual el Comandante Guevara es su Presidente de honor.

El Guerrillero Heroico tuvo muy presente las condiciones de trabajo y la elevación de la productividad como acicate de la creación de riquezas, con una constante preocupación por la calidad de la producción y los servicios.

“La lucha por la calidad del producto es una lucha revolucionaria y de vanguardia, y nunca se equivoquen en pensar que por el hecho de ser revolucionario se puede dar al pueblo un producto de mala calidad, eso sería atentar contra la Revolución”, advertía.

A la clase obrera le concebía un rol protagónico en el camino hacia la edificación de la sociedad socialista en Cuba.

“El trabajo, punto central de la actividad humana, de la construcción del socialismo (…) está determinado también –en su eficacia-  por la actitud que se tenga ante él”, proclamó el Che.

Señalaba que el trabajador de vanguardia “debe mostrar su ejemplo, hacerlo vivo, palpable, comunicarlo, divulgarlo, contagiar con su entusiasmo a todos los demás compañeros”.

 

 

“¿Qué es la emulación?. La emulación es simplemente una competencia, pero una competencia que está dirigida al más noble de los propósitos, como es el de mejorar , el de tener cada centro de trabajo, cada empresa, cada unidad a la cabeza de la construcción del socialismo”, expresaba a finales de 1962.

Orientaba, asimismo,  desarrollarla de tal manera que interese a todos los obreros, y que sea un verdadero esfuerzo colectivo.

Solidarizar al hombre con el hombre constituyó un principio en su quehacer político, de ahí su asidua presencia en jornadas dominicales de trabajo voluntario –fue su máximo promotor e impulsor-  al que consideraba como un elemento cardinal en la formación de la conciencia revolucionaria.

Valor permanente tienen y tendrán sus pronunciamientos en cuanto a que a la sección sindical, además de representar a los trabajadores,  le corresponde impulsar las grandes tareas de la clase obrera cubana como compromiso ante la Revolución.

Al cumplirse este 14 de junio el aniversario 94 de su natalicio, en el Comandante Guevara siempre pensamos como alguien que no ha dejado de estar entre nosotros por sus cualidades excepcionales,  lealtad a la Revolución, moral y  modestia intachables,  multifacética obra, sentido del deber y de la responsabilidad.

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