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Valor y compromiso detrás de una medalla

El primer coronel Luis Carlos Guzmán Matos, jefe del Cuerpo de Bomberos de Cuba, llegó al hotel Sarato­ga tras los primeros minutos de la explo­sión el pasado 6 de mayo. Allí se mantu­vo por espacio de una semana dirigiendo las operaciones de rescate y salvamento de los cuerpos. Lo movía el valor y el compromiso con la tarea, con los combatien­tes bajo su mando, con el pueblo.

Foto: Alejandro Acosta Hechavarría

Este 10 de junio recibió, de manos del Primer Secretario del Comité Central del Partido y Presidente de la República, Miguel Díaz-Canel Bermúdez, la Medalla Olo Pantoja de 1.a Clase. Otros 76 compañeros participaron en el acto y fue­ron estimulados con idéntica condecoración de 2.da Clase, así como con las medallas Por la Valentía Durante el Servicio y Hazaña Laboral.

De hablar sencillo y dado a pocas entrevistas persona­les, pues prefiere cumplir ta­reas en lo que mejor sabe ha­cer, Guzmán no escondió sus sentimientos al preguntarle qué se siente cuando después de 35 días tiene en su pecho este reconocimiento.

“Una gran emoción en nombre de todas las fuerzas que estuvieron en las labores para enfrentar las consecuen­cias del accidente. Además, el compromiso de seguir prepa­rándonos para dar un servicio de excelencia a nuestro pueblo trabajador en cada acciden­te que ocurra y sea necesaria nuestra presencia”.

Noto orgullo por tanto va­lor, pero indago sobre si ha sido la labor en este fatal hecho el momento más trascendental de su carrera al frente del cuer­po de bomberos. Con suavidad suelta otra enseñanza.

“Creo que sí, de las tareas más importantes y al mismo tiempo más difíciles en esta responsabilidad que llevo. Te­ner la oportunidad de dirigir las fuerzas que tenemos y pres­tar un servicio como el que hi­cimos, con dolor y tristeza por cada muerte, no lo podré olvi­dar jamás, desde el punto de vista profesional y humano”.

Finalmente quiero saber qué pasó al escuchar la frase del Presidente: “Cuba siem­pre les estará agradecida”. Respira y contesta: “Esas pa­labras son un gran reconoci­miento para todos nosotros, no para nadie en particular. Es también una motivación para continuar trabajando y enfrentar la tarea que día a día nos toca. Contamos con ese amor al pueblo y a esta in­vencible Revolución a la que pertenecemos y defendemos”.

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