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El crucigrama del empleo en Cuba (+Fotos)

La información que brinda el gráfico es elo­cuente: hasta el año 2019 entraban más personas a la edad laboral en Cuba que las que salían; en el 2020 se igualaron y en el 2021 fueron más las que salieron que las que entraron y la tendencia demorará en revertirse.

 

Estos datos formaron parte de un profundo análisis realizado por el Secretariado Nacional de la CTC sobre el envejecimiento poblacional y su impacto en el escenario laboral.

En la presentación del tema, Leobanys Ávila Góngora, miembro del Secretariado a cargo de la Esfe­ra de Asuntos Laborales y Sociales, señaló que al aumentar el número de trabajadores que sobrepasan la edad laboral crecen los que pasan a la jubilación. Si no se les da atención y tratamiento diferenciado se pier­de un contingente de fuerza cali­ficada, con experiencia, disciplina de trabajo, sentido de pertenencia, responsabilidad y amor por la labor que hacen.

Puntualizó en el informe ren­dido al Secretariado que el enve­jecimiento poblacional se ha iden­tificado como el principal reto de población-desarrollo, razón por la cual el Gobierno cubano lo ha de­clarado como un área estratégica para el futuro del país, ya que re­percute en todos los aspectos de la vida de la sociedad e incluye políti­cas y legislaciones.

Subrayó Ávila Góngora la nece­sidad de que el movimiento sindical respalde estas políticas con accio­nes, frene la desafiliación en este grupo etario y avance en la atención tanto a los trabajadores en activo que son adultos mayores como a los que pasan a la jubilación. El orga­nismo sindical aprobó una veintena de medidas con ese fin.

La repercusión del envejeci­miento se aprecia además en un hecho revelador: lo que el Institu­to Nacional de Seguridad Social (Inass) dedicaba a los trámites del empleo en un año, por ejemplo en el 2021, lo está asimilando en un tri­mestre (el primero del actual año). En ello influyen la ampliación de las posibilidades que abrió el Es­tado cubano para la recontratación de los jubilados.

 

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El doctor Rafael Araújo González, profesor-investigador del Centro de Estudios Demográficos de la Universidad de La Ha­bana, considera que se piensa la pérdida de trabajadores califi­cados generalmente a partir del impacto de la migración hacia el exterior, pero un estudio en desarrollo va mostrando que el monto de trabajadores calificados que han abandonado su acti­vidad profesional dentro del país para dedicarse a otras menos calificadas, en ocasiones mejor remuneradas, es mucho mayor.

Enrique Cisneros Morris, jefe del Departamento de OTS y Empleo de la CTC, opina que buscar mayores opciones en otros lugares y países del mundo es un derecho que no se niega a ningún trabajador, pero tiene incidencia en el comportamiento del empleo, ya que en no pocos casos son personas que han alcanzado un alto nivel de profesionalidad en las labores que realizan.

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Trabajo digno: derecho constitu­cional

Desde el triunfo de la Revolución Cuba defiende el acceso de sus ciu­dadanos a un trabajo digno en co­rrespondencia con su elección, cali­ficación, aptitud y exigencias de la economía y la sociedad, lo cual está refrendado en el artículo 64 de la Constitución de la República. Ello responde a los requerimientos y pro­puestas de la Organización de Na­ciones Unidas (ONU) y de la Orga­nización Internacional del Trabajo (OIT), cuyas expectativas la nación antillana sobrepasa, según opinaron en La Habana juristas presentes en el XIII Encuentro Internacional de Abogados Laboralistas y del Movi­miento Sindical.

Foto: José Raúl Rodríguez Robleda

De acuerdo con su definición li­teral, un trabajo digno es aquel que origina un salario honesto, protege los derechos, garantiza igualdad de género o asegura protección laboral y permite vivir a la persona y a su familia en condiciones decentes, as­piración en la cual trabaja perma­nentemente el Gobierno cubano a pesar de las dificultades.

El macroprograma cubano: Equidad, Desarrollo y Justicia So­cial contiene un capítulo para Tra­bajo Digno, con proyectos de promo­ción y acceso a empleos de calidad, que está precedido de un diagnóstico de la situación sociolaboral y socioe­conómica; es transversal e interre­lacionado con los otros programas y proyectos.

Ingrid Travieso Rosabal, direc­tora de Empleo Estatal, del Minis­terio de Trabajo y Seguridad Social (MTSS), organismo que coordina el programa, explicó que se tienen en cuenta la formación y uso racional de los recursos laborales; sistemas de remuneración y protección labo­ral.

“En el uso racional de la fuer­za de trabajo precisamos formas que contribuyan a la mejor contratación entre las que se incluye el que se rea­liza a distancia y el teletrabajo.

“En cuanto a la protección la­boral trabajamos en la identifica­ción del empleo informal, ya que los datos del balance de uso laboral de la Oficina Nacional de Estadísticas e Información (Onei) dan cuenta de personas que ejercen de manera informal, a quienes instamos a que formalicen su empleo como cuenta­propistas, con la presentación de un proyecto a la ventanilla única de las Direcciones Municipales de Trabajo, que se evalúa, y al aprobarse, tenga protección social”.

“En el empleo han estado influ­yendo dos factores adversos: el blo­queo de Estados Unidos contra Cuba y la aparición de la COVID-19”, señala José Antonio Pérez Pérez, miembro del Secretariado Nacional de la CTC, a cargo de la economía.

Independientemente de las dificultades, la incorporación al empleo ha ido creciendo. Foto: Heriberto González Brito

“Ello ha influido en la falta de materias primas y piezas de repues­to en algunas empresas y de insumos en la agricultura, lo que ha determi­nado que un número de trabajadores esté interrupto y otros hayan queda­do disponibles. El bloqueo, asociado a la pandemia, por ejemplo, provocó la reducción drástica del turismo, lo que afectó seriamente la ocupación tanto estatal como privada en este sector. En todos los casos el Estado ha adoptado medidas para proteger a la fuerza laboral y muchos han sido reubicados en otras tareas. En la búsqueda de soluciones ha parti­cipado activamente la central sindi­cal”, señaló Pérez Pérez.

 

Villa Clara: demografía, emigra­ción, recontratados, interruptos…

En la provincia de Villa Clara el 24.6 % de envejecimiento impacta negativamente en el empleo. De for­ma tajante caracterizó la situación la licenciada Oraly Álvarez Her­nández, directora de la Onei en el territorio, quien agregó que desde el 2014 se decrece de forma natural (más defunciones que nacimientos). En el último año y como consecuen­cia de la pandemia se produjeron 14 mil 116 defunciones y solo 6 mil 207 nacimientos.

“A ello se añaden los efectos de la emigración. El villaclareño tiende a buscar mejores ofertas de empleo, posibilidades económicas y servicios hacia La Habana, Cienfuegos y Ma­tanzas, y al exterior a Estados Uni­dos, México y España; emigran más los jóvenes profesionalmente prepa­rados, lo que incide en la fuerza de trabajo de manera negativa”, pun­tualizó Oraly.

Al ser la provincia más enveje­cida del país hay una alta población jubilada, un número importante es­tán recontratados, pero no garanti­zan la continuidad de los procesos. Los nuevos actores económicos son un mayor atractivo porque ofertan mejores empleos y remuneración, en detrimento de lo que recibe la fuerza laboral de la empresa estatal socia­lista.

Se incentiva el empleo para mujeres. Foto: José Raúl Rodríguez Robleda

En el primer trimestre de este año 16 mil 349 villaclareños solici­taron empleo a las Oficinas Munici­pales y Provinciales de Trabajo; ha­bían aceptado ubicación 10 mil 809; la tercera parte en el sector estatal y los demás en el no estatal, sin em­bargo, solo se ofertaron 251 cursos de habilitación, y se necesita ampliar esta posibilidad.

La situación del empleo se com­plica al estar interruptos 5 mil 88 trabajadores de sectores medulares (mil 947 cobran garantías salariales y 445 ya no poseen este beneficio). Fueron reubicados temporalmente mil 329 y mil 368 causaron baja.

La secretaria general de la CTC en Villa Clara, Maglin del Sol Mar­tínez, apuntó que se aplican procesos de disponibilidad que afectan a los directos a la producción, por lo que la organización tiene que perfeccio­nar su función de representación, analizar cada caso con integralidad, visitar los centros y evaluar solucio­nes.

En el sector de la construcción se acrecienta el proceso de interrup­ción laboral por falta de materias primas, insumos y portadores ener­géticos. Varias empresas están en esta situación, entre ellas la Ecoing 25, la industria de materiales de la construcción, prefabricado, mante­nimiento constructivo, y construc­ción y montaje, según Dayla Manso, secretaria general del sindicato del ramo en el territorio.

 

Mirada desde Las Tunas

Foto: José Raúl Rodríguez Robleda

En el año 2021, a pesar del adverso contexto económico, 16 mil 425 tu­neros habían acudido a las Direccio­nes de Trabajo procurando empleo, se ubicaron 12 mil 324, el 75 %, de los cuales 9 mil 584 no tenían víncu­lo laboral.

Sobre las perspectivas de empleo en Las Tunas señala Miguel Gonzá­lez Vázquez, al frente de la Dirección de Trabajo, pesa la casi total ausen­cia a corto, mediano y largo plazos de inversiones que generen nuevas y atractivas ofertas. Precisa que las expectativas se sustentan en los aplazados programas de desarrollo del turismo en una región pródiga de bellezas naturales casi vírgenes.

Las tendencias demográficas en Las Tunas tienen un impacto en la fuerza laboralmente activa y es asunto de estudio perenne por sus implicaciones en las estrategias de desarrollo económico y social; en el 2021 las emigraciones aumentaron.

“En cuanto al envejecimiento poblacional, de enero a abril últimos se han concedido 3 mil 588 jubila­ciones, cifra histórica comparada con igual etapa de otros calendarios e incluso con un año completo”, afir­mó Madelín Escriba Santiesteban, directora de la filial provincial del Instituto Nacional de Asistencia y Seguridad Social.

 

Opinan los jóvenes

Yosvany Estrada expresa: “Estudié Informática por vocación. No fui el mejor graduado, pero tenía la segu­ridad de que me iban a ubicar en un empleo; comencé en la Unidad de Tecnologías y Sistemas, luego, bus­cando mejoras, me trasladé al Com­plejo de Museos Histórico-Militares Morro-Cabaña, un lugar lleno de historia, con condiciones tecnológi­cas para crecer”.

Yosvany tiene 30 años y padece diabetes mellitus lo que no ha sido una limitante: “Nunca he sentido que me voy a quedar sin trabajo ni he sido discriminado ni por ser jo­ven, negro, ni enfermo.

“Los jóvenes solos no pueden enfrentarse a un trabajo, opina, eso es una mala práctica, deben contar con alguien de experiencia que los encamine. Siempre he tenido a es­pecialistas o una entidad superior asesorando u orientando, porque los errores pueden traer malas conse­cuencias”.

Carlos Vega, bajo la pupila del Héroe del Trabajo Orestes Benítez. Foto: Jorge Pérez Cruz

En ello coincide Carlos Vega Marrero, de 24 años. El mecánico integral y Héroe del Trabajo Ores­tes Benítez Fernández es su guía, la brújula que lo conduce en su la­bor en la UEB Talleres y Desmonte Azutecnia Las Tunas, lo atendió en la práctica laboral organizada por el politécnico XI Festival y cuando cumplió el Servicio Militar Activo volvió a esa entidad. “Llevo más de cinco años trabajando a su lado, pega’o, cogiendo lo que más pueda de sus experiencias; momentos buenos, momentos malos, tratando de resol­ver los problemas. Ese es el maestro mío”.

Luis Miguel Hernández Blondín, de 26 años, confiesa que debió reali­zar estudios superiores pero prefirió buscar un oficio en la ronera Agus­tín Rodríguez Mena, del municipio de Santo Domingo, donde producen los rones Cubay y Eminente.

Transitó de obrero a jefe de la línea de embotellado del Eminente. Quienes lo conocen destacan su dis­posición y responsabilidad para asu­mir las tareas. Logró organizar el embotellado hasta aumentar la pro­ductividad diaria de 200 a 500 cajas.

“Me siento útil y agradezco las oportunidades que he tenido para desarrollarme. Es un empleo recon­fortante, siento orgullo de saber que será exportado y Cuba recibe divi­dendos por lo que hago”.

 

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Durante el primer trimestre del año en el país recibieron ubica­ción laboral 52 mil 164 personas, informó Ingrid Travieso, direc­tora de Empleo Estatal del MTSS. En ese conjunto de trabaja­dores, 10 mil 690 proceden de la atención priorizada a personas de especial interés estatal, establecidas en el Código de Traba­jo, y 41 mil 204 sin vínculo laboral, lo que representa el 93 % del total. El 97 % de quienes se presentaron a las Direcciones Municipales de Trabajo y no tenían vínculo laboral aceptaron la oferta, de ellos casi la tercera parte son jóvenes y el 34 % son mujeres.

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Independientemente de las difi­cultades, la incorporación al empleo ha ido creciendo; si en el año 2020 el MTSS registró que se emplearon unas 147 mil personas, al cerrar el 2021 se habían ubicado 236 mil; 12 mil 655 no se ubicaron pero acce­dieron a cursos de habilitación para desempeñar oficios y empezaron a prepararse.

Ante quienes aspiran a una ocu­pación hoy como nunca se abren múltiples variantes: empleo estatal, diversas formas de gestión no esta­tal, en mipymes estatales o priva­das, cooperativas no agropecuarias, trabajo a distancia o teletrabajo, pluriempleo, recontratación… todas insertadas en el empeño por avanzar en el desarrollo del modelo económi­co cubano.

La garantía de empleos y el en­vejecimiento demográfico son asun­tos tan medulares que comprometen a muchas partes en la creación y promoción de empleos productivos y atractivos que posibiliten, sobre todo a los jóvenes, el desarrollo de pro­yectos de vida de acuerdo a su cali­ficación e intereses en los distintos ámbitos de la vida socioeconómica del país.

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