La batalla contra la inflación también se decide en la empresa

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Por: René Tamayo León

El control y reducción de los precios, en medio de la compleja situación actual, no puede ser exclusivamente un resultado de medidas antiinflacionarias de carácter macroeconómico, también tienen que ser fruto de la actitud consciente, responsable y comprometida de las direcciones de las empresas y sus colectivos laborales, que desde la microeconomía pueden adoptar disímiles acciones para reducir el costo de los bienes y servicios que ofertan y que en última instancia siempre paga la población.

 

Foto: Estudios Revolución

 

La conclusión fue fruto del análisis de los principales indicadores del sector empresarial nacional al cierre de febrero pasado, tema que volvió a marcar el encuentro de este mes del Primer Secretario del Comité Central del Partido y Presidente de la República, Miguel Díaz-Canel Bermúdez, con representantes de la empresa estatal socialista.

El mandatario cubano ponderó el valor de estos intercambios, los que deben convertirse, dijo, en una necesidad y en un estímulo para las empresarias y empresarios del sistema estatal, a quienes pidió participar de manera proactiva, incluyendo temas que ellos mismos propongan a la dirección del país para seguir impulsando y desarrollando nuestra economía.

Con utilidades del 150 porciento y más

Como se recordará, en marzo la discusión en esta ya habitual reunión se concentró en las 480 entidades que tuvieron pérdidas entre enero y febrero, en especial las 467 del sistema empresarial estatal, las que están sometidas desde entonces a una revisión puntual, una por una, para buscar respuestas y encontrar soluciones a su situación, proceso —se informó entonces— que debe concluir el 31 de mayo, a más tardar.

Esta vez, empero, se fue al reverso de la «moneda»: a la evaluación de las entidades que en lo que va de año están reportando utilidades del 150 por ciento o más, en unos casos por una rentabilidad excesiva; en otros muchos, por haberse elaborado ellos mismos planes que parecen más que «cómodos», «complacientes».

Al cierre de los dos primeros meses de 2022, de las 1 355 empresas estatales captadas (la Oficina Nacional de Estadísticas e Información obtuvo datos de 1 956 organizaciones), 479 reportaron utilidades del 150 por ciento o más por encima de su plan.

Así lo develó el viceprimer ministro y titular de Economía y Planificación, Alejandro Gil Fernández, quien condujo el intercambio, al que asistió el miembro del Secretariado del Comité Central y jefe de su Departamento Económico Productivo, Joel Queipo Ruiz, además de un nutrido grupo de ministras y ministros.

¿Será que estas empresas son muy eficientes o es que el plan que hicieron estaba lejos de sus potencialidades? Se preguntó Gil Fernández, quien también se detuvo en un grupo de empresas que entre enero y febrero alcanzaron una rentabilidad sobre las ventas de 80 centavos y más por peso cubano, cuando el promedio del sistema empresarial nacional está en el entorno de los 18 centavos, y el de las entidades estatales en 15 centavos.

Gil Fernández caracterizó como un contrasentido que muchas empresas que reportan utilidades del 150 por ciento o más incumplieron a la vez sus planes de venta. «Salvo que haya cuestiones muy puntuales, se supone —reflexionó— que si usted sobrecumple mucho las utilidades, es porque sobrecumplió mucho las ventas, si no es así, la única explicación es que su gasto real fue muy inferior al planificado».

Esto, entonces —agregó—, tiene mucho que ver con la calidad del plan a nivel de empresa, porque ese plan no lo hace uno a uno el Ministerio de Economía y Planificación (MEP), sale de la entidad.

«Desde el MEP no podemos ir a todas las empresas —aclaró—, pero convocamos a todas a que se revisen, porque el plan tiene que ser objetivo, de lo contrario nos estamos engañando a nosotros mismos».

Sobre entidades que sí cumplieron o sobrepasaron sus planes de venta, pero que tienen utilidades excesivas, el titular del MEP señaló que, como parte del control de la inflación, donde haya una rentabilidad muy elevada —debido a la oportunidad, la estacionalidad u otra cuestión favorable— es correcto (si fuera posible hacerlo) rebajar los precios o las tarifas.

Nosotros —sentenció—trabajamos en una economía que es poco competitiva; o sea, hay pocos oferentes y hay restricción de oferta, y eso es algo que beneficia a los prestatarios de servicios o a los oferentes de bienes, que prácticamente pueden imponer el precio, porque el que compra tiene que comprar; pero cuando tenemos altos niveles de rentabilidad, debemos interiorizar que somos empresarios estatales, que estamos representando al Estado, que estamos manejando activos del Estado, por lo tanto, debemos tener un alto grado de conciencia y analizar cómo podemos disminuir tarifas o precios, porque todos los costos, de manera directa o indirecta, van a los precios que al final de la cadena quien los paga es la población.

También deben tener en cuenta que parte de esas utilidades «excesivas» antes de impuesto, la pueden aportar al Presupuesto por concepto de rendimiento de la inversión estatal (lo que corresponde al Estado como «accionista» principal de la empresa en representación del pueblo), más allá del 50 por ciento establecido, que no es una camisa de fuerza.

Como ustedes saben, precisó, el Presupuesto del Estado de 2022 tiene un déficit de casi 76 000 millones de pesos, e incrementar la contribución de estas entidades a él (el sistema empresarial aporta alrededor del 80 por ciento de los ingresos del presupuesto) también contribuye al control de la inflación, porque parte importante de ese déficit se cubre con la emisión de dinero; o sea, sin respaldo productivo.

El Ministro de Economía y Planificación analizó un tercer asunto que también gravita sobre la inflación y que está vinculado tanto a los planes conservadores que se hacen no pocas empresas como a rentabilidades elevadas debido a determinadas coyunturas del negocio o al carácter monopólico que tienen sobre determinados bienes o servicios: la distribución de utilidades. No pocas veces, esas utilidades —explicó— se distribuyen entre el colectivo laboral, y eso también presiona sobre la inflación, al inyectar más dinero a la calle.

Aquí, resumió, tenemos, entonces, una inflación de los tres tipos: la del costo, la de la demanda y la de expectativa —que es algo más subjetivo, pero también está presente en nuestra economía—.

Al resumir su intervención, el Viceprimer ministro señaló que «en medio del actual proceso de autonomía empresarial, de ampliación de las facultades de las empresas, de eliminar la obligatoriedad de cumplir con indicadores directivos para la distribución de utilidades, de eliminar la obligación de la escala salarial y otras medidas, siempre hemos dicho que esa autonomía va acompañada de una preparación y mayor responsabilidad del colectivo laboral y de dirección, para que puedan manejar la empresa con razonabilidad, entendiendo las complejidades del contexto en que nos desenvolvemos y el papel que debe jugar la empresa estatal socialista como principal actor económico de nuestro modelo».

Notas económicas

Al cierre de febrero 2022, según datos captados a 1 956 organizaciones del sistema empresarial (1 355 de ellas estatales):

—El plan de ventas netas se cumplió al 116 por ciento (casi 180 mil millones de pesos). Las estatales cubrieron el 92 por ciento del total.

—Las utilidades estuvieron en el entorno de los 24 mil millones de pesos. El plan acumulado se cumplió al 122 por ciento y el plan del año al 17 por ciento.

—En el sistema empresarial estatal se cumple el plan acumulado en 127 por ciento y el plan del año está a l18 por ciento.

—806 entidades estatales obtuvieron una rentabilidad sobre las ventas netas de hasta 15 centavos promedio; en 549 la rentabilidad sobre venta es superior.(En 297 la rentabilidad es inferior a 2 centavos por peso de venta; en 129 la rentabilidad supera los 50 centavos por precio de venta; y en 27 es superior).

—480 empresas tuvieron pérdidas al cierre de febrero (el 25 por ciento de ellas), por un monto total de 3 238 millones de pesos. De ellas 467 son empresas estatales, con pérdidas por 3 207 millones de pesos (124 en la agricultura, 55 en la industria azucarera, 27 en la industria alimentaria, 19 en la construcción, 14 en la industria, 15 en el transporte, 136 en la subordinación local).

—En 20 empresas se concentra el 50 por ciento de las pérdidas.97 entidades tienen pérdidas brutas en venta y 361 en operaciones.

(Tomado de presidencia.gob.cu)

 

Un comentario en La batalla contra la inflación también se decide en la empresa

  1. «La batalla contra la inflación…» del 30 abril, 2022 • por Redacción Digital.

    Nos queda claro que la compleja situación en el ámbito internacional así como nacional agudizan sus efectos de forma proporcionalmente negativa de seguir retardando el control a nuestros precios, en hacer efectivas las medidas de la macro y la micro economías.

    Desde la macro y micro economía, urge ganar en transparencia, claridad y visibilidad sobre la ruta mercantilizada de cada uno de los elementos que compnen el ficha de costo de los bienes y servicios que nos ofertan, de aquellos que hoy estamos pagando como población a un supuesta gestión éxitosa de alguíen, quien se nos presenta tras una unidad básica del trabajo asociado en una «pyme» con signo propiedad estatal o no.

    Ver el costo como la medida justa, como una forma de honrar al consumidor y, una forma de legitimar a las miles de medianas y pequeñas empresas creadas hasta ahora; muchas mostrando ganancias exóticas sobre pérdidas más ocultas o evidentes unas que otras.

    Gracias.

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