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Los pueblos de Latinoamérica y el Caribe pueden contar con que Cuba siempre estará presente para las causas justas

Por: René Tamayo León

«Nosotros no nos vamos a doblegar, nosotros vamos a seguir resistiendo, pero con un concepto de resistencia creativa, que es precisamente la manera en que enfrentamos la (pandemia de) COVID-19; o sea, resistimos, pero en esa resistencia, con talento, esfuerzo e inteligencia, crecemos también, y en medio de esa resistencia somos capaces de avanzar».

Foto: Alejandro Azcuy

Fue esta una de las ideas que desarrolló el Primer Secretario del Partido Comunista y Presidente de la República, Miguel Díaz-Canel Bermúdez, en entrevista concedida al destacado intelectual latinoamericano Atilio Borón, para las radios argentinas Madres de la Plaza de Mayo y de la Universidad Nacional de Avellaneda, y que también fue reproducida en varias radios comunitarias de Venezuela, Argentina, Ecuador y otros países.

El mandatario reflexionó, a propósito de las preguntas hechas, sobre el bloqueo económico, comercial y financiero del Gobierno de Estados Unidos contra el pueblo cubano; el enfrentamiento a la COVID-19; los actos vandálicos del 11 de julio y otros hechos que forman parte de la campaña desestabilizadora de la Casa Blanca y sus organismos de inteligencia, entre otros asuntos de actualidad.

Recordó que el bloqueo a Cuba hay que verlo hoy con el apellido de recrudecido, por las 243 medidas que aplicó la administración Trump y que ha mantenido de manera inalterable la administración Biden.

Y ese bloqueo recrudecido, el gobierno de EE.UU., utilizando laboratorios de intoxicación, lo está mezclando «con una agresividad intensa (…), a partir de una guerra no convencional, de una guerra mediática intensa, donde hay todo un esfuerzo por desacreditar cualquier conquista, cualquier hecho, manipular cualquier decisión que se toma en Cuba o cualquier suceso que ocurra en nuestro país».

Y todo esto —señaló más adelante— se basa en campañas de mentiras, doble rasero, hipocresía, desinformación y atacando temas muy sensibles como el migratorio, la democracia y los derechos humanos; además de una conducta provocadora de la embajada de los Estados Unidos en Cuba que se aleja groseramente del papel que debe desempeñar una misión diplomática.

En las redes sociales —comentó Díaz-Canel al entrevistador—, «hay una Cuba virtual que no tiene que ver nada con la realidad que está viviendo nuestro país, con el sentido de resistencia, la vocación humanista y solidaria, la dignidad y el heroísmo del pueblo cubano.

«Fidel siempre nos decía que un mundo mejor era posible y nosotros siempre hemos compartido y hemos defendido esa máxima de Fidel; pero te digo que en las circunstancias actuales, para que un mundo mejor sea posible, también tenemos que lograr que el mundo virtual mejore, porque realmente un mundo virtual cargado de banalidad, cargado de vulgaridad y cargado de odio y de mentiras no puede reflejar entonces ese mundo que todos queremos mejorar».

Sobre la COVID-19, el mandatario recordó que en los peores momentos, el gobierno de EE.UU. arreció el bloqueo y su campaña mediática contra Cuba. Nos trató de aplicar —agregó retomando un tema que había abordado al inicio de la entrevista— los conceptos de «Guerra No Convencional, y trató de aplicar las teorías de Revolución de Primavera y todo esto para provocar uno de los llamados golpes suaves en Cuba (…), golpes que no se dan con ninguna suavidad».

«Recuerdo —añadió— cómo el Gobierno de los Estados Unidos nos negó oxígeno en los momentos en que tuvimos escasez de oxígeno por una rotura de nuestras plantas, y eso fue criminal. Nos negó la entrada de ventiladores pulmonares y de insumos que necesitábamos para nuestro enfrentamiento a la COVID-19».
Pero en medio de todas esas circunstancias, de la agresividad creciente de EE.UU., «nosotros lo primero que defendimos fue la vida de la gente y, en medio de todo ese rigor, los principales recursos que tenía el país los pusimos en función del enfrentamiento a la COVID-19».

A propósito, refirió todo el trabajo del país en la prevención y control de la pandemia, que incluyó la fabricación de vacunas propias producidas por nuestras científicas y científicos. Fue una intensa labor que ha permitido —señaló— que Cuba sea hoy «uno de los tres países con más población vacunada con al menos una dosis, con más de un 99 por ciento; Cuba está hoy entre los seis o siete países que tienen más población vacunada con esquema completo, que en el caso nuestro son tres dosis y alcanza a más del 89,6 por ciento de la población; ya nosotros tenemos más del 60 por ciento de la población vacunada con otra dosis de refuerzo.

«Cuba —sumó— fue el primer país en el mundo que vacunó poblaciones infanto-juveniles por encima de dos años de edad y ya hay investigaciones científicas que están dando posibilidades de empezar a vacunar a la población menor de dos años».

Y en medio de toda esta resistencia —reflexionó el Presidente cubano avanzada la entrevista—, Cuba fue la que «envió brigadas médicas a varios países para enfrentar la COVID-19, incluso, cuando la COVID-19 era el epicentro en ciudades, por ejemplo, italianas, en ciudades europeas». Y Cuba, diría en otro momento, está dando, está dispuesta a compartir, si el mundo lo necesita, vacunas altamente eficaces.

El Primer Secretario del Partido subrayó entre otro momento del intercambio que aquí seguimos «ratificando el reconocimiento y defensa de nuestras esencias, a las que no vamos a renunciar: la independencia, la soberanía, la democracia socialista, la paz, la eficiencia económica —que tenemos que seguir construyendo y perfeccionando—, y la seguridad en las conquistas de justicia social, que es precisamente el socialismo que defendemos en Cuba».

En medio de toda esta situación —sostuvo también—, seguimos «perfeccionando nuestros mecanismos de democracia, nuestros mecanismos participativos, nuestros mecanismos de control popular».

Y a esto «sumamos una lucha por la prosperidad que abarque desde la alimentación hasta la recreación (…); a una riqueza espiritual superior, porque el tema no es resolver solo problemas materiales, hay que crecerse también en lo espiritual, en lo sentimental, en lo emocional; al bienestar que empodere tanto el diseño de lo funcional como lo bello en las cosas que se hacen».

En sus palabras finales a Atilio Borón y los oyentes de las radios que estaban transmitiendo la entrevista, el Presidente envió un «abrazo para todos los pueblos latinoamericanos, para todos los que en diferentes latitudes del mundo y en particular de nuestra América hacen de Cuba también una razón de sus vidas y por quienes constantemente nos sentimos apoyados.

«Nosotros, en medio de esas circunstancias, también queremos expresarle al pueblo de Latinoamérica y el Caribe que la Revolución Cubana seguirá defendiendo sus conquistas, seguirá defendiendo el socialismo, que no se rendirá nunca, que no claudicará y que pueden contar con que Cuba siempre estará presente para las causas justas».

(Tomado de presidencia.gob.cu)

 

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