Díaz-Canel: “En Santiago se sabe hacer Revolución”

Díaz-Canel: “En Santiago se sabe hacer Revolución”

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La asamblea de balance del Partido en la provincia de Santiago de Cuba tuvo lugar este jueves y puso su mira, esencialmente, en la producción de alimentos. Cómo lograr que desde la organización partidista se emprenda y se impulse una batalla económica cada vez más necesaria en medio de difíciles condiciones, fue el hilo conductor de un encuentro que contó con la participación del Primer Secretario del Comité Central del Partido Comunista y Presidente de la República, Miguel Díaz-Canel Bermúdez.

 

 

Varias experiencias de los militantes del Partido en la producción de azúcar, de cultivos varios, de café, entre otras, se escucharon en la reunión que evalúo el trabajo de la Organización en un periodo complejo, entre una pandemia sin precedentes y un recrudecimiento del bloqueo de los Estados Unidos, también sin parangón.

En las condiciones actuales, apuntó el Jefe de Estado, cuando tenemos una estrechez en las fuentes de financiamiento en divisas, de las cuales una buena parte la dedicamos a los insumos para los procesos productivos; cuando los alimentos y los fletes en el mercado internacional nos cuestan más; a lo que se suman las trabas para realizar pagos a los bancos; más que nunca es necesario producir alimentos en el país, con nuestros esfuerzos.

Como nunca antes, agregó, es preciso asumir la producción de alimentos y todo lo referido a la batalla económica con el concepto que hemos definido como Resistencia Creativa.

Tenemos que resistir, sabemos que el bloqueo va a seguir,  pero no nos podemos quedar con los brazos cruzados. Hay experiencias dentro de la Revolución que nos muestran cómo tenemos que enfrentar las situaciones difíciles, dijo.

Es resistir, aclaró Díaz-Canel Bermúdez, pero dentro de esa resistencia tenemos que avanzar, desarrollarnos, y quitarle todos los días un pedacito a los problemas.

La producción de alimentos hoy tiene una situación más favorable para su crecimiento, consideró, a partir de la aprobación de las 63 medidas de impulso a la agricultura, con un enorme apoyo de los productores, tanto estatales como no estatales, muchas de las cuales las propusieron ellos mismos. Y eso tiene que ver mucho, añadió, con que nuestros mecanismos de democracia socialista y de participación, tienen que ser cada vez más amplios y efectivos.

Las 63 medidas han abierto nuevos espacios, nuevas posibilidades, y los productores están comprometidos con ellas. Tenemos un marco normativo, un marco legal, y también de compromiso, que son premisas importantes para avanzar, subrayó.

El Primer Secretario refirió que “estamos viendo impactos muy discretos aún, hay más niveles de siembra, más calidad en esa siembra, mejor composición de los cultivos, se está acopiando más leche, hay indicadores que empiezan a mejorar paulatinamente”.

En poco tiempo, acotó, podríamos tener una mejor situación en la producción de alimentos. Con más producción, y con más calidad en esa producción, la oferta y la demanda se igualan, se atemperan, y entonces bajan los precios.

El Presidente de la República abordó también la vinculación de la producción de alimentos a las Estrategias de Desarrollo Territorial. Si resolvemos los problemas de alimentación en la localidad, resolveremos los del municipio, de la provincia y del país.

Para eso necesitamos entrar a una etapa de redimensionamiento de las empresas de la Agricultura. Existen muchas entidades en los territorios con subordinación nacional o provincial, y lo que necesitamos es potenciar los sistemas productivos locales, hacer fuerte esos sistemas que están en los municipios, precisó.

Debemos tener, ante todo, empresas agropecuarias fuertes a nivel de los municipios, “urge transformar esos conceptos de subordinación”, apuntó el mandatario cubano.

Muchas empresas de la Agricultura, criticó, se han deformado y son estructuras “cabezonas”, dejaron de ser productivas, se enfocaron a los servicios con una estructura grande de burocracia, de personas no vinculadas directamente a la producción, donde están concentrados los más altos salarios.

Esas empresas, sin tener en cuenta verdaderos análisis económicos-financieros, han resuelto sus problemas subiendo los precios, en contra de los productores, y finalmente en contra de nuestro pueblo.

Una estructura grande lo que genera es burocracia, y esta genera papeles, informes y controles ineficientes. “Nosotros no nos vamos a alimentar de papeles, ni de controles, ni de informes”, dijo.

Esas empresas, indicó el Presidente, tienen que rescatar la vocación productiva, no solo de servicios. Tienen que producir alimentos, porque hay tierras estatales que continúan ociosas.

En su intervención ante la asamblea del Partido en Santiago – que contó con la presencia de 249 delegados, y desde la presidencia con el secretario de Organización, Roberto Morales Ojeda, el viceprimer ministro y Comandante de la Revolución, Ramiro Valdés Menéndez, el miembro del Secretariado del Comité Central, Jorge Luis Broche Lorenzo, y el primer secretario en la provincia, José Ramón Monteagudo Ruiz – el Jefe de Estado habló de la necesidad de diversificar producciones (policultivo), de acudir a la ciencia y a la innovación para resolver los problemas, de desarrollar piensos criollos, y de potenciar las minindustrias para aprovechar mejor los picos de cosechas sin depender solo de la gran industria.

“El desarrollo que logremos desde lo local en la producción de alimentos no se puede separar de los temas sociales, por lo tanto en la misma manera en que avancemos en fortalecer los sistemas productivos locales, hay que mejorar y transformar la ruralidad del país, hay que potenciar las comunidades donde desarrollan su vida los productores agrícolas y sus familias”, sentenció.

Díaz-Canel convocó a los militantes a “apartar falsas justificaciones, apartar viejas mentalidades, apartar burocracias, ineficiencias, y realmente llegar a una producción más eficiente, más sostenible, que satisfaga las necesidades de nuestra población”.

El Primer Secretario habló también de las 93 medidas que se diseñaron para rescatar el sector cañero-azucarero, que es básico para nosotros: forma parte de la cultura del país, además es una de las fuentes principales de empleo que tienen algunos territorios, es aportador de azúcar, energía eléctrica, alimento animal, alcoholes, y otros derivados que necesitamos para los procesos productivos.

En todo esto, resumió, es importante el papel de la empresa estatal socialista, “principal actor económico de nuestro socialismo”. Esa empresa, en los momentos en que hemos reconocido otros actores económicos, tiene la función de liderar la relación, la atención, el aporte y la participación del sector no estatal en los principales programas de desarrollo a nivel territorial, apuntó.

“La empresa estatal socialista también se tiene que transformar, se tiene que perfeccionar, tiene que ser más innovadora, tiene que ser más eficiente para poder liderar todos esos procesos”.

Hay que preguntarse, dijo, por qué la ineficiencia, por qué la inercia, por qué el estancamiento en algunas empresas estatales, por qué no aplican las medidas y las facultades que se les han dado en todo el proceso de perfeccionamiento del sistema empresarial, por qué prevalece la ineficiencia y no los resultados en un grupo de ellas; y entonces hay que ver cómo desde el Partido atendemos adecuadamente esos procesos en la empresa estatal socialista.

Sobre el perfeccionamiento de los métodos y estilos de trabajo de la organización comunista, Díaz-Canel ponderó “cómo hacemos el trabajo político ideológico, con qué elementos, con qué conceptos vamos a asegurar políticamente las actividades principales; cómo los cuadros se preparan para dirigir esos procesos; y cómo funciona la organización de base del Partido Comunista”.

Habló de hacer política como nos enseñó Martí, como nos enseñó Fidel, y como lo organizó Raúl brillantemente en el Segundo Frente antes de triunfar la Revolución; de beber de la cultura en su sentido más amplio, de sus esencias, de sus tradiciones, de los conceptos de formación de la nacionalidad cubana, y de lo que nos ha enseñado la historia cubana.

La respuesta a los momentos que vivimos está en nuestra historia, sentenció, y en lo que creativamente podemos hacer a partir de ella. Tengo como práctica, confió a los militantes santiagueros, cada vez que estamos enfrentando una situación compleja ir a Fidel, busco, trato de responderme qué haría él en una situación como esta.

No podemos perder de vista nunca, subrayó Díaz-Canel, “que nuestro socialismo, como lo definió Fidel, es alcanzar toda la justicia social posible, lo que hagamos que no aporte a eso, se está desviando del socialismo”. Por eso es importante que tengamos en cuenta el enfoque marxista en todas las decisiones que tomamos, y esa es una labor que la tiene que conducir el Partido.

¿Se puede hacer trabajo político-ideológico, se pueden tomar decisiones sin conocer todo eso?, preguntó el Primer Secretario del Comité Central. Tenemos que estar constantemente bebiendo de la historia, concretando esa riqueza de ideales.

“Con toda esa historia que tenemos, uno se pregunta: ¿por muy duros que sean los tiempos, por duras que sean las adversidades, tenemos capacidades o no, tenemos respuesta o no en esa historia, en este heroico pueblo, para superar cualquier problema?”.

Ante un “sí”, alto y claro de los comunistas santiagueros, el Primer Secretario del Comité Central respondió: “Eso es hacer Revolución, y en Santiago se sabe hacer Revolución”.

Finalmente, para conducir el trabajo partidista en esta tierra indómita, fue ratificado como primer secretario en la provincia al compañero José Ramón Monteagudo Ruiz, que desde hace algunos meses relevó en ese puesto al querido y respetado Lázaro Expósito Canto, a quién también se rindió honores en esta reunión.

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