13 de marzo de 1957: compromiso, valor y patriotismo

13 de marzo de 1957: compromiso, valor y patriotismo

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La gesta heroica del 13 de marzo de 1957 ocupa un sitio supremo en la extensa y valiosa historia de las tradiciones combativas en Cuba. “El deber se cumple sencilla y naturalmente”, sentenció José Martí nuestro Héroe Nacional y así lo cumplieron los combatientes del Directorio Revolucionario que aquel día llevaron a cabo el ataque al Palacio Presidencial y la toma de la emisora Radio Reloj.

 

De manera simultánea con el asalto al Palacio Presidencial, se llevaba a cabo la Operación Radio Reloj.
De manera simultánea con el asalto al Palacio Presidencial, se llevaba a cabo la Operación Radio Reloj.

 

Era un eslabón de heroísmo en la senda de la lucha insurreccional contra la dictadura de Fulgencio Batista, entronizada mediante un golpe militar el 10 de marzo de 1952. Fueron los asaltos a los cuarteles Moncada y Carlos Manuel de Céspedes, el 26 de julio de 1953 en el oriente  de la Isla y bajo la guía del joven abogado Fidel Castro Ruz, la clarinada que llamó a empuñar las armas como única vía para derrocar a la tiranía.

El levantamiento popular  en la ciudad de Santiago de Cuba, el 30 de noviembre de 1956, y la llegada del yate Granma dos días después con 82 expedicionarios para iniciar la lucha guerrillera en la Sierra Maestra, constituyen  también antecedentes de los sucesos acaecidos hace seis décadas y un lustro.

Consolidar la unidad revolucionaria

La Carta de México selló la unidad en torno al combate frontal contra el régimen de facto. En agosto de 1956, Fidel como jefe del Movimiento 26 de Julio y José Antonio Echeverría, presidente de la Federación Estudiantil Universitaria (FEU), suscribieron el histórico documento.

Ambas organizaciones –subrayaba uno de sus párrafos  “hacen suya la consigna de unir a todas las fuerzas revolucionarias, morales y cívicas del país, a los estudiantes, los obreros y las organizaciones juveniles y a todos los hombres dignos de Cuba para que nos secunden en esta lucha, que esta firmada con la decisión de morir o triunfar”.

Al mismo tiempo, dejaba claro que la Revolución llegaría al poder libre de compromisos e intereses para servir a Cuba en un programa de justicia social, de respeto a las leyes justas, de libertad y democracia y de reconocimiento a la dignidad plena de todos los cubanos, sin odios mezquinos para nadie “y los que la dirigimos, dispuestos a poner por delante el sacrificio de nuestras vidas en prenda de nuestras limpias intenciones”.

 

 En marcha la audaz acción

Luego de varias semanas de preparativos, concertar puntos de vistas, acopio de armas y un minucioso chequeo de la entrada y salida del dictador al recinto presidencial, llegó el momento de acudir a la cita con la historia.

Imaginemos entonces a aquel medio centenar de jóvenes acuartelados sin levantar sospecha en un apartamento de la populosa barriada del Vedado habanero. Imaginémoslos durante la travesía en dos autos y una camioneta de distribución de mercancías empuñando las armas, vibrantes los corazones y nervios de aceros.

Así irrumpieron sorpresivamente por la entrada sur de Palacio, abriéndose paso a fuego limpio y coraje impetuoso para entablar una tenaz batalla contra la soldadesca que ante el embate de los revolucionarios tuvo que replegarse hacia los pisos superiores adonde el tirano huyó y escapó de la justicia revolucionaria.

Mientras tanto y de manera simultánea, José Antonio y otros compañeros ocupaban la cabina de Radio Reloj y aunque la trasmisión fue interrumpida y quedó inconclusa su enérgica alocución convocando a un levantamiento revolucionario en la capital, el pueblo de Cuba supo que un puñado de valientes batallaba en el Palacio Presidencial para ajustarles cuentas al tirano, en nombre de la Revolución cubana.

Pocos minutos después, el líder estudiantil y secretario general del Directorio Revolucionario como brazo armado de la FEU, cayó en desigual combate contra los esbirros de un carro patrullero de la policía junto a los muros de la Universidad de La Habana.

 

Imágenes de los sucesos del 13 de marzo de 1957 en La Habana y de la caída en combate del líder estudiantil José Antonio Echeverría tras la toma de la emisora Radio Reloj. Foto: Tomada de Vanguardia.cu

 

El objetivo de la valerosa acción no fue posible. Factores adversos como la superioridad numérica en hombres y armas en poder de la guarnición palatina, el alto número de bajas por parte de los atacantes y el agotamiento de las municiones, influyeron notablemente en el revés. Se suma a lo anterior, el incumplimiento de quienes tenían en sus manos la Operación de Apoyo para respaldar con nuevas fuerzas a los que ya luchaban en el interior de Palacio.

La dictadura se sintió acorralada aquella tarde hace 65 años. El heroico intento  contribuyó a acrecentar el esfuerzo en pos de la lucha insurreccional en Cuba.

No existe mejor definición que la que, con visión de futuro, fijó José Antonio en el documento que ante la historia constituye su testamento político: “…Si caemos, que nuestra sangre señale el camino de la Libertad. Porque tenga o no nuestra acción el éxito que esperamos, la conmoción que originará nos hará adelantar en la senda del triunfo. Pero es la acción del pueblo la que será decisiva para alcanzarlo”

Acerca del autor

Graduado de Licenciatura en Periodismo, en 1976, en la Universidad de La Habana. Hizo el servicio social en el periódico Victoria, del municipio especial isla de la Juventud, durante dos años.
Desde 1978 labora en el periódico Trabajadores como reportero y atiende, desde 1981 temas relacionados con la industria sideromecánica. Obtuvo premio en el concurso Primero de Mayo en 1999 y en la edición de 2009. Es coautor del libro Madera de Héroes.

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