Pasión y justicia

Pasión y justicia

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Por: Olga Verónica García Palau y Betty Beatón Ruiz

Entre mujeres mayormente transcurre el ambiente laboral en las salas de justicia de Cuba. No es fortuita la vocación: se saben capaces, audaces, firmes en su determinación de ser buenas, de ser justas, de hacerlo bien, incluso, de hacerlo mejor.

Disimiles son sus historias y diversas también las responsabilidades y el modo de asumir la vida en los límites del estrado o fuera de él.

Nerelvis Luna Labrada quien es actualmente Presidenta de la Sala Segunda de lo Penal del Tribunal Provincial Popular de Santiago de Cuba. Foto: Olga Verónica García Palau

A veces, son infinitos los motivos que le atan a la responsabilidad o al espacio físico en el que conviven, pero la pasión por su profesión vive en ellas, siempre está ahí.

Para demostrarlo basta dedicar un tiempo a escucharlas, a observarlas, desbordan palabras dignas de compartir.

Nerelvis Luna Labrada quien es actualmente Presidenta de la Sala Segunda de lo Penal del Tribunal Provincial Popular de Santiago de Cuba radicada en el municipio Palma Soriano, cuenta ya con 27 años de servicio al sistema judicial y accede al diálogo reconociendo, como quien acaba de hacer un juramento con la verdad, que el estudio del derecho no era parte de “sus planes”.

Sin embargo no puede negar el entusiasmo que le provoca regresar en el tiempo y volver al momento en el que se decidió por esa licenciatura, convencida de que la medicina no era lo suyo.

En primera persona

“Inicié mi vida laboral en el año 1994 en el Tribunal Municipal Popular de Contramaestre, un colectivo que me acogió muy jovencita e inexperta pero que desde el primer día me respetó como toda una consagrada. “Fueron momentos difíciles pues estábamos en la etapa más cruda del periodo especial y tenía que viajar diariamente más de 32 kilómetros desde Palma Soriano, donde resido, hasta el municipio de Contramaestre, en tren o cualquier otro transporte que apareciera.

“Muchas veces coincidía en el trayecto con las personas que comparecían a los actos judiciales que como jueza penalista yo celebraba, sin embargo, nunca tuve problemas con ninguna persona, por el contrario, siempre vieron en mí la autoridad que representa el Tribunal, a pesar de mi juventud.

“En 1997 comienzo a trabajar como Juez Titular del Tribunal Municipal Popular de San Luis, en la Sección de lo Penal, igual tenía que viajar pero las condiciones eran distintas pues muchos palmeros trabajaban en este territorio y tenía más facilidades para trasladarme, hasta que por mi embarazo, me acogí a los beneficios de la licencia de maternidad.

“Luego de mi reincorporación fui ubicada en el Tribunal Municipal Popular de Palma Soriano, donde permanecí 8 años, esa etapa, fue toda una escuela, un constante aprendizaje, el personal auxiliar tenía mucha experiencia, las secretarias me ayudaron muchísimo, siempre se lo agradeceré, el colectivo de jueces era muy unido, no teníamos distinción entre una materia u otra. ”

Tiempo de amar, de crecer

Aun alternando las responsabilidades como madre, jueza y dirigente juvenil, Nerelvis supo ganarse un espacio sobresaliente en el Tribunal donde se desempeñaba, por su actitud responsable y sus resultados de trabajo.

En el año 2006 fue promovida para formar parte del colectivo de la entonces Sala Tercera de lo Penal del Tribunal Provincial Popular de Santiago de Cuba, hoy Sala Segunda, un área con no muy buenos resultados en los indicadores de calidad y poca credibilidad social, pero que con el empeño de jueces y personal auxiliar, pudo ir satisfactoriamente transformando esa realidad.

Como colofón de esas transformaciones, dos años después, Luna Labrada obtuvo, fruto de su estudio y ganas de superación, la categoría de Especialista en Derecho Penal, materia que la ha acompañado hasta hoy como una constante en su desempeño profesional.

Luego de un tiempo en la sala, la compañera Yipsy Pedreira Rodríguez, que era su presidenta en aquel tiempo, me visualizó como reserva e inicialmente yo me negué.

“Pero la realidad es que ella pacientemente insistió, me fue dando tareas y trabajando diferenciadamente conmigo hasta que no tuve excusa; eso además favoreció no solo una buena relación entre nosotras, sino que posteriormente no tuviera problemas al asumir el cargo de presidenta de la sala.

“Las tareas se fueron incorporando paulatinamente y cuando me correspondió asumir, creo que ya estaba lista.

Actualmente tengo el apoyo incondicional de todos mis colaboradores, ninguno me dice que no cuando le doy una actividad a desarrollar, con independencia de que el trabajo del Tribunal es tenso, demanda de entrega, consagración y hay que estar comprometido cuerpo y alma, de lo contrario, no sale.

“Puedo decirlo con total sinceridad, soy un vivo ejemplo de un buen trabajo con la reserva.”

¿Qué le ha dejado esa práctica cotidiana, ese contacto directo con la población, como jueza?

“Siempre lo digo, ser juez es una conducta ante la vida, requiere ser muy observador pero también hay que saber escuchar y en la medida en que se  interactúa con la población conocer sobre las preocupaciones que tiene, las opiniones en torno al servicio judicial que prestamos; sus valoraciones son un medidor para podemos perfeccionar nuestra labor. “Lo que piensan sirve para medir el impacto de lo que hacemos porque constantemente nos evalúan y eso a mí me parece muy bueno.

“Aprendí que los jueces no nos las sabemos todas y tenemos que tener la mente y el pensamiento flexible para asimilar que no siempre tenemos la razón, que también nos equivocamos porque somos humanos.”

En tercera persona

Quienes la conocen, aseguran que la disciplina y la exigencia consigo misma y su grupo de trabajo la distinguen.

No hay secretos en la fórmula que aplica para labrar su trayectoria y la del equipo que dirige, se revela ante la inercia, arrastra con su entusiasmo, promueve los buenos ejemplos, extiende las fronteras de la familiaridad a su centro, arenga sin ostentación, se reconoce simple, apacible, pero no resta carácter a su ocupación.

Si usted no se exige a sí mismo o no es disciplinado, ejemplo para su colectivo, no puede lograr nada.

“Quizás esa sea una de las razones por la que la tropa que dirijo haya mantenido un trabajo estable y de esa manera se reconozca nuestra labor tanto por el Partido, el Sindicato, como por la dirección del Tribunal.

“En el año 2018 el Comité Municipal del Partido en el municipio nos otorgó un Reconocimiento en ocasión del 65 Aniversario del Moncada por el trabajo desplegado.

“El 14 de marzo de 2018 recibimos también el Reconcomiendo “Por la Senda del Triunfo”, que otorga el Sindicato de la Administración Pública.

“El 22 de febrero de 2019 la Dirección del TPP de Santiago de Cuba nos reconoció por materializar el concepto de unidad y la ejemplar disciplina en el diario cumplimiento del deber, y durante los años 2019 y 2021 obtuvimos la condición de Colectivo Distinguido Nacional, máxima condecoración que otorga el sindicato de la Administración Pública.

“Todo ello representa para nosotros en primer lugar un gran orgullo y por otra parte mayor compromiso, sépase que aspiramos a más.

“Contamos con una fortaleza, que es precisamente nuestro colectivo, conformado por hombres y mujeres para el que la palabra imposible, no existe, mis compañeros me siguen y son tan protagonistas como yo de mis aventuras; pienso que ahí está la clave del éxito, en una dirección compartida porque me gusta escuchar el criterio de los demás, aunque la toma de decisiones me corresponda, en ocasiones me toca ser flexible, entender y en otras corregir, como en toda buena familia”.

Sobre la presencia femenina en el sector a propósito de la fecha y sus deseos comenta Nerelvis Luna Labrada, la Presidenta de la Sala Segunda de lo Penal del Tribunal Provincial Popular de Santiago de Cuba:

“La  mujer ha ido conquistando su lugar en la sociedad, superándose, ocupando cada día cargos de dirección, por lo que es evidente el empoderamiento de la mujer y eso obviamente es favorable.

“Sin ánimos de discriminar, las mujeres tengamos la situación que tengamos, somos más concentradas en el trabajo, más tranquilas, minuciosas y a mi juicio eso condiciona la presencia femenina en los tribunales.

“Ser juez es un trabajo que absorbe mucho tiempo y las mujeres no tememos al trabajo, ni a la responsabilidad.

“Con el ejercicio de la profesión es cierto que se nos endurece el carácter, pero no el corazón.

“Sobre los deseos a mis semejantes, puedo decir en primer lugar mucha salud porque es la que posibilita que todos los sueños puedan hacerse realidad, después que se tomen un tiempo para ellas porque por lo general las mujeres pensamos más en nuestros seres queridos y no en nosotras y hay que valorarse.

“En fin, que sean muy felices porque lo merecen, lo merecemos”.

Resumen de noticias

Nerelvis ha recibido sellos conmemorativos y reconocimiento por los 5, 10 y 20 años de servicios en el Sistema de Tribunales. Además la medalla 40 Aniversario de la Constitución de los Tribunales, que se otorgó por única ocasión, así como la medalla Enrique Hart que otorga el sindicato de la administración Pública a quien ha mantenido una trayectoria ejemplar en el sector.

Después de todo, algunos se preguntarán qué queda de la joven inexperta que comenzó viajando varios kilómetros a diario, para poder constatar en la práctica lo que en teoría le había ofrecido la Universidad, puede que hasta algún incrédulo no perciba lo sensible, lo extraordinario, pero lo cierto es que cada quien construye su suerte al amparo de pretextos, que en algunos casos, como dije, terminan convirtiéndose en pasión.

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