La Educación de Jóvenes y Adultos contada por Jaime Canfux

La Educación de Jóvenes y Adultos contada por Jaime Canfux

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Era 1961 y había concluido la gran Campaña de Alfabetización cuando se iniciaron en el país varios cursos para trabajadores, campesinos y amas de casa recién alfabetizados. Así, el 24 de febrero de 1962 surge la Dirección Nacional de Educación Obrera y Campesina, hoy Educación de Jóvenes y Adultos.

 

Jaime Canfux es miembro permanente de la Educación de Adultos ante la Comisión de perfeccionamiento del Ministerio de Educación y merecedor del Premio de Alfabetización Rey Sejong, que otorga la UNESCO.

 

A 60 años de su creación, esta enseñanza aún garantiza que todas las personas se preparen para elevar su calidad de vida, teniendo en cuenta sus necesidades, motivaciones e intereses.

Para conocer más sobre este sistema, Trabajadores entrevistó al pedagogo Jaime Canfux Gutiérrez, uno de los fundadores de la enseñanza de adultos en Cuba y autor de varios libros que narran la historia de este proceso. Entre sus obras destacan: La Educación de Adultos en Cuba. Antecedentes y continuidad, Hacia una escuela cubana de alfabetización, La Batalla por el Sexto Grado y Pedagogía para la Educación de Jóvenes y Adultos.

¿Cuándo decidió convertirse en maestro?

Cuando no existían las posibilidades de realizar estudios superiores y había muy pocas fuentes de trabajo, parado frente a la Universidad de La Habana me pregunté: “¿y ahora qué?”. Poco después, el 22 de marzo de 1960, se hizo una llamado a la juventud, estudiantes y trabajadores, para que se incorporaran como maestros primarios de forma voluntaria y así cubrir las necesidades de educación en toda Cuba, principalmente, en las zonas de difícil acceso, donde nunca hubo una escuela.

Así comienza mi labor como maestro en las zonas montañosas de las Cuchillas del Toa, en Baracoa. Durante el día les daba clases a los niños y por las tardes a los adultos.

¿Cómo surgió la idea de la Educación para Adultos?

Desde un inicio el Ministerio de Educación, junto a las organizaciones políticas y de masas, creó la Dirección Nacional de Educación Obrera y Campesina el 24 de febrero de 1962.

De esta forma surgieron los cursos de Seguimiento y de Superación Obrera; el primero cubría hasta un tercer grado adelantado, el segundo complementaba el sexto grado. De hecho, la estructura docente variaba en semestres, así la educación era más accesible para los trabajadores.

La necesidad inmediata fue dar estudio a los recién alfabetizados y a la población subescolarizada en general. Una prueba de escolaridad aplicada a los trabajadores en el año 1963 arrojó que apenas el 81 por ciento llegaba a tercer grado y como es de comprender esta situación no se correspondía con la perspectiva de desarrollo de la Revolución. Antes de finalizar la Campaña se previó que los alfabetizados debían continuar estudiando para no volver al analfabetismo por desuso.

¿De qué forma se organizó el proceso?

Con una gran participación popular consciente y activa; sobre todo, rompiendo esquemas negativos. Se modificó el calendario escolar, los horarios y la estructura docentes y se elaboraron los textos y cuadernos de trabajo propios para las personas adultas. Para la superación de los maestros se formaron comisiones técnicas municipales con maestros profesionales del sindicato de la educación y también se utilizaron la radio y la televisión para apoyar la preparación.

Todo esto se consolidó con el primer perfeccionamiento del Ministerio Educación en el que se definieron los subsistemas, entre estos el de Educación de Jóvenes y Adultos. Esta labor creadora de 60 años de vida ha tenido siempre un enfoque educacional político y social sustentado en la realidad histórica.

 

Jaime Canfux ha publicado numerosos libros y materiales de investigación sobre la alfabetización y la sistematización de la enseñanza en Cuba.

 

¿En qué consiste el proceso pedagógico de este tipo de educación?

Antes de la Revolución, en Cuba no existía la Educación de Adultos como sistema educativo, por lo que hubo que hacer un esfuerzo extraordinario para concebir las estructuras y materiales docentes, los programas, textos, métodos de evaluación y supervisión sobre la base de las características socioculturales y psicopedagógicas de las personas adultas.

Se ha desarrollado una pedagogía encaminada a contribuir a la formación de una personalidad integral y multifacética, con convicciones y de actuación independiente en su contexto social, en el que se entiende a la persona como un ser social producto de sus relaciones sociales, pero siempre en interacción con sus características individuales, biológicas y psicológicas. Estos rasgos permiten que el aprendizaje sea un reflejo de la realidad.

¿Ha trascendido la experiencia cubana en la educación de adultos?

Esta labor no se ha quedado en casa.  Hay experiencias de colaboración con otros países en regiones como África, Centroamérica, América del Sur y Asia. Los resultados en orden técnico han sido positivos, aunque los proyectos se han visto afectados por los cambios de gobiernos, la falta de financiamiento y de una voluntad política permanente que garantice la efectividad de los programas.

La propuesta incluye una metodología de intervención que se inicia con un diagnóstico. De la labor internacional, surgen programas como Yo, sí puedo y Yo, sí puedo seguir a cargo de la Cátedra de Alfabetización y Educación de Adultos y del Ministerio de Educación.

¿Cuáles son los principales retos de esta enseñanza?

Entre las metas propuestas por la UNESCO en el objetivo cuatro de la Agenda de Desarrollo Sostenible se menciona la necesidad de asegurar que todos los jóvenes y una porción considerable de adultos, tanto hombres como mujeres, estén alfabetizados y tengan nociones de aritmética.

Sobre la base de la experiencia de 60 años, en Cuba se ha puesto en práctica una nueva metodología general que permite desarrollar el proceso de alfabetización y de educación de adultos de una forma eficiente con el uso de nuevas tecnologías y con nuevas adecuaciones en el método de alfabetización que incluyen tener en cuenta el aprendizaje de los números.

Es importante alcanzar una mayor articulación entre los programas formales, no formales e informales, que contribuyen a consolidar una sociedad más justa y equitativa. Además, se debe contribuir a la formación de técnicos y profesionales capaces de dar respuesta a la contextualización de la enseñanza.

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