Récord olímpico y mundial del pueblo

Récord olímpico y mundial del pueblo

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Lo que la historia tiene para darnos es un acumulado de origi­nalidad, de soluciones osadas y de creación heroica, expresó el Presidente Miguel Díaz-Canel en las conclusiones del Octavo Pe­ríodo de Sesiones de la IX Legislatura del Parlamento.

Foto: Tony Hernández Mena

Basta una mirada a nuestra última guerra de liberación para comprender cómo esos rasgos condujeron a la victoria.

Fue una lid original, que derribó el dogma imperante en la re­pública mediatizada de que no se podía luchar contra el ejército y mucho menos si este tenía el apoyo de Estados Unidos; osadía resultó la de Fidel de traer a la nueva vanguardia revolucionaria a bordo de una frágil embarcación que casi naufragó al llegar a las costas cubanas, y la de no dejarse vencer por la adversidad en su empeño por derrocar a la tiranía, por el contrario, sentirse ga­nador cuando logró reunir un puñado de hombres y siete fusiles.

Con esas armas, sumadas a otras pocas que los campesinos reco­lectaron de los compañeros asesinados o guardadas para recuperar­las más tarde, se obtuvo el primer triunfo del naciente Ejército Rebel­de, y como resaltó el propio Fidel, al cabo de dos años el Ejército de la tiranía, supuestamente invencible, había sido liquidado y el pueblo victorioso empuñaba los 80 mil fusiles que un día se esgrimieron con­tra la nación.

No se trataba de un milagro, sino de creación heroica forjada prime­ro a golpe de fusil y después de conciencia, cuando el país emprendió por primera vez un camino independiente.

Una vanguardia estrechamente ligada al pueblo es la clave de la resistencia de estas gloriosas y convulsas seis décadas desde que nuestra pequeña nación tomó la decisión de construir el socia­lismo frente a un imperio que ha apelado a todos los recursos para recuperar su antigua neocolonia.

El año a punto de concluir fue de duras pruebas y a la vez de una irrenunciable resistencia. En el Parlamento se abordaron las nefastas consecuencias del bloqueo recrudecido, sumado a los efectos negativos de la pandemia que ha puesto en crisis al pla­neta, y no se soslayaron nuestras propias limitaciones y frenos.

Sin embargo, el 2021 ha demostrado que el legado de la historia sigue presente en las acciones del pueblo y sus gobernantes.

¿Cómo explicar que un sistema político como el cubano, sataniza­do y calificado de Estado fallido, haya podido sobreponerse a siete meses consecutivos de decrecimiento del PIB y comenzar su gradual recuperación? ¿Puede negársele originalidad a la decisión de crear un Sistema de Gestión de Gobierno basado en la ciencia y la innova­ción en una nación subdesarrollada sometida a inmensas presiones de su enemigo histórico? ¿No fueron audaces nuestros científicos al proponerse y lograr la producción de tres vacunas y otros dos candi­datos vacunales; y los integrantes del sistema de salud cubano por habernos convertido en los primeros en el mundo en inmunizar a los menores de 18 años y estar entre los más avanzados en la vacunación de su población? ¿Y cómo no considerar creación heroica en medio de tantas dificultades lo realizado para contar para el 2022 con un pre­supuesto calificado de optimista y esperanzador que, pese a todos los obstáculos, continúa respaldando las conquistas de la Revolución y el principio de justicia social que caracteriza a nuestro socialismo?

Este 2021 fue de una intensa actividad legislativa del Parlamento, con la aprobación de importantes leyes encaminadas a perfeccionar el funcionamiento de la sociedad en los más diversos ámbitos. Resal­ta el Proyecto del Código de las Familias, un texto inclusivo que se so­meterá a consulta popular y referendo, el cual refuerza los derechos a quienes ya los tenían y los garantiza a quienes carecían de ellos.

Sería bueno preguntarles a quienes nos tildan de dictadura cómo es posible que aquí desde el Primer Ministro hasta los delegados de circunscripción rinden cuenta de su gestión, y lo hagan también, los gobiernos provinciales. Participación de la ciudadanía en el control del poder estatal y la vinculación de los gobernantes con el pueblo: esa es la verdadera democracia, no el modelo sustentado en el neoli­beralismo que nos quieren imponer.

Un reto para los trabajadores es el impulso a las transformacio­nes en el ámbito laboral: darle a la empresa estatal socialista el protagonismo que le corresponde y lograr la participación más eficiente y coordinada de todos los actores económicos.

“Al hacer un balance de lo vivido resalta un récord olímpico y mundial: la respuesta que ha dado el país a los numerosos proble­mas y desafíos que enfrentamos. ¡Ese mérito es del pueblo!”, expresó Díaz-Canel.

Y para el 2022 seguiremos imponiendo nuevas marcas que enri­quecerán una historia que no ha creído nunca en imposibles.

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