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Indestructible alianza obrero-campesina en Cuba

Frente a los desafíos que actualmente enfrenta nuestra nación, la alianza obrero- campesina constituye un elemento estratégico, porque el enemigo trata de dividirnos para debilitarnos mostrando las dificultades, incrementadas por el recrudecimiento del bloqueo de los Estados Unidos y el impacto de la pandemia, como resultado de la falta de capacidad del Estado para seguir adelante.

 

Foto: Jorge Pérez Cruz

 

Este imperativo fue de destacado en Las Tunas por Rafael Santiesteban Pozo, presidente de la Asociación Nacional de Agricultores Pequeños (ANAP), quien reconoció que “todavía persisten problemas por enfrentar con mucho trabajo, exigencia y control como parte de un accionar que requiere de la participación de todos, porque la solución depende de los productores y del buen funcionamiento de las estructuras”.

Por eso se impone “incrementar la producción en medio de las carencias de algunos insumos y recursos con la aplicación de conocimientos y de los adelantos de la ciencia y la técnica para lograr extraerle a la tierra los alimentos que necesita nuestra población y aumente su efecto en la economía del país”.

Esa es, en la práctica, la mejor manera de patentizar el agradecimiento eterno de este sector a la Revolución que les entregó las tierras y los dignificó tras muchas décadas de dominación neocolonial en las que imperaban el plan de machete y el desalojo como respuesta de los latifundistas a la rebeldía natural de nuestros hombres y mujeres del campo contra la desnutrición infantil, el analfabetismo y la miseria, entre otros males que reinaban en el paisaje rural de nuestra geografía.

Santiesteban Pozo confirmó que el campesinado cubano ha patentizado su voluntad de seguir trabajando y fortaleciendo la unidad con la clase obrera y con todos los factores en defensa de las conquistas de la Revolución ante las nuevas amenazas y patrañas imperiales.

Así lo están corroborando, por estos días, los afiliados a la organización en actos de reafirmación revolucionaria que denuncian las campañas difamatorias de nuestros enemigos ideológicos, externos e internos, cuyos propósitos comprobados son la restauración del capitalismo en Cuba.

Pero, “nosotros rechazamos la actitud de esos grupúsculos que se empeñan en llamar dictadura a un gobierno que no ha hecho otra cosa que pensar en los humildes, que respeta los derechos de todos, que no margina a los campesinos (…). No permitiremos agresiones, ni amenazas (…)”, enfatizó, desde el podio levantado en la sede de la Dirección Provincial de la ANAP en Las Tunas, Gelenis Rodríguez González, socia de la Cooperativa de Créditos y Servicios (CCS) Niceto Pérez García, de la ciudad capital.

En la misma línea de pensamiento se pronunció la joven Dailin Díaz Ronquillo, de la CCS René Almanza del municipio de Amancio, quien en nombre de sus coetáneos remarcó: “Nosotros, los jóvenes, somos parte de ese pueblo enardecido y estamos prestos a combatir cualquier manifestación que amenace a la Revolución y decididos a aportar, desde el campo, a la producción de alimentos convencidos de que es un arma estratégica que ayudará a consolidar nuestra obra social (…)”.

El acto estuvo presidido por el miembro del Comité Central del Partido y su primer secretario en Las Tunas, Manuel Pérez Gallego; y el diputado al Parlamento Cubano Jaime Chang Vega, gobernador de la provincia.

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