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¿Quién no ha sufrido dolor en la espalda baja?

Por: Dr. Miguel R. González Corona (Especialista de 0rtopedia. Profesor consultante en Medicina Física y Rehabilitación)

Es extraordinariamente frecuente la presencia de pacientes con dolores lumbares. Y es que en la espalda se encuentra el eje principal que soporta toda la carga física a que estamos sometidos por haber adquirido la especie humana la posición erecta o bípeda.

 

 

Gracias al trabajo de los músculos paravertebrales lumbares la espalda se mantiene más o menos erecta, pues actúan sobre la pelvis, asociados a los músculos abdominales y los glúteos, y mantienen recta la columna desde el cóccix hasta el cráneo.

La columna lumbar como palanca de primer grado recibe toda la resistencia y la potencia a que nos someten las leyes de la física por ocupar un lugar en el espacio. Todo descansa sobre ella, cuando estamos cansados, levantamos un objeto pesado o nos sentamos en posición incorrecta, la espalda se afecta.

Pero no todos sentimos el mismo dolor, aunque lo parezca.

¿Qué es el lumbago o lumbalgia? Es una inflamación dolorosa de la región lumbar o zona baja de la espalda, cuyas causas pueden ser las siguientes:

Esfuerzos en mala posición: trabajar de forma continua en mala postura, planchar la ropa mucho tiempo, levantar muchos pesos, realizar determinados trabajos del campo, etcétera.

 Un tirón muscular: a veces un movimiento brusco puede provocarlo. Es muy habitual cuando hacemos ejercicio físico sin previo calentamiento.

 Gases intestinales y estreñimiento: es curioso cómo mucha gente con el abdomen hinchado por gases o estreñimiento crónico lo sufren.

La debilidad de los músculos abdominales es la causante.

 Tensión muscular por estrés: la falta de relajación contrae la musculatura de la espalda y acaba debilitando la zona.

 Problemas “mecánicos” que debilitan la zona como la osteoartritis y la hernia discal.

Hay personas que tienen una pierna más larga que la otra, la mayoría de estos casos solo indican que la columna vertebral tiene deformidad por escoliosis.

 Ir mal calzado: los tacones excesivamente altos favorecen adoptar una posición que crea una tensión continua en la región lumbar.

 Factores de riesgo: largos períodos sentados o de pie, el sedentarismo y la obesidad.

Contribuyen también a que ocurra el dolor lumbar, infecciones, artritis, inflamación o daños a los discos de la columna vertebral.

 

Los discos son como “amortiguadores” situados entre una y otra vértebra, brindan flexibilidad para rotar y doblar el cuerpo, y permiten caminar, correr, saltar y realizar otras actividades normales sin crear fricción entre las vértebras. Cuando estos se endurecen o empiezan a deteriorarse debido a la edad, una lesión o una enfermedad, las vértebras pueden presionar los nervios cercanos o al cordón de la médula espinal causando mucho dolor.

El malestar lumbar puede presentarse de dos maneras: agudo o crónico. El primero es un episodio inmediato, brusco y aparece típicamente como resultado de artritis, traumas, fracturas, infecciones, enfermedad de órganos (prostáticos, testiculares, ginecológicos).

Aproximadamente la mitad de todos los pacientes con dolor de espalda lo sufren de forma aguda a causa de un trauma o una lesión, y normalmente son consecuencia de una contusión, un desgarramiento muscular o una torcedura de la articulación. Por otro lado, cuando es crónico dura generalmente un plazo largo de tiempo, sin alivio, y es causado por una lesión o un daño a la columna vertebral o al área circundante.

Los procesos lumbares agudos pueden manifestarse de distintas maneras:

Compresión radicular inflamatoria: Dolor de aparición inmediata, que se puede extender por la extremidad inferior, muchas veces no más allá de la rodilla, habitualmente sin radiculitis.

Es producida por una torsión del tronco o un esfuerzo de flexo-extensión.

 Compresión radicular aguda de raíces nerviosas de forma aguda, en el 90% causada por hernia discal.

 Atrapamiento radicular: Irritación de la raíz nerviosa por el desarrollo de procesos degenerativos (artrosis).

Visite al médico especialista siempre y en especial si hay fiebre, alteraciones de la orina, de las heces fecales o trastornos ginecológicos.

 

[box title=»Para evitar nuevos episodios podemos seguir unas normas sencillas:» box_color=»#be0c15″ title_color=»#ffffff»] [/box]

 

Nada de lo que nos hace vivir es extraño a la espalda, nada de lo que afecta a la espalda es extraño a nuestra vida más íntima.

 

Este trabajo fue publicado originalmente en Trabajadores el 27 de octubre del 2008 

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