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Más que un módulo, una muestra de solidaridad

Marlene Leyva Leyva y Norma Luaces Rodríguez eran las primeras de la cola y no querían invento, pues desde hacía semanas se estaban afilando los dientes con los productos del módulo de alimentos donados por naciones amigas que se entregaría a todos los núcleos familiares del país.

 

En Camagüey se distribuyen los módulos de alimentos donados por naciones amigas, pero detrás de la ágil entrega muchos son los que ayudan en el proceso. Foto: Gretel Díaz

 

Estas agramontinas desde que el administrador de la bodega El Vesubio, ubicada en la cabecera provincial, les anunció que el día había llegado y que en la mañana se estaría entregando el paquete conformado por arroz, granos, azúcar y pastas alimenticias, no hubo novela ni gestión urgente que las moviera de la tienda.

“Esta es tremenda ayuda, dice Norma, y lo mejor es que toca a todos. Por eso debemos agradecer a los pueblos amigos que nos enviaron esto y que llega en un momento muy importante”.

 

Detrás de los módulos

Para la distribución de los paquetes muchas son las otras cadenas de ayudas que han permitido su distribución a lo largo y ancho del país. En el municipio Camagüey, uno de los más poblados de Cuba, ha sido necesaria la movilización de muchas personas para en poco tiempo completar la entrega.

 

Divididos en grupos los jóvenes soldados vacían los contenedores y trasladan los módulos de alimentos. Foto: Gretel Díaz

Según explicó Jorge Luis  Calvaire Hernández, director de venta de mercancía del Grupo Empresarial de Comercio Camagüey, desde que se informó que comenzarían a arribar los contenedores se desplegó un trabajo organizativo.

“Con cierre 31 de agosto, acotó, el último censo indica que contamos con 284 mil 690 núcleos en la provincia, incluyendo las tarjetas excepcionales que se han entregado, que también van a ser favorecidas. Y solo en el municipio cabecera son más de 121 mil  módulos a entregar, imagínese el esfuerzo que hay que hacer para proceder con agilidad”.

Es por ello que se unieron trabajadores del sector del comercio, del transporte juntos a jóvenes de las Fuerzas Armadas Revolucionarias y del Ministerio del Interior. Y gracias a esta integración en una semana casi se concluye con el municipio Camagüey y muy pronto se distribuirá al resto.

 

Las Fuerzas Armadas garantizan la seguridad del traslado de los módulos hasta las bodegas. Foto: Gretel Díaz

En los almacenes universales 100 jóvenes que transitan por el Servicio Militar Activo se encargan de descargar la mercancía, revisar que no tengan roturas o faltantes y en el caso que sea necesario reparar las bolsas rotas para que lleguen con calidad a la población.

Mientras se revisan se separan los que estén rotos para luego repararlos. Foto: Gretel Díaz

Leyner Mendieta Viñales y Marcos Luis Fernández Artiles son dos de los soldados que se encargan de esa tarea. Ellos no recuerdan haber contado tanto en su vida ni haberse agotado tanto, pero aunque pasen unas doce horas diarias haciendo lo mismo se sienten súper útiles.

Esa confianza depositada en soldados tan jóvenes, es algo que enorgullece a Leyner, porque “es una oportunidad de brindar nuestro granito de arena. Es verdad que agota, pero es algo muy necesario que incluso va a beneficiar a nuestras familias”.

En uno de esos días de trabajo intenso logran llegar a una treintena de bodegas, cifra que intentan superar constantemente, como asegura la teniente coronel Maricely Pérez Pérez, encargada de la agrupación que asume la descarga.

“Lo que más nos demora, dice, es cuando nos encontramos paquetes rotos. Estos son recuperados siempre y cuando no se hayan mezclado entre ellos. Y gracias a un trabajador particular podemos incluso sellar los envases”.

Pero como añade la teniente Anairis Arias Cutiño, intentan recuperar la mayor cantidad “por lo que si es necesario empleamos envases de otros productos industriales de aquí para no desperdiciar nada, siempre cuidando el peso establecido”.

Durante el traslado también se cuida cada detalle como ratifica Yoanis Calzadilla Pacheco, chófer de la empresa Azumat del municipio de Vertientes, quien además añade que aunque no sea su trabajo estará colaborando mientras sea necesario, “por lo necesaria que es la tarea”.

Y es que como asegura Anairis “es un honor y un orgullo contribuir con la distribución de estos alimentos que nos ayudan en el día a día y son una muestra de la solidaridad y de la hermandad de Cuba y otros países”.

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