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Historia distorsionada

En tiempos de pandemia y sus seguras consecuencias, las noticias falsas, la desinformación y hasta la amenaza de una posible agresión armada contra Rusia y China, es necesario refrescar la memoria y cuestionar la historia distorsionada de lo acontecido hace sólo década.

 

Las tres repúblicas bálticas que dejaron de ser soviéticas para formar parte de la UE y la OTAN. Foto: Russia beyond

 

Nuevamente tres de los países bálticos vuelven a ser noticia, gracias al trabajo realizado por estudiosos de la Segunda Guerra Mundial, y que nos permite conocer la real historia de esas tres naciones.

De ex repúblicas soviéticas y gracias al apoyo externo, sufrieron   una metamorfosis inducida y se transformaron en miembros de la Unión Europea y, sobre todo, de la Organización del Tratado del Atlántico Norte.

Pasó al olvido, o por lo menos se intentó, el papel jugado por los colaboracionistas como asesinos y torturadores de judíos, rusos y de sus propios compatriotas, para iniciar una historia donde esos mismos criminales al servicio de la Alemania nazi se pretende presentan como patriotas y héroes.

Se trata de Letonia. Lituania y Estonia, ubicadas en pequeños territorios y con poca población, pero con una característica fundamental para los intereses de las dos organizaciones europeas que facilitaron rápidamente el proceso para integrarlas, tanto en lo civil como en lo militar, su cercanía a Rusia y una definida política en su contra.

 

Una vez más colaboracionistas

 

Estonianos colaboracionistas. . Foto: Foro II Guerra Mundial

 

La clase dirigente de las tres naciones y sin hacer caso de una buena parte de la población brindan en bandeja de plata su territorio para acosar a un vecino poderoso con la falsa argumentación que se ven amenazadas. Antes por la URSS y ahora por Rusia.

Finalmente, y gracias a naciones que fueron en su momento parte de la Unión Soviética, la OTAN, alentada sobe todo por Estados Unidos ha logrado crear una verdadera amenaza a Rusia, a la que consideran como su enemigo.

Ni los eurodiputados ni los jefes de la Alianza bélica se preocuparon por la colaboración política y militar de estos países con la Alemania nazi, y recibieron con los brazos abierto a letones, lituanos y estonios en sus filas,

Historiadores y estudiosos en general han desempolvado documentos y materiales que demuestran el triste papel jugado por estas tres naciones cuando el mundo estaba amenazado por el fascismo.

Se sabe ahora que los colaboradores de estas tres naciones con la Alemania fascista son responsables o participaron de atrocidades cometidas durante el conflicto bélico en el noroeste de Rusia y Bielorusia,

 

¿Olvidar estos crímenes?

Durante esa época existían quienes esperaban, y no eran pocos, que Hitler les mantuviera su independencia como protectorado, aunque los humildes veían en la URSS una sociedad más justa.

Con la llegada de los nazis, muchos fueron policías hasta que finalmente formaron parte de las unidades regulares del ejército alemán y de las odiadas SS.

 

Entrada del ejército alemán en Estonia. Foto: Foro II Guerra Mundial

 

Solo un par de ejemplos. Friedrich Jeckeln, jefe de la SS y la policía admitió las masacres cometidas por tropas bajo su mando, por lo que fue fusilado después del juicio donde fue juzgado. Muchos colaboracionistas lograron escapar a la justicia e intentan cambiar la historia. En la actual Europa occidental hay quienes defienden la idea de que ya es hora de olvidar estos crímenes.

Olvidar que la legión letona de la SS participó activamente contra el ejército rojo cerca de Leningrado. Muchos de los colaboradores no son considerados criminales nazis sino defensores de Letonia según una declaración de1998.

Uno de los principales líderes del movimiento colaboracionista en Letonia fue Víctor Arais, quien ordenó el exterminio de rusos y comunistas y entre 1941 y 1944 asesinó a miles de letones en el bosque de Bickernich.

En total los nazis crearon más de 40 batallones de policía auxiliar en Letonia. Además, siete batallones letones, junto con el ejército alemán y las unidades de policía ucranianas participaron en una operación conocida como la tragedia de Oswei.

La historia, la real, es mucho más larga y trágica, pero se pretende cambiar por un culebrón de estos tiempos, llenos de mentiras y tergiversaciones para justificar su nueva faceta colaboracionista.

 

Marcha de excolaboracionistas tratados ahora como héroes. Foto: Russia Today
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