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Somos hijos de Cuba nacidos en otras naciones

A veces serán los primeros o los únicos en la familia que ostentarán un título universitario; a veces extrañarán, porque estar lejos de casa nunca es fácil; pero también llorarán por la despedida no dada a aquel hermano o padre muerto y, contradictoriamente, a la vez, sonreirán porque estudiar una carrera universitaria en Cuba es la gran oportunidad y el sueño hecho realidad.

 

Ernesto da Conceição Lima Ebo muestra en su toga las cosas más importante de su vida: su familia, la FEU, la Universidad de Camagüey, esta provincia y Cuba. Foto: Gretel Díaz Montalvo

Así estuvieron llenos de sensaciones durante más de cinco años los 34 muchachos procedentes de Angola y Haití que se graduaron en la Universidad de Camagüey (UC) Ignacio Agramonte Loynaz y los 39, de 21 naciones, que lo hicieron en la Universidad de Ciencias Médicas Carlos J Finlay.

Ellos dejaron su  hogar y sus costumbres para aprender nuevas, superaron las barreras idiomáticas y crecieron. Hoy todos ya tienen sus títulos, se tomaron las fotos de graduación y prometen llevar a sus casas cada una de las enseñanzas, cada una de las experiencias, pero sobre todo, los ideales de este país.

Así asegura Ernesto da Conceição Lima Ebo, ingeniero químico, quien aunque nació en Angola le confirma a quien pregunte que es camagüeyano de pura cepa.

Desde que llegó en el 2015 pocas veces se ha alejado de estas tierras y aunque no pudo ver a su hermanito de 13 años antes de morir, garantiza que ha sido muy buena experiencia la de estudiar aquí y convertirse en el primero de cinco hermanos que llevará a casa un título universitario.

“Aquí nos cuidaron bien los profesores, comenta, y los directivos se reunían periódicamente con nosotros para saber sobre nuestras necesidades.

“Nos apoyaron siempre y gracias a ellos, ahora me voy lleno de valores y de conocimientos sobre la cultura cubana; sobre la importancia de amar al prójimo, de amar la profesión y de ser buenas personas.

“En todos los años que llevo viviendo aquí solo he visto gente buena trabajando duro y eso es lo que quiero mostrar cuando retorne a Angola”.

ComlanMensan Georges Adandohoin, de Togo, también tiene en sus manos el título de oro que lo confirma doctor en medicinas, pero, como alega, lo más importante que preserva es la máxima de saber que más que curar, prevendrá enfermedades, “porque más que médicos seremos guardianes de lo más preciado que tiene el ser humano que es la vida.

 

ComlanMensan Georges Adandohoin se graduó como el alumno más integral en docencia en la Universidad de Ciencias Médicas de Camagüey y agradece a los profesores y a la Revolución. Foto: Gretel Díaz Montalvo

“Esas enseñanzas se las debemos a la Universidad de Ciencias Médicas de Camagüey. Cuando llegamos, llenos de preocupaciones, pasamos unos cursos, tres años, en la Elam antes de venir a esta provincia.

“Los primeros meses fueron complejos, algunos ignorábamos la realidad cubana y el fundamento de su sistema de salud. Muchos lloraban porque extrañaban a su familia y ni siquiera podían comunicarse con otras personas al no saber idiomas universales.

“Ya aquí en Camagüey conocimos de verdad la naturaleza del pueblo cubano, su espíritu de lucha y sus deseos de progresar. Pero aquí igualmente aprendimos el método clínico para atender a las personas y nos convertimos en médicos de ciencia y conciencia.

“Han sido años difíciles, pero muy importantes y por eso hay que agradecer a la Revolución cubana que nos acogió desinteresadamente como otros cubanos, como cubanos nacidos en otras partes del mundo. Y nos brindaron ricas clases para formarnos como médicos íntegros y en agradecimiento representaremos los más genuinos principios de esta Revolución cubana».

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