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Melba: abogada por un mundo mejor

Melba Hernández Rodríguez del Rey o simplemente Melba,  habría cumplido este 28 de julio cien años de vida. No está físicamente con nosotros pero su ejecutoria revolucionaria la hace eterna en la memoria.

¿Cómo no admirar  a aquella joven que tan pronto se produjo el artero golpe del 10 de marzo de 1952 se hizo el propósito de no descansar hasta terminar con aquella traición al pueblo? Y en esa búsqueda llegó hasta el apartamento de 25 y O en el Vedado  donde encontró a las personas que buscaba y el camino a seguir. Allí estaban Abel y Haydée Santamaría, Yeyé, y allí conoció a otro joven “que inmediatamente tocó mi conciencia por el modo en que planteaba que debía ser la lucha contra el dictador Batista”, rememoró.

A partir de ese momento el apartamento de 25 y O se vinculó estrechamente con el de Jovellar 107, también en el Vedado, donde vivían los padres de Melba, que siempre fue un hogar muy combativo. Ambas viviendas se pusieron incondicionalmente al servicio del Movimiento que se gestaba.

“Estaba convencida de que solamente un Fidel Castro podía encabezar la lucha revolucionaria y llevarla adelante al precio que fuera necesario hasta conquistar la victoria. Eso ni Yeyé ni yo lo dudamos nunca”, nos confesó en una entrevista.

Vinieron los duros momentos del 26 de Julio de 1953, en que ellas, las dos únicas mujeres que participaron en las acciones, pasaron por el sufrimiento de conocer el asesinato de los compañeros, encabezados por Abel,  que habían visto combatir en el hospital civil. Luego, la prisión y la libertad que solo fue un acicate para continuar la lucha.

Su participación fue decisiva en la recopilación y organización de las notas que Fidel logró sacar de la prisión escritas con zumo de limón que reconstruyeron el alegado de autodefensa titulado La historia me absolverá, que se convirtió en el programa de la Revolución, además de contribuir a su impresión y distribución clandestina.

 

En la foto, tomada el 28 de enero de 1953, aparecen junto a Boris (el primero a la izquierda), Haydée, Elda Pérez, Melba Hernández y Jesús Montané.

A la salida de Fidel y los moncadistas de prisión mediante una amnistía arrancada al tirano por el pueblo, en la reunión efectuada  en el barco El Pinero que lo trasladaba de la otrora Isla de Pinos a la isla grande, Melba quedó como miembro de la dirección nacional del Movimiento 26 de Julio.

 

Con Melba y Haydée, el recuerdo de los caídos.

 

Muchas tareas le aguardaban a la valiente abogada, quien participó en los preparativos  de la expedición del Granma y despidió a los expedicionarios en el puerto de Tuxpan en noviembre de 1956. Más tarde vistió el uniforme verde olivo como guerrillera en las filas del Tercer Frente Mario Muñoz, comandado por Juan Almeida Bosque

 

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Melba y Haydée en prisión después de las acciones del 26 de julio de 1953.
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El nombre de Melba está indisolublemente ligado a la solidaridad con Viet Nam. La foto refleja un encuentro con el líder vietnamita Ho Chi Minh.
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Y el triunfo de enero de 1959 la encontró con nuevos bríos, caracterizados por su vocación solidaria con los pueblos en lucha de Vietnam, Laos y Cambodia, como presidenta del comité de solidaridad cubano con esas naciones. Conmueve verla en las fotografías con los aguerridos combatientes vietnamitas y su líder, el Tío Ho, como todos llamaban a Ho Chi Minh.

Heroína de la República de Cuba,  fue Secretaria General de la Organización de Solidaridad con los Pueblos de Asia, África y América Latina, OSPAAAL;  embajadora de Cuba en la República Socialista de Vietnam y Kampuchea y directora del Centro de Estudios sobre Asia y Oceanía. Recibió la condición de Doctora Honoris Causa del Instituto Superior de Relaciones Internacionales, y fue fundadora del Partido Comunista, miembro de su Comité Central y diputada a la Asamblea Nacional del Poder Popular.

 

Recordarla es evocarla con su eterna sonrisa, su optimismo y su fe infinita en Fidel y Raúl. Ella se erige en paradigma de la mujer revolucionaria cubana, que se entrega a la patria sin reservas y que batalla incansablemente por un mundo mejor para los suyos.

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