LA GUAGUA: encuerados por los disturbios

LA GUAGUA: encuerados por los disturbios

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En LA GUAGUA: Mallory, el bloqueo y los disturbios citamos un documento tomado del sitio Office of the Historian donde dice que el 6 de abril de 1960, Lester DeWitt Mallory (1904-1994) entonces Vice Secretario de Estado Asistente para los Asuntos Interamericanos del Departamento de Estado escribió un memorándum secreto (desclasificado) que dice:

Las consideraciones sobresalientes respecto a la vida del actual Gobierno de Cuba son:

  1. La mayoría de los cubanos apoyan a Castro (la estimación más baja que he visto es del 50 por ciento).
  2. No existe una oposición política efectiva.
  3. Fidel Castro y otros miembros del gobierno cubano apoyan o toleran la influencia comunista.
  4. La influencia comunista está impregnando el gobierno y el cuerpo político a un ritmo asombrosamente rápido.
  5. La oposición militante a Castro desde fuera de Cuba solo serviría a su causa y la comunista.
  6. El único medio previsible de alienar el apoyo interno es a través del desencanto y el descontento basado en la insatisfacción y las dificultades económicas.

Si lo anterior se acepta o no se puede contrarrestar con éxito, se deduce que deben tomarse rápidamente todos los medios posibles para debilitar la vida económica de Cuba. Si se adopta una política de este tipo, debería ser el resultado de una decisión positiva que suscitaría una línea de acción que, aunque tan hábil y discreta como sea posible, haga los mayores avances en negar dinero y suministros a Cuba, para disminuir los gastos monetarios y económicos, los salarios reales, para provocar hambre, desesperación y derrocamiento del gobierno.

 

Entre los seis puntos, tomaremos el último y en otras Guaguas abordaremos los restantes:

6 El único medio previsible de alienar el apoyo interno es a través del desencanto y el descontento basado en la insatisfacción y las dificultades económicas.

Esta idea es la que han estado aplicando desde el mismo momento en que adoptaron la primera medida para causar esas dificultades económicas al cortar una entrada de divisas a Cuba por concepto de no comprarle azúcar a la Isla a pesar de existir un convenio, y de cerrar el suministro de combustible.

Desde entonces han pasado ya más de 60 años en que han tratado de ir creando una insatisfacción tras otra con el  propósito de que su efecto acumulado motive desencanto entre quienes se encantan con las transformaciones que en los años de Revolución se han ido realizando.

Y para quienes no perciben esos éxitos, por uno u otro motivo, la receta de Mallory es fomentar el descontento, lo cual puede lograrse también entre personas nacidas durante la etapa revolucionaria, pero que su formación ha tomado los cauces de los rezagos del pasado.

Como que la filosofía es que vale todo, y que pueden usar hasta los medios más inescrupulosos si el fin es el “derrocamiento del gobierno”, han apelado a usar como marionetas a individuos que la sociedad socialista no ha tenido la capacidad de encauzar y por eso andan por caminos delictivos y son los más proclives a causar desórdenes y disturbios.

Por ese rumbo han apelado a todo el arsenal de recursos destinados a presentar a los delincuentes como patriotas, y a sus agresiones contra personas y cosas como actos de legítima defensa, aunque para ellos tengan que mentir no solo con métodos sutiles sino hasta los más burdos.

El coordinador nacional de los Comités de Defensa de la Revolución, Gerardo Hernández Nordelo, en el acto de político cultural de reafirmación revolucionaria en la explanada de La Piragua, junto al Malecón habanero, comenzó sus palabras sazonadas como el humorista que es, y dijo:

La buena noticia es que vamos a salir en todos los principales medios de prensa del mundo, la mala es que son capaces de ponernos como contrarrevolucionarios. Así que levanten esas banderas del 26 de Julio. Que no se confundan.

 

 

Como se verá, en estos disturbios vuelven a quedar al desnudo los mentirosos, que ahora encuerados ya deben estar preparando nuevas falsedades.

En resumen: Sin pretender, por supuesto, que digan públicamente la respuesta, le recomendamos al adversario (y conste que es algo que los puede ayudar a enfrentarnos con realismo) que encuentren explicación a por qué no han logrado el derrocamiento de lo que llaman “el régimen” en condiciones extremas de pandemia, amenazas ciclónicas y 243 medidas añadidas al tradicional bloqueo.

También sería conveniente que hallen la causa de por qué a pesar de tantos obstáculos, la economía cubana se mantiene viva en situaciones sumamente difíciles y de escasez hasta de los más elementales recursos.

De hecho, las cifras dadas por el gobierno cubano sobre las afectaciones de lo que intentan disfrazar como “embargo” son una prueba de que las recomendaciones de Mr. Mallory surten efecto, pero el contrincante debiera buscar los motivos por los cuales no logran “alienar el apoyo interno” a la Revolución.

¿Creen que con los saqueos, la destrucción de vehículos y demás actos vandálicos lograrán aceptación popular de una población que disfruta de tranquilidad ciudadana desde 1959?

Apostaban al biologismo. Pues bien, en el lugar de los líderes históricos están ahora personas nacidas con la Revolución que la conducen 30 años después del derrumbe del campo socialista, y entre sus más sobresalientes éxitos, están la vacunación del total de la población este año con productos nacionales.

Las próximas salidas de La Guagua seguirán tratando las ideas de Lester D. Mallory.

 

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En una reunión con trabajadores de la Cooperativa de Ómnibus Aliados en La Habana, el 30 de marzo de 1959, Fidel dijo: «Ustedes saben que uno de los lugares donde más se discute de política, de revolución, de economía y de todo, es en el ómnibus, ¿no? Es como una plaza pública el ómnibus, es como una mesa redonda; un ómnibus es como una mesa redonda permanente, donde todo el que sube opina. (…) a veces pregunto qué se habla en los ómnibus, para enterarme de cómo andan las cosas.»

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