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Vilma: Luz de derechos

Santiago también es una ciudad Heroína, con nombre de clandestina y tez guerrillera de una de sus hijas: Deborah en tiempos de guerra contra el tirano Batista, Vilma en la lucha contra otro opresor capitalista: el patriarcado.

 

 

Entre hombres rebeldes, encontró una causa, un fusil y el amor. También la amistad. Esta ingeniera química halló una fórmula: la emancipación, el mejor experimento: la Revolución y un proyecto de vida: el derecho a la igualdad y la libertad plena de todas las cubanas.

A 14 años de su desaparición física, las mujeres en Cuba la recuerdan en nuestra normalidad: cuando disfrutan el primer año como madres, el beso de despedida a sus hijos en el Círculo Infantil o el mismo salario que sus compañeros con igual nivel y responsabilidad laboral.

En las luchas feministas de ayer y hoy, también está Vilma, tan cercana, tan actual. Su fuerza y espíritu nos acompañan en esas batallas cotidianas contra todo lo que nos violenta: desde el machismo y los prejuicios hasta el propio bloqueo estadounidense, cuyas “carencias sufridas por todo nuestro pueblo (…) repercuten de manera directa en las familias, y complican de modo desmedido el trabajo doméstico, que en una parte considerable de los hogares cubanos aún es realizado casi con exclusividad por las mujeres», diría en 2003.

Vilma de Cuba, del feminismo socialista, de las mujeres cubanas, de los seres humanos todos en su diversidad, de la justicia social. Nuestra presidenta eterna de la Federación de Mujeres Cubanas (FMC) nos habla al presente. No han sido obra del azar los avances en materia de derechos sexuales en Cuba.

“En 1972 la FMC creó el Grupo Nacional de Trabajo de Educación Sexual (GNTES) en respuesta a los planteamientos de las federadas en sus plenarias anuales. Posteriormente, sus propuestas fueron aprobadas en el II Congreso de la FMC (1974) y en el 1er Congreso del PCC (1975). Luego, el GNTES se institucionalizó en lo que es hoy el Centro Nacional de Educación Sexual (Cenesex)”, rememora su hija, la Dra. Mariela Castro Espín, continuadora de sus ideales de igualdad y derechos para todas las personas.

“En el cumplimiento de unos de los acuerdos del I Congreso del PCC se está llevando un trabajo sistemático dirigido a la educación sexual, cuyo propósito ya es bien conocido por nuestro pueblo: preparar a las jóvenes generaciones para el amor, el matrimonio y la familia sobre el principio de la igualdad de derechos y deberes”, expresó nuestra lideresa de todos los tiempos, quien presentara la primera propuesta de matrimonio igualitario en Cuba y el mundo, con vistas al Código de Familia de 1976.

Con esa heroína nuestra que nos enseñó a luchar, marchamos. Gracias, Vilma.

 

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