Reconocen a juristas cubanos en Villa Clara (+ Fotos)

Reconocen a juristas cubanos en Villa Clara (+ Fotos)

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La encomiable y definitoria labor del sector jurídico del país durante el año que culmina fue reconocida durante la celebración en Villa Clara del acto nacional por el día del sector, en el que estuvieron presentes Yudi Rodríguez Hernández, miembro del Comité Central y secretaria del Partido en el territorio, así como Oscar Manuel Silveira, ministro de Justicia.

Además, fueron estimulados varios profesionales por su destacada labor en el cumplimiento de sus funciones, incluido el periodista y abogado Humberto López, quien recibió la distinción Mallete Martiano, otorgado por el Consejo Nacional de la Unión de Juristas de Cuba, como reconocimiento a su valiosa, valiente, oportuna y profesional defensa al proyecto revolucionario y su sistema social con total apego a las normas constitucionales.

En el acto también se homenajeó el aniversario 44 de la fundación de la Unión Nacional de Juristas de Cuba; organización que agrupa a todos los profesionales del derecho del país, la que ha desarrollado una labor significativa en la provincia de Villa Clara en esferas como la superación, el apoyo al proceso pandémico y otras acciones correspondientes con el programa legislativo de la isla.

Villa Clara ha sido sede de este acontecimiento en cuatro ocasiones. El día del jurista cubano honra a estos profesionales inspirados en la historia de esta rama en la nación, en particular al ilustre abogado y patriota Ignacio Agramonte. También estuvieron presentes representantes de la UNJC, del sindicato de los trabajadores de la Administración Pública y la CTC en la provincia.

 

Felicitación de Díaz-Canel a trabajadores jurídicosInerlando, un hombre de leyDía del Trabajador Jurídico: El pueblo en el estrado
El presidente Miguel Díaz-Canel felicitó hoy a los trabajadores jurídicos de Cuba con motivo de celebrarse en la isla el Día de esos especialistas.

En la red social Twitter, el mandatario destacó el aporte de ellos en el ordenamiento jurídico de la nación, tras la aprobación de la nueva Constitución, en 2019.

La carta magna define a Cuba como un Estado socialista de derecho y justicia social, democrático, independiente y soberano, organizado con todos y para el bien de todos.

 

 

Determina, además, a la dignidad humana como ‘el valor supremo que sustenta el reconocimiento y ejercicio de los deberes y derechos consagrados’ constitucionalmente.

Con esta conmemoración, Cuba recuerda el 8 de junio de 1865, fecha en que el prócer independentista Ignacio Agramonte desarrolló su tesis de grado para recibirse como licenciado en Derecho Civil y Canónigo.

La conciencia nacional cubana, forjada al calor del bregar independentista, ha estado estrechamente ligada al quehacer jurídico comprometido, por lo que historia y legislación tienen múltiples vasos comunicantes, apuntó el diario Granma al recordar la efeméride. (Tomado de Prensa Latina)

Por Lourdes Rey

El fiscal Inerlando Valdés Águila es un hombre conocido en Villa Clara; sus cualidades son múltiples, todas ganadas desde el respeto y la admiración por una actuación indeclinable en sus casi cuatro décadas en la profesión.

Inerlando un hombre de ley justo, integro y recto.
Inerlando un hombre de ley justo, integro y recto.

Se sabe de su ética insobornable. Es conocido por su estricta concepción de justicia apegado a las normas. Tiene una sensibilidad especial, capaz incluso de conmoverse ante los que están condenados a muy altas penas.

Recuerda que sentía miedo, le temblaban las piernas y las manos cada vez que subía al estrado durante sus primeros juicios luego de haberse graduado en 1985 en la Facultad de Derecho en la Universidad Central de Las Villas.

«Primero fui fiscal militar, más tarde, en el área civil. Existe cierto rechazo a ejercer como fiscal, a mí me pasó, después conoces con exactitud la función y sabes que defiendes a los vulnerables, a la sociedad y eso da una dimensión extra a lo que haces», puntualiza.

En su conversación es preciso, no da rodeos y narra episodios que le han marcado.» En el Período Especial llegué a viajar con  familiares y personas a las que le realizaba juicio; siempre estuve muy tranquilo porque había actuado con profesionalidad, respeto. Todos sabían que yo era  justo», afirma sin remordimientos ni cargos de conciencia.

Para Inerlando, a quien se le considera un experto, cada caso es único y particular y lo que más lo conmueve es cuando entre las víctimas hay niños. «Esos son episodios que duelen, pero tienes que sobreponerte, ser muy técnico y tener sentido común. Los fiscales somos seres humanos, discutimos mucho para ser justos, analizamos para encontrar la  solución adecuada para parte».

Recientemente fue condecorado con el Premio Provincial a la Ética y la Probidad, por su rectitud e integridad en cada proceso emprendido en estos casi 40 años de impartir justicia. No obstante a esa experiencia, Inerlando aún vuelve a temblar y sudar al subir al estrado, ahora por querer ser más que justo y sobre todo por cumplir con lo estipulado sin excesos, tratar de comprender las circunstancias y las condiciones, que no siempre son óptimas .

A los nuevos fiscales les recomienda estudiar mucho, sin cansancio, analizar, consultar, investigar, no quedarse con la primera versión y concluye con una frase que dice ha sido un talismán para su actuar: «A veces lo que parece no es y lo que es no lo parece», sentenció.

Por Lianne Fonseca Diéguez

¿Torcer tabacos o im­partir justicia desde un tribunal? ¿El overol de operario de maquinarias o la toga reglamentaria para las vistas judiciales? Estas preguntas pudie­ran hacérseles, respectivamente, a Susana Conde Castro y Emilio Bor­jas Serrano si no fuera porque tras intercambiar con ellos se hace evi­dente que les han profesado mucho amor a sus tareas como obreros y a las que adquirieron al ser elegidos, años atrás, como jueces legos de la provincia de Holguín.

Susana, trabajadora del sector tabacalero, y Emilio, jubilado del sector de la construcción, sienten inmenso orgullo por impartir justicia en nombre del pueblo. Foto: Lianne Fonseca Diéguez
Susana, trabajadora del sector tabacalero, y Emilio, jubilado del sector de la construcción, sienten inmenso orgullo por impartir justicia en nombre del pueblo. Foto: Lianne Fonseca Diéguez

En la responsabilidad y pasión que cada uno ha desplegado en am­bas misiones, al igual que otros 759 holguineros, se aprecia la esencia popular y democrática del sistema judicial cubano, que a través de los jueces legos se nutre de una amplia sabiduría social y profesional de gran relevancia a la hora de impar­tir justicia.

De ello da fe Susana Con­de, quien tras más de dos décadas vinculada al Tribunal Provincial Popular de Holguín, afirma que a ella y a sus iguales “se nos escucha siempre a la hora de deliberar un caso. Y cuando emito un criterio se me respeta, porque tenemos los mismos deberes y derechos que un juez profesional.

“Hace 25 años que en mi centro de trabajo, la UEB Feliú Leyva no. 1, donde soy torcedora de tabaco, me eligieron para ser juez lego. Y desde entonces es un gran orgullo. Siem­pre lo he manifestado y lo seguiré haciendo dondequiera que me pare. Para mí el tribunal es mi segundo centro de trabajo. Así lo siento”.

Esta holguinera por adopción, pues nació en Las Tunas, narra que cuando en su plena juventud la escogieron para ser juez lego no tenía toda la idea de lo que ello im­plicaba. “La experiencia se va ob­teniendo poco a poco. Los jueces profesionales nos ayudan mucho. Me seleccionaron y apenas tenía 25 años. Me explicaron, pero hasta que no se llega a la base no se sabe el valor que tiene un juez lego, que es quien le da el carácter popular al tribunal”.

Si bien los jueces legos no están amparados por ningún título en la rama del derecho, ejercen sus fun­ciones en representación del pueblo. En ellos germina un interés genui­no por el conocimiento jurídico que, unido a la experiencia vital obte­nida en distintos ámbitos sociales y laborales, constituye un valioso aporte en la toma de decisiones de un tribunal.

Así lo corrobora Emilio Borjas, por largos años operario A de ma­quinarias-herramientas en la UEB Soluciones Mecánicas de la Cons­trucción Holguín, y aunque ya ju­bilado, no ha dejado de ejercer sus funciones como juez lego del Tribu­nal Municipal Popular de Holguín, sobre todo porque, además de haber sido elegido por seis mandatos con­secutivos, sabe muy bien lo mucho que su tarea “significa socialmente para esta Revolución”.

Tras argumentar que la diná­mica de trabajo de un juez lego se intensifica durante un mes al año, subraya algo muy importante: mientras los jueces profesionales se mantienen mucho tiempo concen­trados en sus puestos de trabajo, los legos “tenemos otras vivencias de nuestros centros laborales y pode­mos dar otros puntos de vista a la hora de realizar un juicio”.

También advierte que “es un honor ser juez lego, por eso he pues­to todo mi empeño para que en cada vista judicial haya un resulta­do positivo. Hay que ser justos, im­parciales y prepararnos, tanto con el Código Penal como con el libro de Procedimiento”, dice.

“Cuando salgo de la sala des­pués de un juicio y nos toca de­liberar, ya voy con una idea de la sanción que se le debe imponer a la persona en cuestión, porque ya he valorado sus condiciones y otros elementos. Además de ese conoci­miento, es elemental que el com­portamiento de un juez lego sea ejemplar, que tenga los valores mo­rales y sociales para hacer un juicio con transparencia”.

Así, con la humildad del pue­blo y su sentido de justicia sobre los hombros, continúan Susana y Emi­lio sus contribuciones al sistema ju­dicial, que como muchos otros obre­ros, estudiantes y profesionales, guiados por el criterio martiano de que solo obedeciendo estrictamente la justicia se honra a la patria.

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