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Con Abdala, todo en Regla

Esperanza Garcés Sánchez afirma que ahora le han cambiado los apellidos: Abdala porque tiene la responsabilidad de velar porque la intervención sanitaria con este candidato vacunal sea exitoso en el municipio de Regla y Soberana porque —como parte del personal de salud— ya está inmunizada con dos dosis.

 

Licenciada Esperanza Garcés Sánchez. (Foto: Agustín Borrego Torres)

 

La jefa de Enfermería en este territorio, ubicado al este de La Habana, dijo sentirse “contenta y complacida” con su equipo de trabajo, pues los 41 puntos vacunales que fueron evaluados por el Ministerio de Salud Pública para llevar adelante esta importante tarea obtuvieron la certificación requerida.

La licenciada con 25 años de labor no se detiene un minuto durante el primer día de la intervención sanitaria que, casualmente, coincidió con el Día Internacional de la Enfermería.

Medio en broma, le pregunto si habrá algún agasajo. “La fiesta se llama Abdala”, respondió de inmediato y agregó: “Para que esto salga bien tenemos que llevarlo en la sangre, sentirlo como propio”.

Y así lo corroboró Trabajadores durante la visita al consultorio número 17 del consejo popular Loma-Modelo, donde reinó el orden y la tranquilidad en todo momento.

Natacha y María Caridad, dos puntales de la enfermería cubana

A las nueve de la mañana en la calle Agramonte, entre Adrián y Tejedor, solo unas cinco o seis personas aguardaban para entrar a este consultorio. Dentro, la doctora-evaluadora tomaba la presión e interrogaba a quienes dentro de pocos minutos serían inmunizados con la primera dosis de Abdala.

 

En el espacio destinado como observatorio, las personas vacunadas se chequean cada media hora por un médico. Aquí deben permanecer por espacio de una hora. (Foto: Agustín Borrego Torres)

 

La Licenciada en Enfermería María Caridad Larrinaga Ayón no perdía un minuto de tiempo. Tomaba el bulbo con cuidado y con esmero atendía a cada persona. Era admirable su trato. Ella reside en este propio consejo popular y así muchos de sus pacientes son también sus vecinos.

Con 20 años dedicados a la profesión, subrayó la importancia de la intervención sanitaria y del rol fundamental que cumplen las enfermeras, en tanto deben velar por la salud de la familia y de la comunidad.

Explicó que el personal se capacitó con tiempo de antelación y todo ha estado organizado. “Hasta ahora todo ha fluido muy tranquilo, el paciente que está descompensado lo dejamos sentado, tranquilo para que se relaje, y  en algunos casos lo medicamos, pero todos se van a vacunar”.

A media mañana, Natacha Chirole Lizama, también Licenciada en Enfermería, con más de tres décadas de labor, se incorporó al consultorio para apoyar en la vacunación.

Desde diciembre presta servicios en el Aeropuerto Internacional José Martí, en la llamada frontera, y por su experiencia integró la primera tripulación que laboró en el  Instituto de Medicina Tropical (IPK) cuando empezó la  COVID-19, en marzo del pasado año.

Consagrada militante del Partido, integra el “bando de los revolucionarios agradecidos”, trabajadora internacionalista, Natacha señaló con orgullo que a partir de hoy donará todos sus días de franco (descanso) para apoyar la intervención sanitaria en Regla.

“Nosotros vamos a hacer lo posible y lo imposible para que todo salga bien, y seguir manteniendo bien en alto el prestigio de nuestra Medicina”, enfatizó.

Garantizar el éxito de la intervención sanitaria

Ubicado a tan solo una cuadra del consultorio, el Jardín de la Infancia esta vez no recibe a los niños, sino a las personas que ya se han vacunado con Abdala y allí permanecen por espacio de una hora para cualquier tipo de reacción. El lugar se ha reacomodado como una sala de observación.

En el patio espacioso, alrededor de unas diez personas conversan animadamente. Se les ve felices. Ya recibieron la primera dosis de Abdala y eso les proporciona tranquilidad.

La presencia de un médico y de un vehículo en la puerta de la instalación también contribuye con la serenidad de cada uno. Todo ha sido previsto, nada se ha dejado a la espontaneidad.

Asela Ramírez Prieto tiene 69 años y está allí junto a su esposo. Ambos fueron vacunados y se encuentran en perfecto estado. Ella confiesa que no vaciló en cuanto a la necesaria inmunización, pues el ser diabética e hipertensa le hizo tomar la decisión más acertada.

Jubilada del sector de la alimentaria, hoy se encuentra reincorporada al trabajo en la fábrica Prodal. “Yo confío en las vacunas de mi país y exhorto a los demás a que sigan este camino”, sentenció.

Por su parte, la jefa del Grupo Básico de Trabajo número 2 del municipio Regla, la doctora Yanaika Moreira Marichal aportó elementos esenciales para comprender el por qué este inicio ha sido exitoso en la localidad.

 

En un primer plano, la enfermera Natacha, detrás la doctora Yanaika Moreira Marichal. (Foto: Agustín Borrego Torres)

 

La intervención con Abdala —precisó— se ha ido organizando durante varias semanas para que todo salga bien. Subrayó que ha sido un trabajo intersectorial, en el cual ha participado el Partido, el Gobierno, las organizaciones de masas, y todas las industrias importantes del territorio ha apadrinado los consultorios médicos, convertidos en vacunatorios.

Mencionó la importancia del médico-evaluador, quien tiene la responsabilidad, como su nombre lo indica, de evaluar las condiciones del paciente (teniendo en cuenta si padece alguna enfermedad crónica no trasmisible), y es quien da la última palabra respecto a si la persona está apta, o no, para vacunarse.

La especialista en Medicina General Integral (MGI) comentó que luego de este paso, la enfermera procede a la vacunación, y una vez concluido tal proceder el individuo es conducido por un personal de la salud (puede ser un estudiante de Medicina) al observatorio, donde se chequea cada media hora. “Es un proceso fundamental, porque en esos momentos pudieran presentarse reacciones adversas al candidato vacunal”.

 

Los estudiantes de Medicina y Estomatología también contribuyen en esta intervención sanitaria. En la imagen, en el consultorio número 17, del consejo popular Loma-Modelo, de Regla. (Foto: Agustín Borrego Torres)

 

Explicó que el universo a inmunizar es a partir de los 19 años de edad y que lo fundamental es tener un buen estado de salud. Aseguró que los médicos y enfermeras de la familia tocaron puerta a puerta, con el apoyo de los estudiantes de Medicina y de Estomatología, así como de los líderes comunitarios, y conformaron los listados. Después se recogió en una base de datos (digital) la información de los posibles a vacunar.

Por la densidad poblacional de Regla —acotó— debemos concluir entre 9 y 10 días la vacunación con esta primera dosis. Luego tendremos un impás con el objetivo de preparar condiciones para la segunda dosis, teniendo en cuenta que se trata de tres dosis, con un intervalo de 14 días entre unas y otras.

“Abdala significa un compromiso muy grande con la Revolución, con nuestro Ministerio de Salud Pública y, sobre todo, con la población, quien más necesita que esta intervención sanitaria sea exitosa. Con ello, como siempre, buscamos el bienestar biopsico-social de los seres humanos, nuestra razón de ser.

“Lo fundamental es que nadie enferme y si sucede —pues no estamos exentos de que alguien pueda contagiarse— que no padezca la enfermedad en su máxima expresión, es decir grave o crítico.

“Yo confío plenamente en esta vacuna y en los otros candidatos vacunales.  Nuestro personal de salud, de conjunto con las instituciones, estamos haciendo un esfuerzo, es nuestro deber además. Queremos que la tarea se cumpla, que la población no se enferme, se sienta bien atendida, que esta intervención sanitaria sirva para bajar las cifras de los contagios, y las personas disfruten de un mejor estado de salud”.

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