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Sí: ¡Hay brecha para el SARS-CoV-2 en las entradas!

Cuando solicitamos asesoría, a través de las redes sociales, para escribir sobre el uso de líquidos clorados en la limpieza de manos y calzados, el Dr. C. Luis Antonio Barranco Olivera, Vicerrector Primero de la Universidad Central “Marta Abreu” de Las Villas recomendó acudir a la Facultad de Química y Farmacia.

Los doctores Julio Omar Prieto García y Erenio González Suárez pertenecientes a ese centro de altos estudios explicaron y dieron abundantes datos confirmatorios de que el cloro pierde sus propiedades cuando la solución en el que está contenido se expone a los rayos del sol.

Igual sucede si está en lugares donde la temperatura es alta, aunque no esté al alcance de la luz del astro rey.

 

Por supuesto que no hay malos procederes en todas partes, pero a simple vista, puede observarse a la entrada de oficinas o instalaciones de ventas y prestaciones de servicio que colocan el desinfectante en un envase transparente sin el resguardo debido.

Las explicaciones del profesor Prieto García también se refieren al cuidado con las proporciones y agrega que el tiempo transcurrido desde la preparación del producto también influye en la efectividad, es decir, tiene fecha de vencimiento.

He visto a un revendedor que cuando se abastece de lo que comúnmente llamamos cloro, lleva los recipientes con una parte de agua. Sin dudas, esta adulteración impide una correcta formulación del desinfectante.

 

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¡A pleno sol!
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Existe una disposición de que quien no provea medios de desinfección a la entrada de los locales (especialmente donde se interactúa con el público), puede ser multado con 3 mil pesos, y se nota que cumplen con poner el recipiente y el llamado paso “podálico”, denominación muy discutida.

Es recomendable inspeccionar si se aplican las medidas de conservación de esos preparados, así como si existe suficiente cuidado de cumplir con las proporciones indicadas y vigilar la fecha de vencimiento.

Hay quienes actúan con el “quitamultas” y colocan los medios de desinfección donde primero se les ocurra, aunque sea a pleno sol, pero también puede haber quien lo haga por desconocimiento.

No puede haber descuidos con el distanciamiento físico, el correcto uso del nasobuco y lavado de las manos, así como no tocarse ojos, nariz ni boca, pues la vida está demostrando que por doquier asecha el causante de la enfermedad pulmonar COVID-19.

Dejar resquicios significa aumentar la alta probabilidad de que ocurran eventos en centros de trabajo, por lo cual este es un legítimo campo de acción sindical para cerrar, coordinadamente con las administraciones, la entrada del nuevo coronavirus SARS-CoV-2 que si se recogieran todos los que hay en el mundo, cabrían en una cuchara.

 

 

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