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Países Bajos: Encrucijada ante elecciones

Algunos trabajadores de los Países Bajos todavía recuerdan una de las promesas del Primer Ministro durante la campaña electoral del 2012 que lo llevó al ejercicio de su primer mandato. Desde entonces están pendientes “los mil euros de Rutte” que debían recibir todos los “holandeses trabajadores”.

 

Piden a la Comisión Europea sancionar a Países Bajos por el “racismo institucional” que provocó la dimisión del Gobierno de Mark Rutte. Fuente: Perfil de Rutte en Twitter.

 

Luego, en el reforzamiento de su gestión para un segundo mandato, llegó la promesa del líder del partido favorito Popular por la Libertad y la Democracia (VVD) relacionada con mejorar las finanzas internas de la Unión Europea y recortar impuestos personales, algo que aparentemente pasó inadvertido para la gente.

La rutina pública del también abogado que se mueve en bicicleta por la ciudad ha sido cuidadosamente trabajada para reforzar su popularidad, de ahí sus comparecencias ante los medios y la publicidad a su estricto cumplimiento de las restricciones impuestas por la pandemia, al punto de no visitar a su madre en la residencia de ancianos de La Haya donde murió en abril pasado a los 96 años.

Escrutinio al Estado de derecho  

Apenas han transcurrido unas semanas del ardid del primer ministro Mark Rutte de presentar ante el rey Guillermo Alexander la solicitud de dimisión de su gabinete. ¿La causa? La supuesta vergüenza ante la denuncia de un robo fiscal con ribetes discriminatorios a unas 26 mil familias inmigrantes, en su mayoría turcos y marroquíes.

El compromiso de Rutte, al ser expuesto el caso ante el Parlamento por abogados como la letrada de origen español Eva González Pérez, supone resarcir en cuatro meses a los afectados, sin tener en cuenta que los daños trascienden las pérdidas financieras. Según investigaciones, los perjuicios mayores estuvieron en empleos, matrimonios, hogares, cuidado de los hijos, entre otros.

A solicitud de la Cámara de Diputados, el Congreso holandés dispuso esta semana que la Comisión Europea para la Democracia a través del Derecho  ̶ órgano asesor para cuestiones constitucionales,   conocida como Comisión de Venecia por la ciudad donde se encuentra ̶   intervenga y fiscalice el cumplimiento del Estado de derecho durante la administración del gobierno dimitente, en sus ámbitos legislativo, ejecutivo y judicial.

El puntillazo ahora vino de manos de Vasco Groeneveld, uno de los juristas del caso, quien insatisfecho del veredicto del proceso contra cinco exministros, y en defensa de 80 de las casi 30 mil familias imputadas de acusaciones de fraude, presentó una acusación incriminatoria contra Rutte.

“De los documentos recientemente publicados, parece que el Primer Ministro ha estado involucrado en el proceso de toma de decisiones desde mayo del 2019. Sin embargo, la recaudación ilegal por parte de las Autoridades Tributarias continuó hasta noviembre del 2019 o más. También ya estaba al tanto de los abusos al final del 2018. Luego se preparó para las preguntas difíciles de la prensa”, expresó Vasco Groeneveld. Ya el Congreso aprobó una moción para instar al gobierno en funciones a pagar y proponer una reforma al programa de subsidios familiares.

 

La otra cara de la crisis

A la sombra de la pandemia, el gobierno ha previsto usar, quizás como salvoconducto, la posición de los Países Bajos ante los problemas del cambio climático; la imagen de su país ante la Unión Europea; la extensión del confinamiento que ha devenido en un toque de queda histórico al ser el primero después de la Segunda Guerra Mundial; y la promesa de vacunar pronto contra la COVID-19.

Algunos observadores no descartan que estas jugadas busquen favorecer la gestión de Rutte y darle mayor popularidad de cara a una campaña para asumir, por cuarta ocasión, el rol de Primer Ministro en los sufragios del próximo 17 de marzo, para lo cual mantiene el mejor saldo de las encuestas.

 

 

 

El nuevo confinamiento, debido al incremento de los casos de COVID-19, causó disturbios en una decena de municipios, instigados por jóvenes a través de las redes sociales. Se reunieron para protestar, quemar establecimientos y gritar expresiones de odio antisemita. En respuesta, Rutte acudió a depositar una ofrenda a las víctimas del fascismo como disculpa ante el rol de su nación durante la Segunda Guerra Mundial.

 

 

 

El sosegado Primer Ministro (en funciones desde unos 15 días) no se había atrevido, hasta ahora, a restringir la movilidad colocando policías en las calles, pero tuvo que adoptar acciones más allá de sus favoritas de apelar al sentido de la responsabilidad y “madurez social” de los ciudadanos, actitudes que, de existir, conducirían a que los ciudadanos de su país se aislasen voluntariamente, dice Rutte. Ante la ansiedad de sus conciudadanos, quienes hasta ahora no habrían sufrido los rigores del confinamiento, el político apuesta a agilizar el programa de vacunación.

En los inicios de la pandemia, los Países Bajos era una de las naciones europeas que mayor equilibrio político mostraba, pero esa realidad ha cambiado desde finales del 2020 en lo que podría ser un reajuste de cara a los comicios de marzo.

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