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Malos augurios para la paz en el 2021

El fin de año se acerca a un mundo agobiado por la pandemia de la Covid-19, las perspectivas de una crisis económica mundial y, sin ánimo de predicciones apocalípticas, el peligro cada vez más real de un caos donde las armas estratégicas no queden controladas por ningún acuerdo internacional.

 

 

El presidente de Rusia, Vladímir Putin, propone extender sin condiciones y por un año al menos el START III, como se conoce el Tratado de Reducción de Armas Estratégicas ruso-estadounidense, firmado en 2010, según lo manifestó a fines de octubre en una reunión con miembros permanentes del Consejo de Seguridad de su país.

Mientras el Congreso de EE. UU. reconoce que, de expirar el acuerdo bilateral, los arsenales nucleares de ambas naciones quedarían sin límites por primera vez en décadas, y los presupuestos militares crecerían desmesuradamente.

Mediante el Nuevo Tratado START, o START III, EEUU y Rusia se comprometieron a reducir sus arsenales hasta 700 misiles desplegados, mil 550 ojivas nucleares y 800 vehículos correspondientes, desplegados y en reserva, para el 5 de febrero de 2018.

El acuerdo fue suscrito en 2010, entró en vigor en 2011 por un periodo de diez años, prorrogable por cinco años. Si no se renueva antes, ocurrirá su muerte natural en febrero próximo.

Las conversaciones ruso-estadounidenses para extenderlo se atascaron debido a reproches recíprocos sobre el desarrollo de nuevas armas, aunque hasta el momento EE. UU. ha mostrado menos interés en negociar que Rusia.

Desde el pasado año Putin ha estado alertando acerca de la amenaza que supone dejar al mundo entero sin un tratado sobre armas estratégicas ofensivas: «Sería extremadamente triste si el acuerdo dejara de existir por completo y no fuera reemplazado por otro documento fundamental de este tipo», aseveró.

El líder ruso destacó que desde su creación el Tratado «funcionó adecuadamente, cumpliendo su papel fundamental» de limitar y controlar las armas nucleares, así como frenar la carrera armamentista.

La prorrogación de un año permitiría establecer “negociaciones significativas sobre todos los parámetros” del control de armas con EE.UU., y evitaría que otros Estados interesados en mantener la estabilidad estratégica queden “sin un documento fundamental”.

El Tratado de Reducción de Armas Estratégicas (START III) es el único de reducción de armas entre Rusia y EE. UU. vigente, expira en febrero de 2021. El pacto se firmó en 2010 y contempla el monitoreo mutuo de los arsenales nucleares.

Tras considerar un grave error la salida de EE. UU. del Tratado de Armas Nucleares de mediano y corto alcance (INF) , el presidente Vladimir Putin ha propuesto medidas de verificación del cumplimiento de ese acuerdo y señaló suspenderlo aumenta los riesgos de desencadenar una carrera armamentista en la esfera de los misiles, un aumento del potencial de confrontación y un deslizamiento hacia una escalada descontrolada’.

Daríamos pasos sin son recíprocos

Putin invitó a todas las partes interesadas a considerar opciones específicas para las medidas de verificación mutua con el fin de abordar las preocupaciones actuales, entre ellas los sistemas de defensa antimisiles estacionarios Aegis Ashore con lanzadores universales Mk-41 en bases estadounidenses y de la OTAN en Europa, que representan una amenaza para objetos estratégicamente importantes de las Fuerzas Armadas rusas en los distritos militares del sur y oeste, así como los misiles de crucero supersónicos 9M729 para complejos rusos Iskander (hacer hipervínculo en https://es.rbth.com/technologias/85094-iskander-sistema-misiles-tacticos) en instalaciones militares en Kaliningrado.

 

 

El propósito sería confirmar la ausencia de violaciones en esos casos del INF por misiles con base en tierra de ambas partes, así como armas, cuyas características y clasificación las partes no pudieron acordar anteriormente, como los misiles 9M729, subrayó el estadista.

Si bien Rusia sigue comprometida con una posición coherente sobre el pleno cumplimiento del misil 9M729 con los requisitos del Tratado INF, también ha dicho estar dispuesta, de buena fe, a continuar sin desplegar tales cohetes en la parte europea del país.

Tal paso se haría con la condición de que miembros de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) tengan una actitud recíproca, lo cual “excluye el despliegue en Europa de armas ya prohibidas por el INF, las que hayan en el rango de 500 y cinco mil 500 kilómetros de alcance”, señaló Putin.

Putin exhortó los países interesados, especialmente en la región de Asia-Pacífico, que busquen esquemas para mantener la estabilidad y prevenir crisis de misiles en un mundo sin un tratado como el INF, “estamos abiertos al trabajo conjunto en esta dirección”, acotó.

El aumento de la tensión a lo largo de la línea Rusia-OTAN representa nuevas amenazas a la seguridad europea, opina el ruso, y en esas condiciones se requieren esfuerzos activos para reducir el déficit de confianza, fortalecer la estabilidad regional y global, y reducir los riesgos derivados de malentendidos y desacuerdos en el campo de los misiles, afirmó el jefe de Estado.

Por todo ello, el presidente ha dado instrucciones al ministro ruso de Exteriores, Serguéi Lavrov, para que formule la posición de Moscú sobre el START III, la transmita a Washington lo antes posible y obtenga «una respuesta clara» de la parte estadounidense.

¿Cómo quedará el Tratado?

Conocido el resultado oficial de las elecciones, el (nuevo) inquilino de la Casa Blanca deberá considerar como una de las prioridades en política exterior la respuesta a la interrogante de si el Tratado se prorroga o expira.

Sobre tan importante tema para la paz mundial, el embajador ruso en Washington, Anatoli Antónov, advirtió que la desaparición del Tratado START III marcará el comienzo de «un período de imprevisibilidad» caracterizado por el aumento del riesgo de uso de armas nucleares.

En el contexto de una reunión del Consejo Empresarial ruso-estadounidense, el diplomático indicó que las autoridades rusas consideran prioritario extender el START III de inmediato y sin condición alguna. Además, señaló que, independientemente de quién gane las próximas elecciones presidenciales, todas las propuestas integrales de Moscú para normalizar las relaciones bilaterales con Washington «seguirán vigentes».

El diplomático aseguró que en los últimos años el Gobierno ruso ha reiterado propuestas específicas para romper el estancamiento que preside sus relaciones con EE.UU y subrayó la disposición del Kremlin de cooperar, siempre que se parta de principios de igualdad, descartándose cualquier tipo de imposición.

Cualquiera que sea la nueva Administración estadounidense, tendrá que lidiar con «un enorme lastre de problemas» en las relaciones con Rusia, opinó el embajador: “No podrán resolverse de la noche a la mañana. Se necesitará tiempo y voluntad política por ambas partes para que la cooperación adquiera una base más o menos sólida”, advirtió.

Poco antes de los comicios en EE. UU., el ministro de Exteriores ruso Serguéi Lavrov declaró que Rusia no ve perspectivas para prolongar el Nuevo Tratado de Reducción de Armas Estratégicas (START III): “No hay esa perspectiva, yo personalmente no la veo” repitió a tres emisoras rusas, incluida Radio Sputnik.

Faltan solo días para el nuevo año. Primará la improvisación y la tozudez o la lógica y las buenas intenciones. Está por ver.

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