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Cuando la leche es poca, ¿la culpa es de la vaca?

La ganadería y la leche de vaca siempre han formado parte del ADN de Camagüey. Más que historia, es la identidad de un pueblo que destaca a nivel nacional en esas cuestiones, y que aunque sobresalga en otras tareas agrícolas, siempre está apostando, con inversiones y proyectos, al desarrollo del ganado.

 

Camagüey aporta alrededor de un 26% de la leche que se produce en el país, pero este año apenas cumplirá su plan de entrega. Foto: Alejandro Rodríguez Leiva

Sin embargo, a pesar de la experiencia y del deseo, este año la obtención de leche se ha visto mermada. Los resultados son deplorables y duelen, sobre todo cuando en años anteriores se llegaron a cifras prometedoras que rondaban los 90 millones de litros y para este, a puro bregar, se rozará el plan reajustado de unos 79 millones 200 mil litros.

¿Qué ha sucedido?

El 2020 comenzó bien y el plan de leche, cercano a cifras pasadas, se pactó con normalidad; pero los problemas económicos, la pandemia y sus consecuencias, así como los vaivenes climatológicos obligaron a reajustarlo y disminuir la cifra.

Todas las esperanzas se depositaron en el pico productivo de la campaña lechera, que sucede en la primavera, usualmente entre julio y agosto. Pero no hubo tal curva ascendente, más bien una estabilidad que rondó los 280 mil litros diarios.

Pero en los meses precedentes se habían acumulado deudas que ya superan los 10 millones de litros de leche. Esto significa que aunque en estos meses restantes se fue incrementando la cifra de entrega, solo se iba pagando el atraso.

Es por ello que para los últimos días del año, etapa donde hay una lógica disminución de entrega de leche ya sea porque se reducen las lluvias o los partos, la cifra necesaria a obtener sea de más de 22 millones 650 mil 100 litros de leche.

Pudiera verse como tremenda locura, pero como señala José Antonio Gil Pérez, subdelegado de ganadería de la Delegación de la Agricultura en Camagüey, “si todos hacemos lo que toca, bien se puede lograr, porque a diferencia de otros años, está lloviendo ahora».

“Para potenciar el trabajo se ha diseñado como estrategia un constante seguimiento de la producción de leche por parte de las máximas autoridades. Nos reunimos constantemente, se visitan los incumplidores, se revisan los centros de frío donde se acopia primero la leche y se lleva el control de los que entregan o no».

“Se caminan las unidades para demostrar la importancia de un trabajo efectivo, para detectar los intermitentes, que son aquellos que entregan 30 litros hoy y 10 mañana. Esos productores tienen  potencial, pero no lo explotan y lo que necesitamos es estabilidad al menos para llegar  a más de 75 millones 900 mil litros”.

Hoy Camagüey promedia unos 4,22 litros de leche por vaca, pero todo indica que pueden ser seis. Lo que sucede es que el manejo animal no es el ideal y aún quedan reservas en el empleo del doble ordeño. De un potencial de 24 mil 212 vacas con posibilidades para el doble ordeño, solo lo hacen en 10 mil 532, mucho menos de la mitad.

Como explica Reinaldo Martínez González, especialista de leche de la Delegación de la Agricultura, se sabe a ciencia cierta que la vaca a las seis horas de ordeñada tiene sus ubres llenas. Solo requiere dos horas más para que la composición esté en óptimas condiciones. Además, el empleo de esta variante puede garantizar alrededor de un 30% de la producción, ya que cada animal aportaría un litro y medio más.

 

Una correcta rutina de ordeño donde se impida el movimiento del animal, se garantice la limpieza de las ubres, del cubo, de las manos del hombre, entre otros elementos, garantiza la entrega de leche con la calidad necesaria. Foto: Alejandro Rodríguez Leiva

Claro, ahora tampoco es incrementar a lo loco el doble ordeño, es hacerlo con mesura, en animales con reservas físicas para ello y el tiempo justo.

También es necesario ampliar el número de nacimientos, de mejorar las rutinas de ordeño, el tranque nocturno de los animales que debe ser con agua y comida segura. Estos son aspectos que también andan mal e influyen en las cifras finales.

“Con los incumplidores el trabajo debe ser diferenciado y los podemos controlar en los centros de frío, donde además se define la calidad del producto”, añade Martínez González.

No obstante, en el territorio solo se enfría el 79% de la leche que se acopia en 178 centros de frío. La capacidad no permite enfriar más, por lo que según explicó Gil Pérez se pretenden crear unos 12 más, que ayudarán a completar la cadena productiva y de recogida.

Soluciones a corto plazo

A la par de los incumplidores, los morosos  y el mal manejo animal, la alimentación y la sequía le han jugado una mala pasada a la ganadería en la provincia agramontina.

Además del atraso en el cumplimiento del plan, otros números alarman: por ejemplo los más de ocho mil nacimientos menos que el año pasado y los más de 31 mil animales que han muerto. Y aún no concluye el 2020.

Esto demuestra la importancia de crear condiciones, de no tener que contar solamente con el pienso o de que quiera llover. Cada día las importaciones de alimentos se dificultan más, es momento de fortalecer la comida para animales con lo que se siembre aquí.

 

La siembra de alimento para los animales y la creación de facilidades para adquirir agua es una de las garantía de que en el futuro se puedan disminuir los niveles de importación de leche en polvo. Foto: Alejandro Rodríguez Leiva

Y es que la subalimentación y la falta de agua influyen en que una vaca caiga en celo; si no lo hace, no habrá nacimiento ni se obtendrán los 800 litros promedio de leche.

“La única estrategia es prepararnos mejor, asegura Martínez González. Debemos seguir trabajando en hacer más pozos, y ante las dificultades para la limpieza de los tranques buscar opciones porque eso es esencial. La vaca sin agua no vive y ya estamos tirando agua en pipa a unas 90 mil cabezas todos los años. Eso no es nada bueno, porque así no se les satisface la sed».

“Los cultivos es otra cosa en la que hay que enfocarnos, en su ampliación, en la limpieza de nuestras áreas para seguir fomentando el pasto y las áreas forrajeras. Solo así garantizaremos la proteína, que unido a los subproductos de la zafra azucarera como la miel con urea, la cachaza, entre otros, nos ayudan”.

Si se ordeña todo lo que se puede y la rutina es bien ejecutada, y el manejo y atención al animal, con agua y comida incluida, es el correcto, no tendremos que escuchar que no se entrega leche porque la vaca no se preñó o porque se murió. En manos de los hombres está la principal culpa. La cadena es clara: si alimentas e hidratas a la vaca y si la cuidas, obtendrás la leche.

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