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De la trova cubana

Son varias las casas editoriales cubanas que actualmente privilegian, en sus respectivos catálogos, el tema de la música creada en la isla y, de manera muy particular, la riqueza de la trova y de los trovadores.

Ediciones La Memoria, del Centro Cultural Pablo de la Torriente Brau, es uno de esos sellos que, a través de su Colección A guitarra limpia, contribuye a atesorar tan auténticos valores de la cultura insular.

Lo que dice mi cantar (2015, 408 pp), de Lino Betancourt Molina, y Café Vista Alegre (2015, 160 pp), de Dulcila Cañizares, son dos de esos libros que se acercan, desde diversas miradas, a figuras y escenarios de la trova cubana.

Betancourt Molina recopila, en el primero de esos títulos, crónicas, semblanzas, comentarios, artículos, sustentados en una profunda investigación sobre el rico y variado universo de la música y, en especial, de la trova cubana.

A ello se refiere, precisamente, el propio autor cuando aclara que todos estos textos «de alguna manera tienen que ver con la trova, la pasión de mi vida. Por eso exhorto a los lectores a que presten atención a Lo que dice mi cantar».

Son un centenar de textos, originalmente escritos, a lo largo de los últimos años, para el portal digital Cubarte, en que se informa, indaga y reflexiona sobre compositores, intérpretes, agrupaciones…

Lino Betancourt Molina (Guantánamo, 1930-La Habana, 2018) era reconocido, entre otros galardones, con el Premio Nacional de Radio y la Condición Artista de Mérito de la Radio y la Televisión.

Con su firma han aparecido libros como Compay Segundo (2000), La trova en Santiago de Cuba (2005), Siempre Compay Segundo (2009) y La trova y el bolero en Cuba. Apuntes para una historia (2011).

Esta entrega confirma la madurez alcanzada por quien, desde la razón y la pasión, se dedicó a develar los secretos que aun acompañan a la fecunda música creada en Cuba a lo largo del tiempo.

La lectura de Café Vista Alegre, de Dulcila Cañizares, descubre la historia del mítico establecimiento de igual nombre, contradictoriamente poco conocido, a pesar de ser referencia obligada sobre la trova cubana.

Así, a través de esta documentada investigación, se conocerá de la génesis, desarrollo, esplendor y decadencia de ese espacio, que estuvo ubicado en las calles Belascoaín, entre Malecón y San Lázaro, en la capital cubana.

Enriquecen esta entrega otros materiales relacionados con el tema central de la investigación, como varias fotografías y casi medio centenar de fichas biográficas de compositores e intérpretes vinculados al café.

Acuciosa investigadora de la música cubana, Dulcila Cañizares (Santiago de las Vegas, 1936), ensayista, poeta, editora, ha publicado más de una docena de libros, entre ellos Gonzalo Roig (1978) y Julio Cueva: el rescate de su música (1991).

Este libro –afirman sus editores– «se rehúsa a la pérdida de nuestra memoria nacional. (…) Así, desde un mítico lugar se explora una época igualmente mítica para preservar esas realidades como patrimonios vivos».

Café Vista Alegre es un noble empeño por dar a conocer una información olvidada, desconocida para muchos, y, de tal forma, salvar un capítulo de la historia de la música nacida en la mayor de Las Antillas.

Con la publicación de Lo que dice mi cantar y Café Vista Alegre, los interesados en la música contarán con dos títulos que les permitirán conocer, entender, apreciar, los aportes de la trova cubana a la propia identidad de la nación.

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